Cuando la electrónica se vuelve chatarra

Celulares, tabletas y computadoras tienen componentes tóxicos y no deben morir en el basurero al romperse o quedar obsoletos. Existen formas seguras de desecharlos
Tal vez guardás con nostalgia tu primer celular o computadora, que junto con otros recuerdos del pasado tecnológico descansan en algún rincón de tu casa. Pero, ¿cuántos móviles pasaron por tus manos después de ese primer dispositivo? Y, ¿cuántas computadoras o laptops compraste después de aquella que ahora parece un armatoste sin gracia?

No es necesario ser comprador compulsivo para haber acumulado varios de estos aparatos con el correr de los años. El ciclo de vida de smartphones y computadoras es cada vez más corto. De hecho, se estima que un usuario sustituye un dispositivo por otro más nuevo cada 18 meses, no solo porque se rompen, sino porque quedan desactualizados y obsoletos. La moda y el mercado los desplazan y el usuario actúa en consecuencia.

Pero no todos pueden sobrevivir como souvenir del pasado. Además de ocupar espacio, la llamada basura o chatarra electrónica presenta peligros para el medioambiente y la salud, por lo que no deberían ser arrojadas al tacho como cualquier desecho.

Según explica en su web la Cooperativa para el Reciclaje de Componentes Electrónicos (Cempre), los aparatos eléctricos y electrónicos (todos aquellos que necesiten corriente eléctrica o campos electromagnéticos) contienen sustancias tóxicas como plomo, berilio, cromo, arsénico, cadmio y bario. Algunos incluso contienen mercurio, altamente dañino en pequeñas dosis.

En tanto, los monitores de las computadoras contienen tubos de rayos catódicos, grandes contaminantes debido a su alto contenido en plomo y de difícil eliminación. El plástico también está presente en la mayoría de estos aparatos.

El correcto descarte de estos dispositivos evita que sus componentes tóxicos contaminen la Tierra, que ya recibe cerca de 60 millones de toneladas anuales de e-waste, según la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos. Si a esto se suma el reciclaje, es posible ayudar a conservar los recursos para la producción de nuevos materiales.

La mayoría de los celulares y PC se pueden reciclar, como el cobre, hierro y plástico. Este último se utiliza, por ejemplo, para rellenos de cama de pavimento. En general, se procesan para ser usados como materias primas. Y así el ciclo continúa.

El proceso de recuperación de celulares es relativamente sencillo, según Cempre. En una primera etapa implica la descontaminación: extraer las baterías y clasificarlas según su composición. Las pantallas de cristal líquido (LCD) también se desmontan para tratarse. Luego, se tritura y recuperan los metales.

En Uruguay, existe un anteproyecto de ley que prevé el reciclaje y desecho seguro de los aparatos electrónicos, que se presentó en 2008 y que desde entonces no avanzó. Sin embargo, en el país existen diversas opciones para el reciclaje de la e-waste.

Entre los programas de reciclaje se encuentra Antel Integra, que recibe computadoras donadas y alarga su vida útil, “asignándolas a diversas organizaciones sociales”, informaron desde el ente. La inclusión digital y el cuidado del medioambiente son los fines del programa, que ya recibió 5.000 CPU y 6.000 monitores, dijeron.

Por otra parte, el programa contempla el reciclado de celulares, con recipientes especiales en diversos locales de Antel donde depositar móviles, cargadores y baterías. Según la empresa, en Uruguay hay unos 4.500 millones de celulares, que los uruguayos cambian cada 24 meses en promedio. Ellos ya recibieron 4,2 toneladas de material vinculado a teléfonos.

“El material recibido es trasladado de forma segura al centro de acopio transitorio en Montevideo, donde se guarda bajo normas ambientales vigentes”, explicaron en Antel, desde donde se adelantó que en un futuro los residuos se llevarán a una empresa recicladora a definirse.

Otras empresas, como Crecoel, se dedican al tratamiento de residuos electrónicos, cobrando por metro cúbico de material.

En todo caso, siempre se puede reutilizar esa “basura”. Basta con buscar en Pinterest ideas originales, que van desde macetas hechas con monitores hasta obras de arte creadas con carcasas.

 


Cinco opciones para la tecnología vieja


 

1. Reciclar o recuperar

Se pueden depositar celulares, cargadores y baterías en recipientes especiales de Antel, disponibles en sus locales como parte del programa Antel Integra. La Intendencia de Montevideo también cuenta con tachos para pilas y plásticos, que se pueden localizar en un mapa interactivo disponible en su web.

2. Donar o regalar

Si el aparato no es demasiado arcaico y está en condiciones de uso, se puede donar a alguna institución educativa u ONG que lo precise. También siempre hay algún amigo o pariente que pueda querer ese smartphone, tableta o computadora que el usuario quiere descartar.

3. Experimentar

La computadora vieja no tiene que irse de casa o pasar al olvido. Una opción es usarla para probar otro sistema operativo, como Ubuntu. En todo caso, se puede poner a prueba la creatividad y darle un uso original al monitor, convirtiéndolo en maceta, por ejemplo.

4. Minería urbana

Los más ambiciosos pueden recurrir a la llamada “minería urbana”, que consiste en extraer del celular o computadora los restos de oro, plata, cobre y otros metales. Así, pueden convertir lo que a simple vista es mera chatarra en algo un poco más valioso.

5. Vender

En última instancia, se puede sacar algo de provecho de forma un poco más simple, poniendo a la venta ese celular que no está roto ni viejo, que fue reemplazado por uno mejor. Se pueden publicar en sitios de venta online libre, como Mercado Libre o alaMaula (eBay).


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