Desafío robot

La robótica avanza para lograr la próxima revolución tecnológica: un mundo donde las máquinas tengan suficiente inteligencia como para aprender y cambiar la función para la cual fueron programadas. No, no estás leyendo el guion de "Terminator", es el futuro próximo


Los robots generan tanta fascinación como miedo. Hoy se los puede ver aspirando el piso de una casa, jugando al fútbol, ingresando a una zona de peligro para la salud humana e investigando Marte. Pero en el inconsciente colectivo indefectiblemente surge la imagen de la persecución implacable del T-800 a Sarah Connor para impedir el nacimiento del futuro líder de la resistencia, John Connor. La diferencia entre los robots que habitan el presente y los del futuro que propone Terminator está en la inteligencia artificial, la capacidad de las máquinas de aprender de la realidad y modificar la función para la cual fueron originalmente programados.

Pues es justamente ese el desafío de la robótica: lograr que las máquinas dejen de hacer trabajos en ambientes controlados y pasen a interactuar con seres humanos en situaciones siempre cambiantes. Para eso precisan aprender, porque es imposible programarlos de antemano para todas las variables de lo que les podría suceder en el mundo 3D.

Un ejemplo claro es el papelón que vivió a principios de este mes Asimo, el robot autónomo (sin ayuda humana) creado por Honda. Esta suerte de astronauta de 1,30 metros de altura fue llevado al Museo Nacional de Ciencias Emergentes e Innovación de Tokio para trabajar de guía turístico. Sin embargo, el humanoide considerado el más avanzado del mundo no pudo diferenciar a las personas que levantaban la mano para hacer consultas de quienes lo hacían para filmarlo y fotografiarlo.

Ver cualquier video de Asimo, ya sea que esté simplemente sirviendo una bebida o dándole la mano a alguien, todavía impresiona. Pero recién cuando logre cuidar a una persona mayor a un costo accesible es cuando revolucionará el mundo, tal como lo hizo la informática hace tres décadas.

De hecho, la robótica personal es una de las apuestas más fuertes de esta área de la ingeniería. Según la consultora en tecnología ABI Research, esta industria valdrá US$ 18 mil millones en 2015, casi el doble de hoy en día.

Leer el entorno


Los robots pueden tener varias cámaras con software de reconocimiento facial, sensores para medir el espacio, escáner para atravesar los objetos y otra variedad de tecnologías de avanzada, pero si no son capaces de interpretar la realidad, no están prontos para habitar en ella con independencia.

De los 1,1 millones de robots que trabajan en el mundo hoy, según datos de la Federación Internacional de Robótica, la mayoría tienen ocupaciones reiterativas, por ejemplo, en líneas de ensamblaje. De hecho, el 80% de la producción de los autos es realizada por máquinas.

Distintos grupos trabajan en el mundo para lograr que los robots comprendan su entorno y actúen en consecuencia. Por ejemplo, la empresa estadounidense desarrolladora de robots Willow Garage está enseñando buenos modales a los robots con ayuda de los animadores de Pixar. Así, las máquinas están aprendiendo a correrse a un costado en un pasillo si alguien viene de frente o a manejar con cuidado (demostrándolo también con sus microgestos) cuando llevan un plato de sopa caliente.

Un ejemplo de aplicación por fuera de la oficina es el robot MacGyver. A fines del año pasado, el Instituto de Tecnología de Georgia recibió US$ 900 mil de la Oficina de Investigación Naval de Estados Unidos para crear una máquina capaz de resolver problemas complejos usando objetos cotidianos y materiales disponibles en el entorno, como el famoso personaje televisivo de la década de 1980.

Competir y crecer


Una forma extendida de hacer avanzar esta industria es a través de competencias, donde se establecen desafíos concretos con distintos competidores y un ganador. Esa es la idea detrás de la RoboCup, el mundial de fútbol de robots, que este año se llevó a cabo en Holanda a fines de junio. Por ahora, los jugadores son lentos, se caen de las formas más inverosímiles y, lo que es peor, muchas veces precisan ayuda humana para volver a ponerse en pie. Pero año tras año, los ingenieros mejoran y, por ende, sus futbolistas también. El objetivo final es que los campeones de la RoboCup se enfrenten a los campeones del Mundial FIFA en un gran enfrentamiento máquinas contra humanos.

De igual forma, este mes se dio a conocer el robot elegido por la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa (DARPA, por su sigla en inglés) para su desafío robótico. Se llama Atlas y es un humanoide autónomo que mide 2,25 metros, pesa 150 kilos y cuenta con 28 zonas articuladas, dos cámaras y un radar láser. Sí, otra vez muchos habrán pensado en Terminator, pero Atlas no solo no es inteligente aún, sino que ni siquiera tiene “cerebro”.

