Después del Protocolo de Kyoto

Estados Unidos pidió flexibilidad para lograr que el nuevo acuerdo global sobre cambio climático sea efectivo. Ese país jamás ratificó el pacto actual, que estará vigente hasta 2020
Estados Unidos pidió el martes que la comunidad internacional asuma una postura más flexible en torno a un acuerdo de Naciones Unidas sobre cambio climático, a fin de que equilibre las necesidades de todos los países y tenga mayores posibilidades de éxito.

Hace dos años, alrededor de 190 países acordaron desarrollar un pacto para reemplazar al Protocolo de Kyoto, que forzaría a todas las naciones a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. El acuerdo debería ser firmado en el 2015 y entrar en vigor en el 2020.

Los países volverán a reunirse el próximo mes para trabajar en el contenido y diseño de un nuevo acuerdo en Varsovia, pero el avance este año ha sido lento.

En tanto, ha aumentado el consenso científico respecto a que la actividad humana es responsable por el calentamiento global, lo que ha presionado a los gobiernos a comprometerse con ambiciosos recortes de emisiones de gases. No obstante, muchos de ellos han estado más concentrados en impulsar a economías débiles que en combatir el cambio climático.

Flexible


En un discurso en una conferencia en Chatham House, en Londres, el enviado espacial de Estados Unidos para Cambio Climático, Todd Stern, dijo que para que un nuevo acuerdo sea ambicioso y justo, requerirá de flexibilidad. "Una postura rígida es el enemigo", sostuvo.

En vez de metas y calendarios negociados, los países deberían tener permitido determinar sus propios niveles de compromiso dependiendo de sus circunstancias y medios, dijo Stern.

Eso podría ser acompañado por un período de consultas antes de que los compromisos sean acordados en el que todos los países y organismos puedan revisarlos, y que permita a las naciones explicar por qué sus propuestas son justas y adecuadas.
Una postura rígida es el enemigo", dijo Todd Stern, enviado espacial de EEUU para Cambio Climático

En el 2009, Estados Unidos delineó una iniciativa para aplicar profundos recortes en sus emisiones de un 30 por ciento por debajo de los niveles del 2005 hacia el 2025 y de un 42 por ciento al 2030, pero aún no ha podido concretar el plan.

El nuevo acuerdo global reemplazará al Protocolo de Kyoto de 1997, que obligó a cerca de 35 naciones industrializadas a recortar sus emisiones hasta fines del 2012. El año pasado, el protocolo fue extendido hasta el 2020, tras lo cual entrará en vigor el nuevo pacto.

La efectividad de Kyoto, sin embargo, fue limitada debido a que dividió a los países entre ricos y pobres, mientras que naciones en vías de desarrollo como China no tenían metas de recortes de emisiones legalmente vinculantes. Además, Estados Unidos nunca ratificó el pacto.

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