Curas al alcance de la impresora

Si bien comenzó como otra innovación para la industria, las impresiones 3D se colaron en la medicina para ofrecer desde nuevas visiones para viejos problemas hasta soluciones reales para salvar vidas
A pesar de parecer algo salido de la ficción, las impresoras 3D han rápidamente conquistado nuevas fronteras, pasando desde ser una novedad a transformarse en un verdadero recurso para la medicina.

Gracias a esta tecnología y el desarrollo de materiales aptos para la salud, los investigadores médicos cada vez más recurren a la impresión 3D para ofrecer soluciones a problemas que en el pasado solo se solucionaban con trasplantes o la creación de órganos a partir de células madre.

Corazones de plástico


Si bien aún no se ha adentrado en la impresión de tejidos, el Centro Médico del Hospital Nacional de Niños de Washington está creando corazones de materiales sintéticos utilizando este tipo de impresoras.

A partir de las especificaciones de cada paciente –recogidas gracias a tomografías computadas o ultrasonidos–, esta tecnología permite replicar el órgano real incluyendo sus anomalías o deformidades, al traducir esos datos en capas y capas de plástico hasta formar un objeto tridimensional.

Laura Olivieri, pediatra cardióloga del instituto, afirmó al Washington Post que observando los modelos le ayuda a llegar a conclusiones que de lo contrario nunca podría hacer. “Lo que estamos tratando de hacer es reconstruir qué tan lejos está el problema de la solución”, dijo.
En algunos niveles se puede predecir qué enfermedad tiene solo con mirar la anatomía del paciente. Esto es lo que hace que la impresión 3D tenga una perfecta aplicación para estos casos", dijo Laura Olivieri, pediatra cardióloga

En uno de sus más recientes casos, Olivieri utilizó un modelo del corazón de un paciente para prepararse antes de la cirugía. Para esto, Axel Krieger, experto en robótica biomédica del Instituto Sheikh Zayed para la Innovación de la Cirugía Pediátrica, creó un modelo que utilizó una mezcla de plásticos duros y blandos, para que la réplica se sintiera real. “Encontramos la combinación perfecta que permite suturar o cortar”, dijo el experto. “Se siente muy similar al tejido”.

Su equipo también realizó un modelo de una espina dislocada, realizando las vértebras con plásticos duros, intercalados con discos de un material gelatinoso, con la intención de asemejarlo lo más posible a la realidad. Esto permitió a los médicos un mayor entendimiento del problema.

El Hospital de Niños espera poder realizar estos modelos en pacientes con condiciones complicadas y para aquellos que necesiten tratamientos correctivos en casos de anomalías congénitas.

“Las enfermedades congénitas del corazón son totalmente estructurales”, explicó Olivieri. “En algunos niveles se puede predecir qué enfermedad tiene solo con mirar la anatomía del paciente. Esto es lo que hace que la impresión 3D tenga una perfecta aplicación para estos casos”.

Tejidos impresos


Un poco más allá fue un grupo de médicos del Hospital Pediátrico C.S. Mott en la Universidad de Michigan. Esta semana ha confirmado que una tráquea impresa en 3D logró salvar la vida de un niño.

Debido a un defecto congénito, la tráquea del bebé Kaiba Gionfriddo de Ohio, Estados Unidos, no dejaba de colapsarse, haciendo que su respiración se detuviera y, frecuentemente, también su corazón.

Los investigadores de Michigan habían estado investigando sobre tráqueas artificiales, pero todavía no habían implantado una a un paciente.
Es la ola del futuro”, dijo el doctor Robert Weatherly, pediatra de la Universidad de Missouri. “Estoy impresionado por lo que fueron capaces de lograr”

En un día imprimieron 100 tubos diminutos y al día siguiente implantaron uno de esos tubos el paciente, transformándose en la primera vez que se hizo este tipo de operación.

El bebé que los médicos habían pronosticado que posiblemente no sobreviviría, luego de la intervención respiraba normalmente por primera vez. Tenía tres meses cuando fue intervenido el año pasado y ahora tiene casi 19 meses de edad. Desde entonces no ha tenido una sola crisis respiratoria.

El plástico, colocado alrededor del bronquio defectuoso del niño, está diseñado para degradarse y ser absorbido gradualmente por el organismo en tres años, mientras, su cuerpo genera tejido sano para reemplazarlo, dijo el ingeniero biomédico que dirigió el trabajo, Scott Hollister.

“Es la ola del futuro”, dijo el doctor Robert Weatherly, pediatra de la Universidad de Missouri en Kansas City. “Estoy impresionado por lo que fueron capaces de lograr”.

Utilizada en un principio por industrias, la impresora 3D ha llegado a la medicina como la solución del futuro. Dependiendo de qué tan complejo es el trabajo, la impresora puede demorar desde unas horas a todo un día. Y en lugar de tinta, se “imprime” en plástico líquido.

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