El arriesgado viaje hacia el mar de las tortugas en Filipinas

Los ejemplares oliváceos figuran entre las cinco especies del archipiélago en peligro de extinción

Apenas nacidas, cientos de minúsculas tortugas surgen en medio de la noche en una playa de Filipinas, preparadas para lanzarse al mar e iniciar una peligrosa travesía que durará décadas.

Estas tortugas oliváceas (Lepidochelys olivacea) figuran entre las cinco especies de tortuga del archipiélago en peligro de extinción, principalmente por ser una fuente de proteínas para los filipinos.

"No hace mucho tiempo, todos los huevos de tortugas de mar acababan en el plato", recuerda Manolo Ibias, de 63 años, pescador y agricultor que en su juventud preparaba tortillas con ellos.

De niño, veía cómo las tortugas eran capturadas y despedazadas durante mientras aovaban en la playa de Morong, a 80 kilómetros al oeste de Manila, recuerda al hablar con la AFP.

Ibias descubrió tarde la defensa del medio ambiente. Desde hace 17 años, dirige el Centro de Conservación de Pawikan, cuyo objetivo es proteger la mayor zona donde aovan estas oliváceas en Filipinas, en Morong.

Las siete especies conocidas en el mundo de tortugas marinas están todas en declive o en peligro de extinción.

La principal causa es la actividad humana, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Los peligros más importantes son los grandes arrastreros industriales, que las arrastran en sus redes, o el desarrollo de las costas, que destruye las zonas donde ponen sus huevos.

La venta de tortugas marinas está prohibida por una convención internacional pero la carne y los huevos son una fuente preciosa de comida para las aldeas de pescadores pobres.

Estos animales son muy apreciados por sus virtudes medicinales. También son utilizados en las ceremonias religiosas e incluso en los artículos de moda.

En Filipinas, el gobierno comenzó a interesarse en su protección a principios de los años 1980, explica Angelita Viloria, miembro del equipo del gobierno responsable de la gestión de las especies amenazadas.

Amenaza china

Desde 2001, la ley filipina castiga el tráfico de tortugas marinas y otras especies en peligro con severas penas de cárcel o multas.

"Queremos conseguir una población estable, que no esté en peligro", destaca Viloria.

Pero según Romeo Trono, exdirector del programa gubernamental de conservación de las tortugas, un reconocido especialista en el tema, la población sigue reduciéndose.

Muchos filipinos saben ya que no tienen que tocarlas. La amenaza más importante viene de los chinos, explica. Los compradores se acercan con sus barcos hasta la costa y los llenan de tortugas compradas a los contrabandistas filipinos.

En China, las tortugas son muy codiciadas por su carne y sus virtudes medicinales desde hace siglos. El aumento del nivel de vida en el país más poblado del mundo sólo ha hecho que aumentar la demanda.

Viloria reconoce que el tráfico chino es un enorme problema en Filipinas, donde hay más de 7.000 islas protegidas por un servicio de guardacostas, poco numeroso y con recursos insuficientes.

El centro Pawikan, cuyo nombre quiere decir tortuga en filipino, es un ejemplo de los numerosos retos con los que tienen que enfrentarse los defensores de estos reptiles.

Durante cinco meses a partir de octubre, unas 200 tortugas, la mayoría oliváceas, pondrán unos 19.000 huevos en Morong.

Para protegerlas, los 17 voluntarios del centro desentierran las pequeñas esferas del tamaño de una pelota de ping-pong para enterrarlas en una zona especial protegida.

También patrullan con un vehículo todo terreno en una zona costera de siete kilómetros para disuadir a los habitantes de tomar los huevos.

Si las tortugas consiguen llegar al mar y sobrevivir, pasarán unos 80 años a la deriva de las corrientes cálidas.

Pero por culpa de los predadores naturales, como los pájaros y los peces, y por la actividad humana, sólo un 1% de estos pequeños reptiles alcanzarán la edad adulta, según los especialistas.


Fuente: AFP