De cómo hacer un buen e-book

Pasado el tiempo de adaptación, las versiones electrónicas de los libros se están expandiendo y enriquecen la experiencia. Un buen ejemplo de ello es el escritor Danielewski
Quizá usted haya escuchado que leer un libro electrónico es diferente de leer un libro de papel. Aunque no puedo decir con seguridad que “el significado del tacto de leer” empezó con San Agustín ni que “el sentido de leer reside en los ritmos oscilatorios del abrir y cerrar la mano”, me gustaría compartir una lección que aprendí hace tiempo de los residentes de Plaza Sésamo: diferente no significa inferior.

La mayoría de los e-books son lisas y llanas representaciones de sus contrapartes impresas, solo que son palabras en una pantalla en lugar de palabras en papel. En comparación, los valores relativos de palabras en una pantalla contra palabras en un papel parecen claros: la mayor parte de los e-books ofrece una experiencia de lectura de segunda clase. Pero cualquier lector que haya tenido un lugar de vacaciones o de residencia que pueda acomodar solo una cantidad limitada de estantes para libros tiene que contraponer los deleites sensuales de estos con la pura y dura conveniencia y la recompensa instantánea de la compra con un solo clic. Es un dilema que se desarrolla, para muchos de nosotros, con cada libro.

Cada vez más, los libros electrónicos están ganando. Hasta el momento, las ventas de e-books significan el 20% del dinero que los consumidores gastan en libros. Casi toda esa parte del mercado pertenece a los e-books del estilo que imita a las imprentas. Pero también hay una categoría emergente llamada de ediciones digitales expandidas, con características especiales como audio y video, que son más que imitaciones. O al menos pueden ser, en las manos correctas.
La forma en que está contando la historia es tan importante como la historia en sí. Los dos trabajan mano a mano para lograr un efecto", dijo Edgard Kastenmeier, quien ha sido el editor de Mark Z. Danielewski desde que descubrió al escritor en los tardíos 1990

Entra entonces el novelista Mark Z. Danielewski, que ha sido desde hace tiempo un inconformista y un innovador del mundo de la imprenta. Conocido por su novela no convencional House of leaves, Danielewski es un diseñador y un contador de historias a partes iguales. Su uso de una tipografía evocadora –las palabras refuerzan visualmente su significado en la página– deja a los lectores deslumbrados, frustrados o asqueados, dependiendo del día y de su disposición. Only revolutions, que fue candidata al premio nacional del libro estadounidense en 2006, es tan poco convencional que incluye instrucciones de cómo leerla.

“La gente experimenta con la forma de presentar texto todo el tiempo, pero Mark fue uno de los pocos autores que yo sentí integrado con la historia entera”, dijo Edgard Kastenmeier, quien ha sido el editor de Danielewski desde que descubrió al escritor en los tardíos 1990. “La forma en que está contando la historia es tan importante como la historia en sí. Los dos trabajan mano a mano para lograr un efecto”.

Pantheon, la editorial de Danielewski, siempre ha tratado de acomodar y promover su visión. House of leaves, que fue rechazada por más de 30 editoriales antes de encontrar un hogar, requirió a Pantheon que abandonara su proceso de producción normal, con el propio Danielewski involucrándose y vigilando las tipografías.

El autor estuvo similarmente involucrado con el desarrollo de su última hazaña de formateo: The fifty year sword, una historia de fantasmas para adultos. Hay dos versiones: la edición limitada de lujo, con encuadernación nepalesa en una caja bonita, y la edición estándar, un objeto hermoso por sí mismo. Pantheon –una huella de su editor preocupado por el diseño Alfred A. Knopf– demostró un compromiso similar con la artesanía por medio de la edición de e-book expandida de The fifty year sword, un proyecto clave en el plan de desarrollo estratégico de la división y uno revolucionario en el campo de la ficción digitalizada para adultos.

Vender el libro expandido


Los e-books expandidos son raros en el negocio editorial porque son caros de producir, y la audiencia es, de momento, bastante limitada (algunos e-books expandidos, incluyendo The fifty year sword, solo pueden verse en un iPad). “Estamos encontrando que el esfuerzo detrás de este tipo de libros es de una magnitud entre siete y quince veces mayor que el de un típico e-book ilustrado”, comentó Liisa McCloy-Kelley, líder del grupo de producción digital de Random House (dueño de Pantheon). Para complicar las cosas, las diferencias entre plataformas y formatos de rápida evolución hacen que los e-books expandidos sean difíciles de promocionar, incluso para consumidores con conocimientos en tecnología.

