Cuando los fuegos artificiales no divierten

La ONG Animales sin Hogar insta a no usar pirotecnia durante estas fiestas: además de causar miedo y malestar en los animales, puede provocarles graves heridas


El 31 de enero de 2011, la perra Hope intentó morder un fuego artificial, que explotó en su boca. Este le provocó fractura de mandíbula, quemaduras en la lengua y paladar, además de haber perdido todos sus dientes. Varios meses más tarde, gracias a la ayuda que recibió de Animales sin Hogar y donadores, Hope se recuperó. Su historia se convirtió en un mensaje en sí mismo, que la ONG de ayuda a animales emplea un año después para advertir sobre el peligro que los fuegos artificiales significan, en particular, para los perros callejeros.

En su cuenta de Facebook, el grupo publicó imágenes impactantes de Hope en seguida del accidente. En la misma entrada, en la que se ve al can con la boca destrozada, se insta a no usar pirotecnia en Nochebuena y Año Nuevo para evitar este tipo de episodios.

"En lugar de quemar la plata y provocar pánico en tantos animales, destinemos ese dinero a comprar juguetes para chicos que viven en centros infantiles o llamar a los 0908 de cualquier organización sin fines de lucro", invita la OGN en su perfil de Facebook.

Además de correr el riesgo de lastimarse, los perros son los más sensibles al ruido de las explosiones debido a su gran capacidad auditiva, lo que les genera otro tipo de malestar: el miedo.

Acerca del autor

Comentarios