El canto del gorrión urbano

El ruido creciente de la ciudad obligó al pájaro a subir el tono de su canto e incluso, a cambiar el repertorio
En 1969 los gorriones cantaban al volumen que la naturaleza les tenía previsto. Sin embargo, años después han tenido que adaptar el volumen de su tono al bullicio de la ciudad para poder escucharse por encima de las bocinas, motores y otros ruidos urbanos.

Así lo confirma un estudio llevado a cabo en el Golden Gate Bridge, en San Francisco. La conclusión deriva de la comparación entre el canto moderno de los gorriones y las grabaciones registradas en 1969 en la misma área.

A su vez, se observaron los niveles de ruido históricos de la Agencia de Protección del Medioambiente y del Departamento de Salud de San Francisco, así como el volumen del tráfico de la zona durante el mismo período de tiempo.

El estudio reveló que los gorriones no solo habían aumentado la frecuencia de su canto, sino que incluso habían cambiado el repertorio. Esto confirmó la sospecha que desde hacía años tenían los científicos respecto a que los pájaros de la ciudad cantan más alto que sus pares del medio rural.

Aquellas aves que no logran adaptarse al volumen urbano corren el riesgo de fracasar en los dos propósitos que tiene su canto: defender el territorio y atraer parejas. De allí la importancia de la adaptación como forma de subsistencia.

Los científicos ven con buenos ojos la capacidad de adaptación de los gorriones, pero no pasan por alto el poder de las ciudades para distorsionar el ambiente natural. Incluso cuando se trata del canto de los pájaros.

Acerca del autor

Comentarios