Cuando los videojuegos curen el cerebro

Un recorrido por Neuroscape Lab en San Francisco, donde científicos y desarrolladores experimentan con Oculus y Kinect para explorar la mente


Fibras neurológicas anaranjadas y amarillas se iluminaban de forma impredecible, mostrando cómo las señales viajaban a diferentes frecuencias contra el fondo de un profundo cerebro azul. Esa era la imagen detrás de los Oculus Rift, los lentes de realidad virtual, y que científicos y desarrolladores de Neuroscape Lab crearon al incorporar información cerebral a un generador de videojuegos.

Se trata de Brain Glass, uno de los proyectos del laboratorio abierto de la Universidad de California en San Francisco, en Mission Bay, California, que pretende que, en un futuro, los médicos prescriban videojuegos en vez de medicamentos para tratar ciertas enfermedades cognitivas.

Tecnología y ciencia


Neuroscape Lab representa el casamiento de la tecnología y la neurociencia. Ocupa dos pequeñas habitaciones: una de control y otra donde se desarrollan los experimentos. La última esta equipada con dos pantallas planas de 85 pulgadas, una para Oculus y otra para Kinect, la tecnología de sensores de movimiento de Microsoft.

El desarrollo de videojuegos para prevenir y tratar el declive cognitivo debido al envejecimiento natural no es el único objetivo, pero es el que más ha captado la atención de la comunidad científica. En especial después de que Neuroracer, el primer juego desarrollado por el equipo, ocupó la portada de la prestigiosa revista Nature en 2013 y se lo promovió como una herramienta virtual que logró mejorar el control cognitivo en adultos mayores.

Se trata de un juego de conducción capaz de medir y reparar el deterioro neuronal relacionado con el envejecimiento. Para ello se partió de la premisa de que el videojuego debía mantener expuestos a los jugadores a distracciones constantes para monitorizar la atención y medir la capacidad multitarea.

Neuroscape Lab creó, además, Project: EVO, un juego para iPad, cuya patente está en trámite. El proyecto, desarrollado junto con Akili Interactive Labs, busca construir “terapias, evaluaciones y diagnósticos cognitivos clínicamente validados, que luzcan y se sientan como videojuegos de alta calidad”, dijo la empresa en su sitio web.

Este videojuego podría ser lanzado al público en 2015 o 2016, siempre y cuando puedan validarlo científicamente, aclaró a Cromo el neurocientífico Joaquín Anguera.

Este experto está usando Project: EVO en estudios clínicos en diversas poblaciones de pacientes, incluso con personas con autismo, depresión, déficit de atención y lesiones traumáticas del cerebro. Futuras líneas de investigación podrían incluir el diagnóstico y tratamiento de discapacidades cognitivas como la enfermedad de Alzhéimer.
Futuras líneas de investigación podrían incluir el diagnóstico y tratamiento de discapacidades cognitivas como la enfermedad de Alzhéimer

Los investigadores se centran en la corteza prefrontal, la parte del cerebro que lidia con niveles superiores del pensamiento. También estudian la llamada “memoria de trabajo”, que básicamente es la parte responsable de la memoria a corto plazo.

A juicio del director de la institución, Adam Gazzaley, en el futuro, los médicos podrían prescribir videojuegos en vez de medicamentos tradicionales para tratar ciertas enfermedades. En una conferencia, Gazzaley explicó que el objetivo es mejorar la calidad de vida de las personas, y añadió que vivir mejor no es lo mismo que vivir más. En ese sentido, dijo que el desafío es mejorar la cognición, no solo en las personas con discapacidades, sino también en individuos saludables.

Jugar con la mente


Los investigadores de Neuroscape Lab están trabajando en otros cuatro juegos que incorporan la misma tecnología pero apuntan a diferentes aspectos del cerebro.

Uno es un videojuego de meditación, que consiste en caminar por un bosque virtual utilizando Kinect, escuchando el canto de pájaros reales y “sin una meta en particular”; solo dar un paseo en la naturaleza. Pero el verdadero objetivo es restaurar ciertos aspectos cognitivos.



Otro de los juegos es Brain Body Trainer. La investigadora asociada Cammie Rolle hizo una demostración parándose frente a una gran pantalla pretendiendo ir sobre un caballo, moviendo las piernas y brazos para alcanzar zanahorias virtuales. El juego se centra en el “cambio de tarea”, indicando al usuario que vaya a la izquierda o derecha, arriba o abajo. Hace que tome decisiones y añade interferencia para hacerlo más complejo. El juego se adapta no solo al rendimiento del usuario sino a su ritmo cardiaco. Brain Body Trainer combina entrenamiento físico y cognitivo con el fin de probar si, combinados, son beneficiosos para el cerebro.

En el futuro, tener estos juegos en smartphones o tabletas permitirá a los investigadores recoger en tiempo real información de los usuarios mientras estos juegan en sus hogares, y no dentro de las paredes del laboratorio.

“La idea es que las cosas que hacemos aquí idealmente puedan ir al mundo real, pero no estamos allí todavía”, dijo Anguera, y agregó: “Va a tomar un tiempo”.

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