Educar con microcomputadoras

Una profesora trajo a Uruguay la tecnología Micro Bit para enseñar programación a sus alumnos

Se trata de una computadora minúscula, que cabe en la palma de la mano y que puede ser programada para mostrar letras y otros símbolos. Diseñada para ser usada por usuarios sin conocimientos previos sobre programación, la Micro Bit permite que niños de 10 años desarrollen habilidades clave para su futuro.

La Micro Bit surgió en Reino Unido –como una iniciativa de la BBC– pero su éxito inmediato hizo que traspasara sus fronteras iniciales. A partir de este año se pueden encontrar en algunos países europeos, China, Estados Unidos y ahora en Uruguay, pionero en la región. Zach Shelby, el CEO de la fundación (sin fines de lucro) impulsora del proyecto, dijo a BBC que su objetivo es llegar a 100 millones de personas en todo el mundo y "cambiar sus vidas con la tecnología".

Disparador

Al igual que Shelby, Sylvia Fojo, de la Uruguayan American School (Montevideo), quiere marcar una diferencia en sus alumnos de quinto grado. Es profesora de computación de educación primaria y este año apostó a las Micro Bit, luego de conocerlas en Bett 2017, una conferencia a la que asistió en Londres. "Cuando vi a niños presentando su proyecto de una guitarra musicalizada, pensé: ¿Por qué nosotros no podemos hacer lo mismo?", comentó a Cromo. Ese pensamiento fue el disparador para que, luego de varios mails a la fundación mostrando su interés, desembarcaran en el país 10 muestras gratuitas de las minicomputadoras.

Creatividad y pico

Externamente lo que se ve es una pequeña tarjeta de circuitos, de cuatro por cinco centímetros, con 25 luces LED y diversos sensores como brújula y acelerómetro. Además cuenta con dos botones que pueden utilizarse para controlar juegos o pausar y saltar canciones en una lista de reproducción. Para codificarla se debe conectar a una computadora, ya sea mediante Bluetooth o USB.

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Detalle del chip Micro Bit sobre una guitarra de cartón
Detalle del chip Micro Bit sobre una guitarra de cartón

"Primero les conté lo que era y les pregunté si se animaban. Mostré la guitarra y los dejé volar. La única idea dada es la guitarra; el resto se les fue ocurriendo a ellos", contó la maestra.

En una mesa del salón de la escuela se pueden ver sus 10 creaciones, hechas de cartón y decoradas por ellos, pero todas con un chip negro pegado con cinta adhesiva, que termina de darle vida a estos objetos inanimados. Una torta de chocolate que tiene luces LED, en la que aparece escrito "feliz cumpleaños" y que al apretar un botón reproduce la canción de felicitaciones. Un corazón que late a distintos ritmos. Y un libro en el que, al dar vuelta sus páginas, aparecen distintas frases y sonidos que acompañan la lectura.

Tres niñas querían hacer una torta real en vez de una de cartón. Tenían todo pensado; iban a poner la Micro Bit adentro para que no se viera. Pero la profesora les advirtió que esta se arruinaría rápidamente y no duraría para todas las visitas de prensa que esperaban.

"Los chicos entienden que esto da una salida laboral. Lo que hicieron ahora está construido con materiales como papel y cartón, pero se pueden hacer cosas más complejas y elaboradas, inclusive un robot que camine", subrayó Fojo.

Según explicó la BBC no se trata de una alternativa a Arduino o Raspberry Pi (otras minicomputadoras), siendo que es un dispositivo mucho más sencillo para que niños entiendan la lógica de programación.

Cambiar mentes

Para Fojo somos un país privilegiado, visión que comparte Juan Manuel Petrissans, director de Sinergia Tech Academy. "Uruguay hizo un trabajo muy grande en la generación de oportunidades. El Plan Ceibal facilitó la infraestructura. Una escuela pública tiene lo que se necesita para explotar esto. La clave ahora está en crear contenido innovador, que esté más asociado a lo que los estudiantes necesitan", dijo a Cromo. Este es el pilar del programa educativo After School de Sinergia Tech Academy. En una modalidad de club extracurricular, el proyecto busca que niños de entre 6 y 14 años aprendan –a través de metodología basada en proyectos– de electrónica, robótica, programación, diseño y fabricación digital.

Una Micro Bit cuesta US$ 16, pero es reusable: se le borra el contenido y se vuelve a utilizar. "Yo lo imagino en una escuela pública. El gasto, si se compran 10, no es tanto para todas las habilidades que va a promover. Si se pueden comprar solo cinco, entonces trabajan en equipos más grandes. No se necesita dinero, se necesita cambiar mentes", agregó Fojo.

La academia de Sinergia Tech comienza a funcionar esta semana (ya cuenta con 140 inscriptos). Con el Programa Padrinos se busca que 40 niños de contexto vulnerable puedan recibir un año de educación en ciencia y tecnología de forma gratuita.

Cinco en adelante

Fojo enseña a programar a sus alumnos a partir de primer grado. "Es increíble que un niño de 5 años ya sepa lo que es programar. Utilizamos plataformas gratuitas como Scratch, Tynker y Code.org", dijo.

Su modelo a seguir es Ken Robinson, autor del libro Escuelas Creativas, y cree fervientemente que la educación debe cambiar para formar a la llamada "generación z".


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