Cuatro medallas para la química celeste

La delegación de adolescentes uruguayos que compitió en la XVII Olimpíada Iberoamericana de Química, en Argentina, volvió con una medalla de oro y tres de bronce. Ahora, comienza un nuevo ciclo


El camino parecía más seguro que otros años, pero no más fácil. Los cuatro estudiantes de secundaria que representaron a Uruguay en la XVII Olimpíada Iberoamericana de Química, que se celebró entre el 22 y 30 de setiembre en la provincia argentina de Santa Fe, guardaban la expectativa del éxito. Y lo consiguieron.

Un equipo de docentes de la Facultad de Química de la Universidad de la República, que desde 2008 gestiona el Programa de la Olimpíada Uruguaya de Química, los entrenó desde febrero de este año. El puesto se lo habían ganado meses antes por su buen desempeño en la competencia nacional.

En julio, un grupo de adolescentes viajó a Washington a participar de la 44ª Olimpíada Internacional de Química. Algunos de ellos, junto con otros que se sumaron por el camino, volvieron al campo de juego en setiembre, cuando tuvo lugar la competencia iberoamericana. El regocijo es el mismo para todos los que integraron la delegación. El esfuerzo valió la pena.

Medallas para todos


Acompañados por los mentores Nicolás Veiga, docente de la cátedra de química inorgánica, y Mariana Pazos, de la cátedra de química orgánica de la facultad, los estudiantes de distintos departamentos viajaron a Santa Fe con un antecedente importante. Uno de ellos, Bruno Galán, regresó con una mención honorífica de la competencia internacional de julio.
En lo personal, hice muchos amigos, conocí nuevas culturas y gente muy inteligente y calificada, que siempre quiere superarse", dijo la estudiante Mariana González, quien obtuvo una medalla de bronce 

Fue él quien obtuvo este 29 de setiembre la única medalla de oro de la delegación uruguaya. Sin embargo, no fue el único que subió al podio de la química, ya que sus compañeros Marcos Imer, Mariana González y Francisco Acosta obtuvieron una medalla de bronce cada uno.

“Comparado con el nivel de química que hay en secundaria, las pruebas en las Olimpíadas son de un nivel muy alto, pero tenemos profesores excelentes”, dijo Galán. El estudiante de sexto año del Instituto PRE/U de Montevideo admitió que el oro era algo que esperaban los docentes entrenadores.

“Teníamos presión extra encima, por el esfuerzo de los mentores y el nuestro”, dijo al respecto González, que a sus 18 años es una veterana en el ámbito, ya que participó de su tercera competencia. La estudiante de sexto año del Liceo A. Figueredo, en Pan de Azúcar, señaló además la riqueza de este tipo de experiencias, que trasciende las pruebas de química: “En lo personal, hice muchos amigos, conocí nuevas culturas y gente muy inteligente y calificada, que siempre quiere superarse”.

Mientras decide si dedicarse o no a la química, González reconoce que acaba de concluir un ciclo para ella y sus compañeros de la delegación. “Tuvimos que aceptarlo”, dijo la estudiante, que sabe que no podrá seguir compitiendo cuando ingrese en la universidad el año que viene. El reglamento no lo permite.

Por su parte, Galán aseguró: “Esta fue una de las mejores experiencias que he tenido”, y agregó que, mientras las pruebas de química pasan a un segundo plano, “uno hace en diez días amigos que no hizo en años”.

Y los grandes también


La experiencia no solo es un evento esperado por los alumnos sino también por sus entrenadores. Los docentes de facultad votan entre ellos cada año para decidir quién irá como mentor, acompañando a la delegación de chicos. Es que todos quieren contar con esa oportunidad, en la que “se aprende muchísimo”, dijo Pazos, quien este año asistió por primera vez.

La docente y mentora Mariana Pazos reconoció que se llevaron “una sorpresa” respecto a las medallas en sí, a pesar de que sabían que estaban “mejor preparados que en otros años



En cuanto a la competencia, la mentora afirmó que es “súper enriquecedora, más allá de lo académico”. Es que de la Olimpíada Iberoamericana participaron 17 países, lo que es igual a decir 17 culturas, maneras de educar y formas de vida, dijo.

Pazos señaló que es una instancia en la que se generan “vínculos que se mantienen de por vida”, sobre todo entre los estudiantes de la delegación. Respecto a las medallas en sí, la docente reconoció que se llevaron “una sorpresa”, a pesar de que sabían que estaban “mejor preparados que en otros años”.

Para el entrenador Julio Benítez, también docente de la facultad y entrenador, se cumplieron los dos objetivos: “Mejorar el grupo como tal y, obviamente, ganar el oro”.

Lugar para los otros


Mientras esta delegación terminó un ciclo con éxito, una nueva se formará en los próximos meses: este sábado 6 de octubre tendrá lugar la competencia departamental, en la que liceos de cada departamento participarán de forma simultánea para clasificar a la Olimpíada Uruguaya de Química.

La instancia nacional será el 1º de diciembre y algunos serán reclutados para entrenar para las pruebas internacionales. Así, el ciclo de los olímpicos químicos volverá a comenzar.

 


Sábado


Este 6 de octubre será la instancia departamental para la Olimpiada de Química Uruguaya.


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