Demanda millonaria contra Youtube

El abogado de varias estrellas de la música pide que se retiren videos
Internet se ha convertido tanto en un aliado como en un enemigo de la industria musical en los últimos años. El éxito de servicios de streaming como Spotify o Pandora se cruza con las pérdidas generadas por la piratería y la utilización de canciones sin permiso.

En este contexto, Youtube se apresta a recibir una demanda de 1.000 millones de dólares de parte de Irving Azoff, fundador del grupo legal Global Music Rights, encargado de gestionar los derechos de reproducción de unas 20 mil canciones de artistas como The Eagles, Pharell Williams e incluso John Lennon.

Esta demanda aún no ha sido presentada, pero Azoff asegura que iniciará las acciones legales necesarias a menos que el sitio de videos retire estas canciones. Youtube, por su parte, se niega a hacerlo, alegando que posee la autorización gubernamental necesaria para la divulgación de estas obras.

A modo de antecedente, Youtube mantuvo en 2007 una disputa legal con el conglomerado de medios Viacom por la misma causa, que se resolvió a favor del sitio de videos propiedad de Google.

Los argumentos


El reclamo de Azoff consiste en que Youtube posee los acuerdos necesarios con las compañías discográficas, pero no con los artistas o los propietarios de los derechos de autor, en caso de los músicos ya fallecidos.

El abogado dice luchar por los derechos de los músicos, a quienes considera que no se les paga los suficiente por su presencia en la web, destaca el sitio The Hollywood Reporter.

La situación se ha hecho aún más compleja por el anuncio de parte de Google en noviembre de lanzar Music Key, un sitio de streaming musical con la finalidad de competir con Pandora y Spotify, sitios ya consolidados.

Azoff manifestó a The Hollywood Reporter que su litigio está dirigido únicamente a Youtube y no a Spotify o similares. Según el abogado, Google ha sido la “menos cooperativa” y la que sus clientes “sienten que ha sido más infractora”.

Este incidente llega en un momento en el que se discuten de forma casi permanente los derechos de los artistas en la era del acceso digital libre a sus obras y donde la compra digital de música supera cada vez más a la compra de discos, aunque esto no se refleja en las ganancias de los artistas. Es por ello que en noviembre Taylor Swift retiró su catálogo de Spotify, por ejemplo.

La complejidad legal de este asunto hace difícil vislumbrar una salida rápida y pacífica, pues ambas partes se mantienen firmes en su postura. Con tanto dinero en juego, la lucha entre los artistas e internet comienza un nuevo capítulo donde solo perderán los fanáticos de la música.

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