Dentro de un centro para curar la adicción a internet

Un fotógrafo visitó una de las instalaciones de entrenamiento "militar" para la purificación digital

La alarma suena a las 5 de la mañana. Durante la mañana se hace el entrenamiento físico. Luego se almuerza, se descansa un rato y después se debe asistir a clases de ética. Antes de la cena se ven algunas películas de guerra. Luego, a dormir. Así es la rutina de los internos de los campamentos para adictos a internet en China para lograr la purificación digital.

El fotógrafo italiano Lorenzo Maccotta pasó una semana en uno de los centros militares para niños y adultos, de entre 8 y 30 años, donde experimentan una especie de cuarentena para "curarse" del uso compulsivo de tecnología, especialmente los videojuegos en línea.

Según relató Maccotta a la cadena CNN, en el lugar los someten a un programa de "disciplina y repetición" que de acuerdo con los dirigentes del centro curaría la adicción.

"Aniquilan su personalidad", dijo. Y relató: "Mantienen una postura formal de silencio y obediencia. No demuestran su tristeza, pero estoy seguro de que extrañan a su familia y a sus amigos". En el centro que visitó Maccota, algunos internos jugaban hasta por 30 horas seguidas.

La adicción a internet es reconocida como un trastorno mental en China. Según estimaciones del gobierno chino, lo sufren hasta 24 millones de personas. Los síntomas incluyen el uso de internet durante más de seis horas diarias y mostrar signos de ansiedad cuando se producen cortes de luz o de la señal de internet.

Un informe de 2014 del diario español El País publicó que cada mes de tratamiento en este tipo de centros de rehabilitación cuesta 1.120 euros, pero esa cifra no incluye las comidas ni las pruebas médicas ni los medicamentos.

La revista Wired informó en 2010 de que en un centro de estilo militar al sur de China, un adolescente había sido golpeado hasta morir menos de 24 horas después de su ingreso debido a que no pudo seguir corriendo alrededor de la pista.

"Para un niño es muy difícil vivir una experiencia como esta", dijo Maccota. Y añadió: "No creo que ayude".