Cuando los dedos se arrugan con el agua

Un grupo de científicos estudió la función de los pliegues en la piel que surgen tras tener las manos sumergidas en agua
Los dedos arrugados son uno de los efectos secundarios más entrañables de las vacaciones, ya que son sinónimo de pasar horas disfrutando del agua en una playa o piscina. Según un nuevo estudio, este cambio en la piel tiene una finalidad práctica vinculada con la evolución humana: ayuda a agarrar mejor los objetos resbaladizos, sobre todo los que se encuentran sumergidos.

Por mucho tiempo se creyó que las arrugas eran tan solo el resultado de una larga exposición de los dedos al agua. Sin embargo, recientemente se demostró que dichos plieges se forman cuando los vasos sanguíneos de los dedos se contraen por orden del sistema nervioso. Y, si una función es controlada de forma directa por un nervio, es probable que la misma responda a un cambio evolutivo.

Es por eso que en 2011 un grupo de neurocientíficos propusieron que los pliegues en la piel podían deberse a una manera de mejorar el agarre en objetos mojados o sumergidos, de la misma forma que los diseños “tallados” de las ruedas ayudan a mejorar la tracción de los vehículos.

“Nos pareció una hipótesis ingeniosa que podía ser fácil de probar”, dijo Tom Smulders, biólogo evolutivo de la Universidad de Newcastle, en Reino Unido.

Mojarse por la ciencia


Smulders y sus colegas diseñaron un experimento donde un grupo de voluntarios debían recoger con la mano derecha 45 objetos sumergidos, tales como piedras de vidrio. Luego, tenían que hacerlos pasar por un pequeño agujero, tomarlos con la mano izquierda y depositarlos en una caja a través de otro agujero.

Cuando los voluntarios habían estado durante media hora con las manos sumergidas en agua a una temperatura de 40°C, completaban la tarea 12% más rápido que quienes tenían las manos secas. Según publicaron en la versión online de Biology Letters, al realizar la misma “carrera de obstáculos” con objetos secos, los dedos arrugados no proporcionaban ninguna ventaja comparativa.

Los resultados del equipo de Newcastle son “muy interesantes”, dijo Xi Chen, un ingeniero biomecánico de la Universidad de Columbia que trabaja en el área. “Demostraron que las arrugas tienen una función biológica”, agregó.

Además, el experimento es fácil de practicar en casa. O, mejor, en la playa.

Comentarios