Cuando sea grande, voy a ser youtuber

Crear y subir videos a YouTube puede ser todo un negocio. Atraer a la mayor cantidad posible de suscriptores y coleccionar reproducciones es la consigna. Pocos, ganan US$ 8 millones como con "Gangnam Style", pero miles de partners de la red obtienen réditos atractivos, incluso en Uruguay
Desde su nacimiento en 2005, YouTube ha sido un espacio de entretenimiento, un escaparate, una red social y un sitio de reunión. También funciona como televisión y reproductor de música e incluso se ha convertido en la meca de los videos más tiernos, los más bizarros y los más noticiosos, filmados por simples amateurs.

Pero en el correr de la corta vida del portal, aquellos que se encargan de generar y subir esos contenidos han comenzado a descubrir en la mayor plataforma de videos una mina de oro. Sueñan con que su creación alcance la gloria, en tanto tratan de deducir la fórmula mágica que hace que unos pocos minutos se viralicen en la red.

Aunque todavía no existe esa receta perfecta, el camino hacia el éxito es el mismo para todos: cuanto más reproducciones tiene un video, más anunciantes atrae, y cuanta mayor publicidad se paute, más dinero llegará a los bolsillos del usuario (y de Google, propietario de YouTube desde 2006). La fama cibernética será un efecto colateral.

El surcoreano Psy y el video de su canción Gangnam Style lo hacen parecer simple, pero, ¿es tan fácil batir récords de vistas? ¿Cuánto se puede ganar haciendo videos? ¿Es viable vivir de YouTube? ¿Y desde Uruguay?

Del viral video


El solo hecho de que un video se viralice no es suficiente para que el creador llene sus bolsillos. No obstante, contar con miles de reproducciones y suscriptores es una carnada para atraer avisos, que Google se encarga de vender a las empresas a través de su servicio de publicidad online AdSense.

Sin embargo, el gigante de internet no considera que todos los videos sean dignos de contener publicidad: para eso exige requisitos excluyentes que, si el usuario cumple, pueden convertirlo en partner o “socio” de YouTube.

Alrededor del mundo, la red cuenta con cerca de un millón de creadores asociados, usuarios con el privilegio de obtener ingresos a partir de los videos que suben a la plataforma.

En un intento por fomentar el círculo virtuoso, YouTube ofrece a estos usuarios un programa de apoyo, por el que proporciona recursos materiales y conocimientos para ayudar a los creadores a generar contenidos de calidad.

Subir “contenido original y de calidad”, tener como mínimo un video generador de ingresos, asociar una cuenta de AdSense y cumplir con las condiciones de servicio y las normas de la comunidad de YouTube son los elementos básicos que un youtuber debe cumplir si quiere comenzar a cobrar por la publicidad en sus videos.

Además, tiene que respetar los requerimientos de copyright, es decir, ser dueño o tener los derechos sobre lo que publica.

En el caso de los usuarios residentes en Uruguay, pueden obtener el partnership por medio de una cuenta de AdSense de un país habilitado, como Argentina, o mediante la red privada de entretenimiento Machinima. Es que Uruguay no cuenta con un dominio propio de YouTube, condición necesaria “para que sea comercialmente activo”, explicó Felipe Pelzel, de la agencia digital Wild Fi. En su opinión, una de las principales ventajas del portal es la información estadística que proporciona al usuario, en la que se indica cuántos usuarios vieron su video y cuántos lo abandonaron antes de que terminara (incluso en qué segundo lo hicieron).

Por su parte, las empresas también pueden sacar provecho de YouTube no solo poniendo anuncios segmentados como banners, sino colgando sus piezas audiovisuales en un canal propio, explicó el director de la agencia de publicidad en internet Pimod, Pablo Buela. Sin embargo, aclaró que los anunciantes locales “no están apostando como sí lo hacen en otros mercados” al concepto de publicidad audiovisual pensada y producida para internet, donde “YouTube es el rey”.

El sueño del youtuber


Si bien cada mes se ven más de 4 mil millones de videos en YouTube y se suben 72 horas de video por minuto, solo una elite de creaciones consigue expandirse por la red como un virus. O, al menos, logran la fama local o internacional. Es el caso del video Gangnam Style, que superó las mil millones de vistas y sigue creciendo. Si bien no se conoce la cifra exacta que el cantante Psy obtuvo a partir del clip, ya que el acuerdo con YouTube es confidencial, se estima que asciende a unos US$ 8 millones.

Otro fenómeno viral es el de los hermanos Davies-Carr, más conocidos por el título del video grabado por su padre, Charlie bit my finger, again! Colgado en 2007, muestra la reacción de un niño de 3 años cuando su hermano de 1 le muerde el dedo. El video casero de apenas 56 segundos obtuvo 400 millones de vistas a diciembre de 2011 y llevó a la familia a facturar más de US$ 65 mil hasta entonces.

