Cuatro ciudades y sus soluciones contra el calentamiento global

Pioneras en la creación de iniciativas que promueven la sustentabilidad ambiental
Cuando 2015 llegó a su fin, 195 naciones acordaron adoptar un plan importante para la lucha contra el cambio climático. Pero muchas veces, la batalla se inicia antes a nivel local. Muchas ciudades han sido pioneras en la creación de proyectos e iniciativas que promueven la sustentabilidad ambiental.

Nueva York, por ejemplo, al decidir usar gas natural para generar electricidad para el alumbrado público, logró reducir en más de 11 millones de toneladas la carga de gases de efecto invernadero que vierte a la atmósfera en ocho años.

Esto no es una sorpresa para Max Young, vicepresidente de comunicaciones globales de 100 Ciudades Resilientes, una organización que ayuda a las ciudades a prepararse contra "desafíos físicos, sociales y económicos", incluyendo el cambio climático. La razón, dice, es simple: "Las ciudades pueden actuar".
A la cabeza se han puesto las ciudades costeras, particularmente vulnerables a la subida del nivel del mar y a otros efectos perjudiciales del aumento de las temperaturas. Pero también las regiones en desarrollo, la que, a pesar de que sus emisiones de gases de efecto invernadero no representan ni un quinto del total mundial, son las que se verán más afectadas por el calentamiento global y algunos países deberán enfrentar más lluvias e inundaciones y otros más sequías y olas de calor; además de erosión marina o reducción de la producción agroindustrial.

Los expertos están cada vez más de acuerdo en que "los efectos directos del cambio climático pueden amenazar de forma indirecta a la salud global a través de fenómenos como la dispersión de enfermedades, la inseguridad alimentaria, la malnutrición o la polución", según una reciente investigación de una comisión de especialistas en cambio climático y salud nombrados por la revista Lancet, el University College London Institute y la Universidad Tsinghua (China).

"Por eso es necesario reducir la emisión de gases de efecto invernadero y la contaminación atmosférica. La responsabilidad de las ciudades en esta tarea es absoluta", explicó Xavier Querol, investigador del Instituto español de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua.

A pesar de estos malos presagios, no todo son malas noticias. Desde una plaza que, en realidad, es el sistema de drenaje de Róterdam a una pintura que, literalmente, se come el óxido de nitrógeno del smog, estas son cuatro buenas maneras por las que las ciudades luchan contra el cambio climático.

Róterdam

La plaza de Benthemplein, ubicada en una zona inundable de la ciudad holandesa, se parece a cualquier otra. Con espacio para los deportes y espacios verdes para relajarse, su segunda función aparece en los días de lluvia. Las canchas funcionan como enormes contenedores de agua que alivianan la presión que recae sobre el sistema de drenaje. En total, la plaza puede contener temporalmente más de un millón y medio de litros. Además de esto, Róterdam cuenta con un barrio flotante de casas prefabricadas.

San Francisco

El objetivo es noble: eliminar por completo los residuos de la ciudad en 2020. Gran parte de la iniciativa incluye alentar a los consumidores a comprar menos. San Francisco ya prohibió el uso de bolsas plásticas, exhorta a llevar tazas reutilizables a las cafeterías y a cenar en casa para evitar el uso de envases desechables. Los restos de comida vertidos en contenedores especiales son transformados en fertilizantes naturales para las granjas locales. En 2014, la ciudad anunció que busca prohibir también la venta de agua en botellas de plástico a fin de disminuir los residuos de PET.

Auckland

Esta ciudad de Nueva Zelanda se unió recientemente a C40, una red de ciudades dedicadas a la lucha contra el cambio climático. Auckland, que tiene el objetivo de reducir significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero para 2040, quiere convertirse en la "ciudad más habitable del mundo". Para alcanzar su objetivo, los esfuerzos de Auckland se centran en la mejora del sistema de transporte público.

Beijing

La lucha contra el smog ha sido constante durante años. Una de las propuestas más creativas es la pintura Eco, una solución de pintura de dióxido de titanio que reduce los niveles de óxido de nitrógeno en el aire a través de la acción de los rayos UV de la luz solar. La capital china tuvo su primera alerta roja por la elevada contaminación a principios de diciembre. En consecuencia, la mitad de los automóviles privados no pudieron circular, se prohibió la circulación de camiones pesados y se cerraron escuelas.