De gamer a diseñador

Tres uruguayos que viven de crear videojuegos cuentan en qué momento hicieron el salto de usufructuar a crear y en qué consiste su trabajo diario
El sueño del pibe. Poder trabajar de lo que a uno le gusta suele ser difícil pero si además lo que a uno le gusta es jugar jueguitos, suele ser más difícil todavía. “Cortá con tanto juego y ponete a estudiar que no vas a llegar a nada en la vida” es algo que cualquiera ha escuchado y más de una vez. Pues Javier Leal, Ruben Garat y Felipe Otamendi no hicieron caso. Y acá están, haciendo jueguitos para vivir.

¿Cómo saben que es su vocación y no tan solo un hobby?

JL: Por dos motivos. Hacer videojuegos es mi trabajo y jugar videojuegos es mi hobby y lo primero me quita muchísimo tiempo para poder hacer lo segundo. Y porque no me veo haciendo otra cosa. Puedo decir que los videojuegos han sido una gran pasión desde que tenía 5 años pero no puedo decir que desde chiquito ya quisiera hacer juegos, eso fue algo que se fue dando de la misma manera en la que cualquiera encuentra su vocación sea cual sea.

RG: A pesar de estar hace unos años ya dedicado al desarrollo de videojuegos 8-9 horas por día, sigo considerándolo uno de mis hobbies y es algo a lo que le sigo dedicando parte de mi tiempo libre y a lo que le dedicaría tiempo si estuviera trabajando en otra cosa.

FO: Principalmente porque me siento muy a gusto haciendo juegos y además llegué al punto en el que puedo vivir de esto.

¿Qué aconsejarían a aquellos que quieren transformar su pasión por los juegos en un oficio?

JL: La pasión por jugar es algo distinto a la pasión por hacer juegos, si bien van de la mano. Si hay pasión por ambas cosas, el cambio de hobby a oficio (o al menos el intento de) se va a dar tarde o temprano. Yo creo que la mejor manera de tener éxito haciendo videojuegos es hacer videojuegos. O sea, la industria esta llena de casos de éxito en los cuales una o más personas se sentaron a hacer el juego que querían hacer y no descansaron hasta terminarlo. Así nacieron grandes títulos y gran parte de los clásicos que hoy en día son grandes sagas. Así que mi consejo es: si tenés ganas de hacer juegos, hacelos. Lo peor que puede pasar es que no te hagas millonario como el creador de Minecraft pero no veo cómo puede llegar a ser algo negativo.

RG: Por suerte al ser el desarrollo de videojuegos un área 100% digital no se necesita nada más que voluntad e interés para empezar a desarrollarse en ella. Una vez que alguien da sus primeros pasos intentando hacer juegos, mi recomendación es intentar participar lo más posible en Jams, ya sean online o presenciales (como Global Game Jam, Ludum Dare, One Game A Month, etc.) ya que hacer muchos juegos y terminarlos es la mejor manera de mejorar y hacerse conocer.

FO: El desarrollo de juegos es una actividad que abarca muchas disciplinas. Mi caso particular es la programación, pero hay sonidistas, game designers, artistas, testers y más. Así que lo primero es informarte sobre todas las áreas, ver cuál es la que más te interesa y encarás. Y, de ahí ver cómo aprender o mejorar, que puede ser estudiando o practicando. Algo para hacer al principio es ponerse en contacto con algún estudio de la vuelta y pedirles un día para ver lo que hacen y cómo lo hacen.

¿Profesionalizarse o mantenerse siempre gamer?

JL: Yo lo recomiendo, puede ser un trabajo demandante y estresante como cualquier otro, pero al final del día (de cada proyecto) no deja de ser tremendamente divertido y recompensante. Nunca escuché de ningún colega que vaya a trabajar sin ganas... O que se levante de mal humor solo porque es lunes.