Desde ahora y hasta diciembre, siete equipos tendrán que “enseñarle” a Atlas cómo actuar en casos de “desastres naturales o creados por el hombre” que atenten contra la seguridad nacional de Estados Unidos, se explica en el sitio de DARPA. Básicamente, deberán lograr que el robot realice actividades como manejar un auto o abrir y cerrar una válvula. El ganador obtendrá US$ 2 millones.

En realidad el concurso tiene además otros seis equipos compitiendo con sus propios robots, donde, por ejemplo, solo la NASA tiene dos poderosas máquinas en carrera.

Sin ir tan lejos, en Uruguay la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República realiza desde hace 10 años una competencia anual de robótica para fomentar el crecimiento del área y, por qué no, despertar alguna vocación oculta (ver recuadro).

Para Federico Andrade y Andrés Aguirre, integrantes del grupo que trabaja en inteligencia artificial aplicada a la robótica dentro de Ingeniería, la fantasía de un futuro a lo Terminator es posible en la medida en que el ser humano logre enseñarle a los robots a aprender de la realidad. Por ahora, solo pueden enseñarle tareas tan intuitivas para cualquier niño uruguayo como ver una pelota y patearla. Pero algún día podrán ser tan humanos como los humanos.

 


Mucho más que peleas de robots


 

“Vistos de lejos parecen un grupo de jóvenes jugando con robots, pero es mucho más que eso”, dijo Andrés Aguirre, integrante de MINA (Managment Intelligence Network Artificial), grupo dentro de Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República que trabaja con inteligencia artificial aplicada a la robótica. Uno de sus eventos anuales estrella es Sumo Uy, un campeonato con distintos desafíos para diferentes edades, donde el juego es la excusa para que escolares y liceales aprendan a programar.

La competencia, que este año festeja su décimo aniversario, también sirve para despertar vocaciones en el área de a robótica. De hecho, él mismo compitió en este evento antes de saber que quería dedicarse a ello.

“La robótica es una herramienta pedagógica, no solo una forma de sustituir al ser humano en tareas peligrosas o repetitivas”, dijo el ingeniero. El grupo realiza tareas de extensión con docentes de todo el país, donde han visto quienes usan los robots para explicar conceptos de matemáticas y programación, pero también se han encontrado con profesores que los emplean como excusa para presentar las novelas de Isaac Asimov en literatura o explicar la ética en filosofía, contó Aguirre.

Cada vez que llegan a un colegio o liceo, los ingenieros piden a los chicos que dibujen un robot y, en general, el resultado es un humanoide. El equipo utiliza este tipo de robots, particularmente el del kit Bioloid, donde ejercitan sus capacidades de programación para en un futuro participar del campeonato de fútbol robótico RoboCup. Pero el robot que usan para trabajar con niños y adolescentes es el autóctono Butiá.

Aunque poco vistoso, el robot Butiá es diferente a todos los nombrados en esta nota en un aspecto fundamental: cualquiera con ciertas nociones de electrónica puede crearlo utilizando solo desechos informáticos. Este es un logro reciente del equipo de Facultad de Ingeniería, quienes crearon el robot en 2009 y estarán mostrando la versión 2.0 este 5 y 6 de agosto en la Torre de las Telecomunicaciones de Antel, empresa que apoyó su desarrollo.

Además, esta suerte de plataforma con ruedas está enseñando a miles de escolares y liceales a programar, ya que los más de 100 robots Butiá repartidos en todo el país pueden ser programados con cualquier computadora y laptop, incluyendo las XO y Magallanes.

Gracias a este y otros logros del equipo de Ingeniería es que este año, del 25 al 29 de noviembre, se organizará por primera vez en América Latina, particularmente en dicha facultad uruguaya, la Conferencia Internacional de Robótica Avanzada, un importante evento que reunirá a las principales figuras del área en el mundo. De esta forma, los robots en el país también siguen avanzando.

 

Robots for iPad


 

Para los fanáticos de los robots existe esta aplicación creada por la revista IEEE Spectrum del Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos. Disponible gratis solo para la tableta de Apple, contiene información de 150 robots que existen en la vida real de 19 países, con vistas en 360° y animaciones interactivas, especificaciones técnicas, entrevistas a los creadores y cientos de fotos, videos y artículos.



 

Top 5 de los mejores robots según Cromo


 



 

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