Cuando volaban aves gigantes sobre Uruguay

En nuestro territorio habitaron caranchos enormes, anhingas diez veces más grandes que las actuales y ejemplares de una especie conocida como "ave del terror", similar al velocirraptor, según nuevas investigaciones


Hubo una época en que las aves uruguayas eran animales enormes. Incluso, llegaron a vivir en el territorio veloces carnívoros alados, capaces de matar a golpes a sus presas.

Sobre estas y otras aves prehistóricas se basan los estudios de los investigadores Washington Jones, Andrés Rinderknecht y Ernesto Blanco, quienes recientemente descubrieron una nueva especie de carancho gigante, la anhinga de mayor tamaño de toda la región y las aves del terror (los "velocirraptores" uruguayos) que quizá hayan convivido con los primeros pobladores de América.

Años de anonimato


A partir de restos fósiles descubiertos en la década de los 60 cerca del Arroyo del Bagre en San Luis, los tres investigadores uruguayos publicaron en 2013 novedades acerca de una nueva especie de carancho gigante, el Caracara major. Se trata de una especie similar al actual, pero con un tamaño dos veces mayor. Los huesos tienen dimensiones como las de un águila europea.

En aquel entonces, los restos fueron trasladados a Argentina para ser estudiados. Sin embargo, en el viaje se fracturaron algunos de los fósiles, por lo que se tornó muy difícil identificar de qué animal se trataba. Según dijo Jones a #Cromo, para estudiar fósiles y reconocer nuevas especies es muy importante tener ejemplares actuales para comparar y así reconocer similitudes. En la época del descubrimiento, eso no fue posible y la investigación no prosperó.

Los huesos luego volvieron a Uruguay y pasaron a formar parte de la colección del Museo Nacional de Historia Natural (MNHN). Ahora los investigadores los estudiaron y encontraron que se trataba de una nueva especie de carancho, lo cual fue publicado en un reciente número de la revista Journal of Paleontology. 

El Caracara Major habría convivido hace más de 10.000 años con la megafauna de mamíferos fósiles locales, como los gliptodontes, elefantes tipo mastodontes e incluso tigres dientes de sable. Según los investigadores, habría habitado en la mayor parte del territorio, como sucede con los caranchos de hoy.

Jones explicó que se está estudiando con colegas argentinos nuevos restos fósiles de caranchos gigantes que provienen de yacimientos del país vecino y que tienen una antigüedad similar al del caso uruguayo. Estos fósiles fueron encontrados en la década del 20 y recién ahora se están estudiando a fondo.

Aves como dinosaurios


"No son dinosaurios, pero visualmente son muy impactantes", dijo Jones. Las denominadas aves del terror eran gigantes, pudiendo medir hasta tres metros de altura y pesar 300 kilos. Eran como una suerte de ñandú enorme, porque no podían volar, tenían un gran pico tipo águila y garras curvadas en las patas. La distinción más notable con los ñandúes, no obstante, es que habría sido un animal carnívoro depredador.

Desde Argentina hasta Estados Unidos se conocen restos de estos seres, por lo tanto, se estima que habrían vivido en toda América. De acuerdo con el universo de restos fósiles hallados hasta el momento, de los cuales los más antiguos fueron encontrados en Brasil, se supone que los primeros vivieron hace unos 60 millones de años.

En Uruguay, más precisamente en la Cantera Casil cerca de La Paz y en Soriano, se encontraron algunos restos muy grandes de huesos de las patas, que están ahora en el MNHN y en el Museo Bautista Rebuffo de Colonia. Lo interesante es que estos investigadores están estudiando ahora los restos de un tipo de ave del terror que serían los más recientes conocidos y que habría vivido hace aproximadamente unos 17.000 años.

Esa última cifra implicaría que las aves del terror habrían convivido con el carancho gigante y la megafauna de mamíferos. Incluso abre la posibilidad de que los primeros humanos que llegaron a América desde Asia hayan visto a estas aves en su camino hacia el Sur.

Las aves del terror se han convertido en una suerte de estrellas de cine. Su similitud en aspecto con los velocirraptores, unos dinosaurios bípedos corredores con grandes garras en los dedos de las patas y famosos tras la película Jurassic Park, han hecho que muchos documentales de televisión se hayan centrado en ellos.

Sin ir más lejos, medios como National Geographic divulgaron una investigación de 2005 llevada a cabo por Jones y Blanco acerca de la estimación de la velocidad de carrera de algunas aves del terror, a partir de la resistencia de sus huesos. Su poder era tal que, según los investigadores, estas aves habrían sido capaces de romper los huesos de sus presas y agresores a patadas. Las estimaciones del estudio arrojaron valores cercanos a la velocidad de un caballo de carreras.

El más grande es uruguayo


En territorio uruguayo también habitó una anhinga gigante, la Giganhinga kiyuensis. Esta ave habría pesado 20 kilos, es decir diez veces más que las actuales, y alcanzaba aproximadamente un metro y medio de altura cuando permanecía de pie.

Rinderknecht encontró una cadera fósil completa en las playas de Kiyú en San José y de ahí su nombre científico. Al comienzo no se sabía qué era e incluso se llegó a pensar que, por el tamaño y peso, era un ave del terror. Sin embargo, después se lo vinculó con el biguá, ave que está aparentada con el anhinga actual, que vive en el norte del país y se lo conoce vulgarmente como biguá víbora o pato aguja. Finalmente, aproximadamente diez años después del hallazgo, se desembocó en el Giganhinga kiyuensis.

En Brasil, Argentina y Chile también se han encontrado otras especies y se ha formado una suerte de competencia por ver cuál tiene la especie más grande de anhinga gigante. Quien ocupa por ahora el primer lugar es Uruguay.

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