Dime cómo son tus oficinas y te diré qué tipo de compañía eres

Una visita al campus de Microsoft en las afueras de Seattle, sede de una de las empresas más poderosas del mundo, sirve para entender su visión tecnológica y, por ende, la de toda la región
Imagine que pierde el conocimiento y despierta en una ciudad tan pulcra como ordenada, donde solo se divisan modernos edificios con grandes ventanales, rodeados de amplias áreas verdes. Comienza a caminar y nota que, entre los vehículos que circulan, hay varios modelos de lujo, además de ciertos autos y ómnibus pintados iguales, en blanco con verde. También nota que todos ellos circulan lento y respetan a rajatabla los semáforos, que se ven innecesarios ante la escasa cantidad de personas de distintas razas y estilos que se desplazan a pie de forma apacible por las silenciosas calles. El desconcierto continúa hasta que toma el coraje para acercarse a uno de estos humanos y preguntarle en qué lugar del mundo se encuentra.

Entonces, todo tiene sentido. Usted se encuentra en el campus de Microsoft en Redmond, Washington, sobre la costa oeste de Estados Unidos. Se trata de 750 mil metros cuadrados dedicados a las oficinas centrales de la compañía fundada hace casi 40 años por Bill Gates y Paul Allen. Si bien ambos nacieron en Seattle, recién en 1986 instalaron su empresa de forma definitiva en los suburbios de dicha ciudad.

En ese momento, Microsoft contaba con tan solo 13 empleados. Sin embargo, creció hasta convertirse en la sede de unos 40 mil trabajadores y hacer de su líder, Gates, una de las personas más ricas del mundo hasta la actualidad.

Un lugar estilo Microsoft


La instalación de Microsoft en las afueras de Seattle no solo convirtió a la ciudad en un polo tecnológico, sino que también le imprimió su propio estilo innovador, muy distinto del de Silicon Valley.

En esta región ubicada en San Francisco, también sobre el Pacífico, los habitantes pueden trabajar para grandes firmas del rubro, como Google, Apple o Facebook, pero sueñan con emprender vistiendo sandalias. En Seattle, en cambio, las ambiciones se limitan más a hacer carrera en las propias compañías, mientras las barbas crecen no porque ser hipster esté de moda, sino porque el tiempo pasó y el vello facial creció.

Gary Flake es un emprendedor de Seattle que el año pasado vendió su compañía Clipboard por US$ 12 millones a la empresa de tecnología en la nube Salesforce, con sede en Silicon Valley. En su opinión, Seattle debe superar dos grandes retos para desarrollar todo su potencial: “La relación de confrontación entre los inversionistas ángeles, capitalistas de riesgo y los empresarios, y la aversión al riesgo de los talentos que trabajan en Microsoft, quienes buscan un trabajo estable con una buena jubilación”.

Por supuesto que esto es una visión reduccionista de la realidad. Una ciudad no se vuelve innovadora sin emprendedores que arriesguen. Solo considerando la industria de los videojuegos, Seattle y sus alrededores son sede de 350 empresas. A su vez, se calcula que unos 4.000 negocios fueron iniciados por exempleados de Microsoft y que la exdivisión dedicada a los viajes online Expedia hoy da trabajo a unas 14 mil personas.

La empresa tecnológica más importante en la ciudad después de Microsoft es Amazon, que justamente se instaló allí inspirada en el ejemplo de la primera. Fue en 1994 cuando Jeff Bezos, su fundador y CEO, decidió montar la sede central de la tienda minorista online en Seattle. En la actualidad trabajan allí 17 mil de los 51 mil empleados globales de la compañía.

Simpatía y orden


En el campus de Microsoft, los caminos y calles son sinuosos, rodeados de cuidados jardines donde los pinos predominan. Hubo una época en la cual los conejos también predominaban, pero estos fueron trasladados a santuarios para evitar la transmisión de enfermedades a los humanos. Las arañas, en cambio, imprimen un poco de caos tejiendo sus telas de árbol a árbol, haciendo caso omiso al estricto orden de los paisajistas.

