El armadura de los últimos dinosaurios gigantes

Su reconstrucción fue posible gracias al hallazgo de fósiles de saurópodos titanosaurios en Cuenca, España


Los fósiles hallados en un yacimiento situado en Cuenca, España, permitieron reconstruir por primera vez la armadura dérmica de los saurópodos titanosaurios, los últimos dinosaurios gigantes, que desarrollaron estas peculiares estructuras poco antes de desaparecer, hace 66 millones de años.

La reconstrucción la realizaron los paleontólogos José Luis Sanz y Daniel Vidal, de la Universidad Autónoma de Madrid, y Francisco Ortega, de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y el estudio se publicó esta semana en la revista científica PLOS One.

Ortega dijo que estos saurópodos pertenecen al grupo de los últimos dinosaurios gigantes que hubo en la Tierra, el grupo de los animales más grandes que han pisado el planeta, que tuvieron la particularidad de generar una armadura dérmica, al acorazarse con unos huesos muy grandes que tenían incrustados dentro de la piel.

Solo han aparecido en el mundo entre 30 y 40 huesos de este tipo, denominados osteodermos, de ellos una veintena en el yacimiento español, que permitieron a los paleontólogos interpretar aspectos no conocidos de la apariencia externa de estos dinosaurios de cuello largo.

"Tenemos la colección más grande de osteodermos de saurópodos que se conoce de un único yacimiento en todo el mundo y eso nos ha permitido interpretar cómo es la morfología de esos osteodermos", afirmó Ortega.

Desarrollaron estas estructuras óseas al final de su existencia y no se tiene muy claro como funcionaban. Solo hay otro grupo de dinosaurios acorazados, los estegosaurios que tienen un relativo parecido.

Tras estudiar la morfología de los osteodermos aparecidos en el yacimiento español, los investigadores dedujeron que los saurópodos titanosaurios, que medían más de 20 metros, llevaban los pinchos probablemente en la base de la cola y sobre todo en dos filas a lo largo del lomo.

Lo que aún no se ha determinado claramente es la finalidad que tenían estas estructuras, ya que parece evidente que no serían de carácter defensivo "porque estos animales eran inmensos y no lo necesitarían", aclaró Ortega.

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