EFECTOS

Distintos estudios a lo largo del mundo han intentado desentrañar las características de este gesto fingido y determinar sus efectos reales en el humor del responsable
Tanto para una foto como para dejar pasar una situación incómoda, todos han falseado una sonrisa en algún momento. A algunos se les nota más, a otros menos. Es que el sonreír forzosamente tiene toda una ciencia detrás.

Un grupo de psicólogos franceses, de hecho, le pusieron un nombre a la sonrisa genuina: la sonrisa Duchenne, por el apellido de un famoso neurólogo francés. Según se explica en un artículo publicado en el diario inglés The Guardian, esta sonrisa utiliza a tal punto la musculatura de los cachetes para formar la curvatura de la boca, que produce las patas de gallo en los costados de los ojos. Esta ha sido la forma de distinguir las verdaderas sonrisas hasta 2013, cuando un grupo de investigadores de la Northeastern University de Boston terminó con dicha creencia.

Para llegar a esta conclusión, el equipo hizo que un grupo de voluntarios imitara una serie de fotografías en las que se mostraban personas sonriendo. Algunas de estas mostraban la sonrisa Duchenne y otras una sonrisa solo con la boca. Los resultados mostraron que dos tercios de las personas pudieron falsear la sonrisa Duchenne y que estos eran más capaces de falsear expresiones en sus vidas cotidianas. Con esto, la sonrisa dejó de ser la señal inimitable de la emoción humana.

Existen estudios en los que se ha tratado de identificar por qué somos tan buenos falseando sonrisas. Algunos de ellos demuestran que puede funcionar a la inversa: sonreímos para mejorar nuestro humor. En uno de estos estudios, se hizo que un grupo de personas sostuviera una lapicera desde la tapa con los dientes, lo que formaba una sonrisa involuntaria, y a otro grupo con los labios, sin dejar ningún rastro de una sonrisa. A ambos se les hizo mirar una serie de caricaturas humorísticas y luego calificarlas por su comicidad. Sorpresivamente, el grupo que sostenía la lapicera con los dientes las calificó como más graciosas que el grupo que la sostenía con los labios.

Otro estudio, realizado por Tara Kraft y Sarah Presuman en la Universidad de Kansas, hizo que un grupo de voluntarios mordiera un par de palitos chinos desde un extremo, una parte del mismo con los labios cerrados, y otra con los labios formando una sonrisa Duchenne. Para probar qué tanto ayuda una sonrisa a superar una situación estresante, ambos grupos tuvieron que meter una mano en agua helada por un minuto. Los resultados mostraron que la recuperación de aquellos falseando la sonrisa Duchenne fue más rápida.

Así que las sonrisas no se limitan a ser el medio para demostrar los sentimientos del momento. Pueden significar una herramienta para levantar nuestro ánimo y combatir el estrés. Ya sea para esto, o porque nos están tomando una fotografía, lo importante es levantar bien las mejillas para demostrar una sonrisa más genuina.

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