RG: Si tenés la oportunidad y te gusta la idea del desarrollo de videojuego en cualquiera de sus áreas –ya sea área técnica, ser un artista, game designer, etcétera– creo que es algo muy divertido y que da muchas satisfacciones. A pesar de dedicarte profesionalmente a hacer juegos, nunca vas a dejar de ser gamer, principalmente porque seguramente quieras seguir jugando y además por la necesidad de estar al tanto de lo que hace la industria y de ver lo que quieren tus futuros usuarios.

FO: Son ortogonales, deberían ser ambas. Si hacer juegos va a ser tu carrera vas a tener que tratarlo de una manera profesional: planificar, cumplir horarios y meterle. Por otro lado, si no te mantenés gamer no vas a saber qué es lo que querés en tus juegos. Perdés contacto con lo que te parece divertido, con cómo es que se sienten o ven los juegos. ¿Cómo creás algo divertido sin que te parezca divertido?

¿Qué juegos es imprescindible que un diseñador conozca?

JL: Lo ideal es que un diseñador juegue a todo tipo de juegos, los que le gustan y los que no también. Cada género tiene sus grandes exponentes y o ejemplos a seguir. Por nombrar algunos más recientes, recomiendo Mighty Switch Force (1 y 2), Guacamelee y Might and Magic Clash of Heroes.

RG: No creo que haya juegos imprescindibles, sí creo que si alguien quiere dedicarse a diseñar videojuegos ayuda muchísimo estar expuesto a una gran variedad de géneros y plataformas. Nunca se sabe qué idea se nos puede ocurrir viendo un juego que no tenga nada que ver con lo que estamos trabajando en ese momento pero que nos permita darle la vuelta de tuerca que haga que nuestro juego se destaque.

FO: Desde un punto de vista de diseño de juego, el Mario Bros es muy bueno en todo: duración de niveles, balance, cómo responde Mario a los controles... Vale la pena jugarlo analizándolo. Muchos artículos que leo sobre diseño de juegos ponen como ejemplo lo que los Marios hacen bien. Half-Life por la manera en cuenta la historia. Nunca sale de la perspectiva de “primera persona”, te mantiene dentro de la historia y no sentís que te la están contando. Es uno de los pocos juegos que jugué entero más de una vez.

¿Los siguen mandando a tener un trabajo de verdad y largar los jueguitos?

JL: Por suerte nunca me sucedió eso, siempre tuve bastante apoyo en la vuelta. Lo que sí me mandan a veces es a que deje de jugar tanto o de gastar tanto en consolas y juegos. No entienden que es research para mi trabajo.

RG: Desde el primer momento mi familia me apoyó en el intento de largarme a intentar armar una empresa de desarrollo de videojuegos. Incluso cuando yo mismo ya estaba perdiendo las expectativas de lograr salir adelante nunca me presionaron para que buscara un trabajo tradicional. A pesar de esto, siempre que ven alguna noticia de algún emprendedor que se llena de plata (como cuando se vendió Whatsapp) o la noticia de algún juego famoso, me reclaman sobre cuándo me voy a hacer millonario.

FO: Nunca me ha pasado en realidad. La mayoría de la gente se sorprende de buena manera y me hace preguntas interesantes. Si lo han pensado no me lo dijeron.

 


Biopic


 

Javier Leal

Diseñador gráfico e ilustrador. Socio fundador, game designer y lead artist en Estudio Egg, empresa de desarrollo de videojuegos. Nacido en Tacuarembó, reside en Montevideo desde hace una década, le gusta trabajar desde su casa acompañado de un gato, una guitarra, un par de consolas y un montón de muñequitos.

Ruben Garat

Ingeniero en Computación, trabaja en Ironhide Game Studio desarrollando videojuegos. Desde que tenía 5 años, cuando conoció a su tío que era ingeniero y le regalaron una TK95, supo que quería hacer videojuegos.

Felipe Otamendi

Es desarrollador de juegos desde hace cinco años y jugador de ellos desde siempre. Trabajó en Trojan Chicken y Pomelo Games. Actualmente está desarrollando Bullet Boy.

 

 


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