Dietas de mala fama

Las celebridades son consejeras indirectas de quienes desean adelgazar. Pero a veces sus recomendaciones perjudican la salud, dicen especialistas uruguayas
Las propuestas se etiquetan bajo distintos nombres comerciales y se lanzan al mercado. Hacen furor cuando, además de sonar perfectas, líderes de opinión las recomiendan y las llevan a la práctica.

Un ejemplo es Zone, una dieta que Jennifer Aniston y Sandra Bullock siguen para estar en forma. La premisa es mantenerse en la zona 30-30-40: consumir 30% de calorías que provengan de proteínas, 30% de grasa y 40% de carbohidratos. Restringe los carbohidratos de alta calidad (pan, pastas y arroz) y las fuentes de proteínas ricas en ácido aracnidónico (yemas de huevo y carnes rojas).

Pero lo que la lista de prohibidos no advierte es que restringir en exceso un grupo de alimentos, seguir por largos períodos dietas de menos de 2.000 calorías diarias o tomar además suplementos nutricionales de cualquier tipo, son la combinación perfecta para fracasar en el intento. La clave del éxito para bajar de peso implica hacerlo de manera saludable.

Cuando la balanza miente


“Las dietas mágicas son estrategias y no formas de vida”, señaló la nutricionista Luciana Lasus. Esto se debe a que podrían llegar a servir en casos muy concretos y solo si se cumplen ciertas condiciones, pero no son sostenibles en el tiempo.

Lasus, quien además es directora de Marketing de Alimentos, recordó que ninguna dieta de menos de 1.200 calorías está aprobada por la Organización Mundial dela Salud (OMS) y que provocan daños concretos en el momento en que se llevan a cabo. “Un consumo tan bajo de calorías lleva a que haya un gran consumo de masa muscular y una gran pérdida de agua, que en realidad da un falso resultado de la balanza”, explicó.

Durante la última entrega de los premios Oscar, la flaca pierna de Angelina Jolie fue noticia en el mundo. Es que desde 2011 la actriz de 44 kilos y 1,72 metros de altura estaba siguiendo una estricta dieta creada por ella misma de 600 calorías diarias.

La nutricionista Lucía Pérez Castells coincidió en que este tipo de dietas producen un “excelente descenso de peso, con una gran sensación de saciedad debido a las proteínas”, pero conllevan una pérdida importante de masa muscular.

Eso es lo que, por ejemplo, propone la dieta Atkins, popularizada por las actrices Renée Zellweger y Catherine Zeta Jones: una alimentación rica en proteínas y grasas, mientras que evita los carbohidratos. Y son los carbohidratos los que generan la sensación de bienestar, de energía y tranquilidad, lo que explica que quienes sigan estas dietas de pronto se sientan deprimidos o decaídos, sostuvo Pérez Castells, también directora de Nutriguía, empresa uruguaya que difunde información sobre el rubro.

“Un golpe bajo al organismo”


Según Pérez Castells, estas grandes restricciones pueden producir una alteración del metabolismo de los lípidos (dislipemia) en pacientes con colesterol elevado (hipercolesterolemia) sin diagnóstico. También pueden aumentar la concentración del ácido úrico en la sangre (hiperuricemia), entre otras alteraciones.

Gabriela González, quien también es directora de Nutriguía, añadió que las dietas restrictivas en exceso conllevan afectaciones de los órganos nobles, como el hígado y el riñón, propician alteraciones en la química cerebral y la aparición de depresiones vinculadas. “Es como un golpe bajo al organismo”, expresó la doctora.

Una segunda consecuencia de este tipo de planes es el “efecto rebote”, por el cual la persona no solo recupera de inmediato su peso original, sino que aumenta el doble o triple de kilos de los que perdió.

González explicó que la persona baja de peso de forma drástica, por lo que en una primera etapa se queda con la fantasía de haber logrado lo que quería: “El tema del rebote es que el organismo se acostumbra a ser ahorrador, a vivir con poco, entonces cuando se vuelve a la vida normal y se incorporan más cosas, todo lo que sobre se acumula como grasa”.

De Hollywood a Uruguay


La tendencia en Uruguay es hacia una mayor consciencia de la importancia de la nutrición para la salud, dijo González y destacó: “Los pacientes obesos son los que están continuamente haciendo regímenes; piensan que va a aparecer algo como una varita mágica que te toca y adelgazás, sin hacer el esfuerzo de la dieta y los cambios de hábito”.

Su colega afirmó que lo que sí ha cambiado es que antes se trabajaba mucho “por zafra” –en especial en vísperas del verano–, mientras que hoy en día las consultas sobre nutrición tienen lugar todo el año.

Respecto a quienes buscan bajar unos kilos, González afirmó que la situación es “preocupante” sobre todo en las jóvenes, ya que esto muchas veces colinda con patologías más severas que invaden el terreno de la psiquiatría, tales como la anorexia nerviosa y la bulimia, dos tipos de trastornos alimenticios.

Nunca


A pesar de todas las contraindicaciones, internet y cientos de revistas están plagadas de dietas que prometen una solución rápida y efectiva a los problemas de peso. Pero se olvidan es de mostrar la letra chica. ¿Son estas dietas recomendables en algún caso? “Nunca”, dijo González. “Lo que hace cualquier profesional serio es adaptar la dieta a la persona, según sus características físicas, antecedentes clínicos, las actividades que realiza, la altura”, explicó.

“No es bueno bajar para que me entre el vestido de casamiento. Es bueno para sentirme mejor”, sostuvo Pérez Castells, y agregó que la dieta saludable es aquella en la que uno se siente bien, cuidando la calidad y la cantidad de los alimentos, y además realiza ejercicio físico y toma agua.

Sostuvo que los suplementos vitamínicos que suelen acompañar este tipo de dietas tampoco son necesarios en una alimentación normal, ya que las vitaminas y minerales necesarios se encuentran en los vegetales y frutas de forma natural. Además, la persona necesita “otros ojos” que la pesen, alguien a quien contar sus dificultades e intercambiar ideas. “La relación con el profesional hace que la dieta tenga éxito”, aseguró.

O casi nunca


Por su parte, Lasus opinó que estas “dietas mágicas” son válidas solo si se usan como estrategias para “mover el metabolismo o motivarte”. Pero “sí y solo

sí” superan las 1.200 calorías por día, y mientras en el proceso la persona “aprende a comer”, advirtió la experta, para quien “en el equilibrio y en la variedad está un estilo de vida saludable”.

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