Como resultado, las editoriales están procediendo con precacución, dedicando la mayor parte del dinero de su investigación y desarrollo a los géneros en que las características interactivas ofrecen la mayor utilidad y atracción. Casi todos los e-books expandidos en el mercado son libros para niños o de no ficción, lo que tiene sentido –ver a Jacques Pépin hacer un omelette ofrece un valor práctico para los lectores de libros de cocina. La ficción para adultos, por otro lado, está apenas representada en las expansiones, porque observar a Michael Chabon compartir sus pensamientos sobre los setenta, si bien es interesante, se siente superfluo, como el extra de un DVD.
Estamos encontrando que el esfuerzo detrás de este tipo de libros es de una magnitud entre siete y quince veces mayor que el de un típico e-book ilustrado”, comentó Liisa McCloy-Kelley, líder del grupo de producción digital de Random House

El video de Chabon es un agregado real de la edición expandida de su novela reciente, Telegraph Avenue, que muestra muchas de las potenciales dificultades de ampliar la ficción para adultos. Hay una lista de canciones armada por el autor, extractos del audiobook, y un mapa interactivo de Oakland, todo lo que se siente puesto a la fuerza. Incluso la canción original, aunque encantadora, obstaculiza el proceso de lectura. Hay que esperar pacientemente cerca de la página del título para disfrutar del tema de tres minutos y medio; de otro modo para de sonar cuando pasás el índice.

En contraste, The fifty year sword ofrece una experiencia sin interrupciones. “No queríamos nada que se sintiera forzado”, dijo Lillian Sullam, una especialista técnica que trabajó conjuntamente con Danielewski para crear el e-book expandido. “Porque es ficción, necesita estar integrado con la experiencia de lectura global sin sacarte de ella de modo innecesario”.

Con Sullam, Danielewski trazó efectos especiales que exploran su obsesión con el diseño, un nivel de implicación en el plano del desarrollo digital que no es usual para un escritor. Las animaciones espeluznantes del texto del e-book le sacan el movimiento latente en el lenguaje de Danielewski en la página impresa y enfatizan la fragilidad, la violencia y otras texturas emocionales en la obra. En una sección que describe un lugar llamado “El valle de la sal”, las palabras son descifrables por un instante antes de desaparecer al olvido. Unas pocas páginas después, en “El bosque de las notas cayendo”, las letras empiezan a caer de la página casi tan rápido como podés leer.
Se puede leer en menos de una hora”, aseguró Danielewski sobre The fifty year sword. “Pero también tiene muchas recompensas si estás dispuesto a mirar de más cerca”

Estos logros técnicos suenan engañosamente simples. “Se puede leer en menos de una hora”, aseguró Danielewski. “Pero también tiene muchas recompensas si estás dispuesto a mirar de más cerca”. Los secretos del e-book expandido activamente alientan a leer con atención en un medio en que los lectores rara vez se detienen antes de pasar el dedo por la pantalla.

Aunque los efectos en que The fifty year sword ha sido pionera fueron caros de desarrollar, van a pagar dividendos. En términos de tangibles, está la biblioteca de códigos que el equipo de e-books de Pantheon ha construido y que será usada no solo en el desarrollo de House of leaves, pero también en otros títulos de otros géneros. Más importante, hay una filosofía detrás de ese código de que cada campana y silbato debería estar a servicio de la historia, ya sea que aparezca en la página o en un e-reader.

Para Danielewski, quien inicialmente asumió que el e-book sería una “traducción inferior” que su contraparte impresa, el producto final excedió las expectativas. “Creo que hay un punto en común entre los dos mundos”, dijo. “Y después también hay un punto de separación en que cada una demuestra sus propias posibilidades”.

Como un novelista avant-garde, Danielewski tiene talento para divisar estas posiblidades, incluso cuando son invisibles para la mayor parte de nosotros. Pero es importante recordar que en la literatura, al igual que en la tecnología, hay algo vacío y pasajero en la innovación por el simple hecho de innovar. Lo que hace el trabajo de Danielwski tan valorable no es la idea de que es nuevo. Es el deleite que tiene él en demostrar una y otra vez que las formas familiares son capaces de contener todo tipo de cosas raras para las que no hemos todavía encontrado las palabras.

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