Hoy, el video sobrepasa los 500 millones de reproducciones, además de haber generado un mundo de merchandising que incluye remeras y tazas con imágenes de los hermanos, y hasta una aplicación gratuita para iOS y Android que permite al usuario jugar y sacarse fotos con los populares niños.

Un ejemplo cercano es el de la argentina Malena Pichot, que en 2008 saltó a la fama en YouTube con su serie de videos caseros a los que llamó La loca de mierda, donde se burla de su propia depresión tras una ruptura amorosa. Los videos la catapultaron desde internet a MTV, al teatro de stand up y, en 2011, a actuar en una comedia de Telefé.

YouTube.uy


Pese a las restricciones, En Uruguay existen creadores de contenido que gozan del partnership de YouTube. Entre ellos está Alfredo Kondraski, el youtuber oriental autoproclamado “uruguayo incoherente”, un sanducero que desde 2011 es partner y se dedica a realizar videos, ahora desde Toronto, Canadá.

Kondraski, que tiene 10.774 suscriptores en su canal oficial, aseguró que “se puede hacer dinero creando videos” y hasta “se puede vivir de YouTube”. En su caso, es partner gracias a una cuenta de AdSense de Canadá.

Si bien no le está permitido revelar cuánto dinero gana a partir de la publicidad en sus videos, el “incoherente en YouTube” aseguró que “no es mucho”, pero porque prefiere monetizar solo algunos de sus videos.

Según explicó, “para vivir de YouTube, debes tener al menos millones de visitas y es muy difícil lograr eso”. Y agregó: “Yo me conformo con crear videos y compartir algo con la gente, que es lo que más me gusta”. Kondraski, quien trabaja como asistente de cámara y edición, dijo: “Si pudiera vivir de esto al cien por ciento, dejaría todo lo demás y me dedicaría a YouTube, porque me encanta”.

Otros casos de canales uruguayos que ostentan el partnership del portal son Voces Anónimas (12.634 suscriptores) y Memes en la vida real (24.623). Este último es un ejemplo de partner a través de Machinima.

Claro que ser youtuber puede llevar a otras pantallas bastante más grandes que las de YouTube. El cineasta uruguayo Federico Álvarez colgó en 2009 el cortometraje ¡Ataque de pánico! y consiguió un contrato con Hollywood. El video, que hoy tiene más de 7 millones de reproducciones, muestra con impresionantes efectos especiales –realizados por él mismo en su casa– un ataque de robots a Montevideo. Costó solo US$ 300 y luego recibió una llamada directa desde Warner Bros. El resultado es Posesión infernal, que se estrenará en marzo en Estados Unidos.

Lejos de haber dado con la fórmula del éxito, la historia de YouTube demuestra que un gatito tierno, una coreografía pegadiza y hasta una pelea de hermanos pueden ser una fuente válida de ganancias en la red.

 


Cinco virales bien diferentes


 

Gangnam Style

En noviembre de 2012, el video del surcoreano Psy batió el récord histórico de YouTube, convirtiéndose en el más visto de todos los tiempos. En diciembre, los más de 1.000 millones de reproducciones le valieron al cantante una paga desde el canal que se calcula en US$ 8 millones.



 

Charlie bit my finger, again!

Un video de 56 segundos en el que un niño de 1 año le muerde el dedo a su hermano de 3, llevó a los padres de los pequeños a facturar más de US$ 65.000 en 2011, luego de superar las 400 millones de vistas hasta ese año. Hoy, se venden remeras con la cara de los hermanos y existe una aplicación.



 

David luego del dentista

En 2008, un padre grabó a su hijo David de 7 años a la vuelta del dentista, cuando aún se encontraba bajo los efectos de la anestesia y no entendía lo que le estaba pasando. En la actualidad, el divertido video original supera los 117 millones de vistas en YouTube.



 

La loca de mierda

En 2008, la argentina Malena Pichot decidió grabarse burlándose de su depresión, comenzando una serie de videos a los que llamó La loca de mierda. Su éxito la llevó de YouTube a MTV, al canal argentino Telefé y a realizar stand up. Su canal de YouTube supera los 13 millones de vistas.



 

¡Ataque de pánico!

Más de 7 millones de reproducciones tiene el video original ¡Ataque de pánico!, creado y subido a YouTube en 2009 por el uruguayo Federico Álvarez. El videoclip con forma de cortometraje, que simula el ataque de robots gigantes a Montevideo, catapultó al joven director a Hollywood.





 


Para los músicos


Las discográficas también comienzan a adaptarse al modelo de negocio que rige en internet. Es que, según el diario británico The Guardian, el futuro de la música en la red no estará en las descargas sino en el streaming.

Por eso, las discográficas hacen tratos con YouTube y, en lugar de denunciar los videos no autorizados y pedir que les den de baja, hacen dinero con la publicidad que obligan a pautar en ellos. La misma estrategia deben seguir los compositores si es que quieren llevarse su tajada, aunque ellos deben “perseguir” de forma mecánica a los usuarios que hacen covers de sus canciones, ya que no existe una forma automática de rastrearlos.



 

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