De vikingos, gigantes, hombres y máquinas

The Banner Saga propone a través de mitologías, deslumbrantes visuales, una conmovedora banda sonora y su sistema de juego perfecto, uno de los mejores juegos recientes

Un sobreimpreso nos pone en situación inmediatamente comienza el juego: "Los dioses han muerto. Una invasión desconocida –los Dredge– ha tratado de conquistar el mundo, pero una incómoda alianza entre Varl y hombres ha logrado triunfar sobre ellos luego de dos guerras. Es un tiempo de bonanza y crecimiento, pero desde el norte nuevamente y peor que nunca llega la amenaza. Y el Sol ha dejado de moverse y permanece quieto, en el cielo".

Así empieza esta magnífica aventura llamada The Banner Saga diseñada por Stoic, un estudio de juegos independiente, y no pasa casi nada de tiempo hasta que se empiezan a entender algunos conceptos: los Dredge son unos autómatas metálicos que al parecer no tienen otra aspiración más que la de arrasar con todos los seres vivos de este mundo. Por su parte, los Varl, son unos humanoides gigantes y con cuernos que recuerdan vivídamente a los vikingos. No sólo en su aspecto, sino que tanto los nombres de este mundo y de los personajes –Vognir, Hakon, Skogr, Einartoft, etc.– apelan a ese universo mitólogico de los habitantes nórdicos.

El jugador controla los destinos de varios personajes. En particular, dos de ellos –Hakon, un Varl y Rook, un hombre– en dos líneas narrativas que corren en paralelo y nos van mostrando qué es lo que está pasando a grandes rasgos en todo el universo. No serán los únicos a los que podrá dar movimiento el jugador. Dependiendo del momento de la historia, tenemos a nuestro alcance el uso de otros personajes –Ubin, el anciano Varl escriba o Juno, la curadora– que nos dan aspectos de la historia que sin su presencia no tendríamos. Además de aquellos a los que el jugador directamente maneja, hay decenas (literalmente) de personajes que se unen a los protagonistas en diferentes momentos del juego y uno es también responsable de su destino.

Historia a medida

Dependiendo de las decisiones que el jugador tome, la historia irá por un camino que marcará el destino de todos los personajes. Bien pueden ir mejorando a medida que uno avanza y juega o encontrar su destino al primer encuentro con los Dredge.

Si bien es evidente que hay una historia escrita que ir recorriendo, las opciones –los caminos, por así decir– se sienten por demás libres y uno se encuentra en variadas ocasiones en la diyuntiva de qué hacer, que decisión tomar, ya que tanto Hakon como Rook serán los conductores de sus pueblos –ambos también llegarán a esa posición prácticamente por casualidad– y es parte fundamental tratar de que la mayoría de aquellos que los siguen lleguen sanos y salvos (algo que no sale bien muchas veces).

El juego combina entonces el juego de rol (RPG por su sigla en inglés) dialogado, con opciones de respuesta, con los momentos de combate, donde se deberá resolver mediante la acción por turnos. Elegir cuidadosamente quiénes combaten y en qué momento será imprescindible para poder seguir avanzando en la historia.

Trailer de The Banner Saga

Y al margen de esta tremenda jugabilidad, existen dos valores agregados a The Banner Saga: el arte y su música. Arnie Jorgensen es el responsable de lo primero y su estilo recuerda claramente el estilo clásico de Disney –Jorgensen directamente reconoce influencias de La bella durmiente y demás animaciones de Don Bluth, así como de los trabajos del maravilloso Ralph Bakshi– con hermosos paisajes, dinámicas animaciones y un cuidadísimo sistema de viajes. Por su parte, la banda sonora es responsabilidad de Austin Wintory –uno de los más talentosos y reconocidos compositores jóvenes para videojuegos– quien apela a una orquesta clásica y lo grabó junto a la Filarmónica de Dallas.

"Aquellos que disfrutan de Juego de Tronos son nuestro público específico" dijeron los diseñadores, y es cierto que el relato recuerda no pocas veces a la creación de George RR Martin, pero creo que es una aspiración modesta. El público de The Banner Saga bien puede ser cualquiera, todo aquel que disfrute de un hermoso juego extremadamente entretenido.


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Acerca del autor

Rodolfo Santullo