Los edificios, si bien llevan números para poder identificarlos, no están ubicados de forma correlativa porque sencillamente sería imposible ordenarlos así. Cada lugar está señalizado, pero las dimensiones y diseño del campus pueden hacer que un visitante se pierda de cualquier modo.

En el caso de extraviarse, esto no es un problema por mucho tiempo: hay autos, camionetas y ómnibus (los blancos con verde antes mencionados) que transportan de forma gratuita a la gente dentro y fuera del lugar, los cuales pueden llevar al despistado a su destino o guiarlo en la búsqueda. Es que otra característica de la compañía es que todos sus empleados son por demás gentiles y simpáticos, siempre dispuestos a ayudar. También llama la atención la cantidad de personas de tercera edad que allí trabajan.

A diferencia de lo que sucede en otras sedes, como las de Google y Facebook, donde predominan las oficinas abiertas y coloridas, en Microsoft se encuentran cubículos y puertas con placas de acceso. Quizá por eso los edificios tiendan a ser silenciosos.

Ese tono calmo y reservado se parece en mucho a Satya Nadella, el CEO de Microsoft desde febrero.


Un líder con ayuda


Como es usual en Microsoft, Nadella ha hecho carrera dentro de la compañía. Con 46 años de edad, lleva allí casi la mitad de su vida: 22 años.

Su elección como CEO también es un ejemplo de la multiculturalidad de la empresa, algo que se percibe tanto en la gente que trabaja en Redmond como en la comida que se sirve en sus decenas de restaurantes. Nadella nació en India y se mudó a Estados Unidos recién para hacer su master en computación. Él es uno de los que ha sabido practicar críquet en el campus. También hay canchas de básquetbol, fútbol, baseball, volleyball y tenis, entre otras.

“Estoy comprometido a hacer de Microsoft el mejor lugar para que personas inteligentes, curiosas y ambiciosas hagan su mejor trabajo”, dijo Nadella en una carta dirigida a los empleados publicada el 10 de julio. Una semana después, anunció que unos 18 mil trabajadores serán despedidos en el correr del próximo año. Eso configura el 14% de la plantilla. El objetivo de tan drástica medida es reestructurar una empresa que está cambiando su foco del software de PC a los móviles y la nube principalmente.

En este cambio, Nadella no está solo. Al asumir, convocó a Gates para que dejara su nominal puesto en la directiva y se convirtiera en un activo asesor de tecnología. Esto es algo que se repite con alegría por parte de empleados y ejecutivos de Microsoft. Tener de vuelta en la casa a quien revolucionó la relación entre mortales y computadoras.

Sin embargo, los periodistas que estuvimos en la competencia estudiantil de tecnología Imagine Cup (ver recuadro) no tuvimos la suerte de ver a ninguno de los dos hombres fuertes de la empresa en su hogar. Los rumores de inicio de semana de que visitarían los stands se fueron disipando en el correr de los días y, para el viernes 1° de agosto, los empleados de Microsoft, concursantes del torneo y medios de comunicación se conformaron con ver a Nadella en el escenario y a Gates por video. Ese es el precio de ser una compañía con 128 mil empleados.




Los mejores de la Imagine Cup 2014


Del 29 al 2 de agosto se llevó a cabo en Seattle la competencia estudiantil de proyectos tecnológicos Imagine Cup. Concursaron equipos de 35 países, entre ellos, uno uruguayo, el primero en llegar a las instancias finales de este importante torneo.

Eyenaemia, Australia: Con su aplicación que detecta el riesgo de anemia con solo tomar una selfie (con la salvedad de que hay que estirar el ojo hacia abajo con el dedo), el dúo ganó no solo en la categoría Ciudadanía, sino también toda la Imagine Cup.

Brainy Studio, Rusia: Los ganadores de la categoría Videojuegos crearon una aplicación llamada Turnon, sobre lo que es vivir en una ciudad sin electricidad.

Estimeet, Nueva Zelandia: Triunfaron en la categoría de Innovación con su aplicación que permite saber dónde se encuentran las distintas personas convocadas a una reunión y contactarlas.

Flipped, Uruguay: Aunque no ganaron en su categoría (Innovación), se convirtieron en los primeros uruguayos en clasificar a las finales de la Imagine Cup con su plataforma educativa.


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