Cuando Kodak hace lo que mejor sabe

La nueva PixPro AZ251 es un cámara para el amateur digital que busca sencillez de uso, buena calidad de imagen, precio reducido y algunos guiños ante las nuevas tendencias


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Mucha agua bajo el puente desde la primera Kodak que salió al mercado en 1888 y la última generación de cámaras digitales recién lanzadas, entre la que se cuenta la PixPro AZ251 (AZ por “astro zoom”, una de sus características más publicitadas). Más que agua pasaron millones de fotografías que millones de familias guardaron en álbumes de fotos, diapositivas o, desde hace menos tiempo, en la computadora y la nube.

Pero, además de imágenes queridas, en estos 125 años se desarrolló la historia de una marca que nació bajo el signo innovador que impulsó su creador, George Eastman, que subió y subió, pero luego bajó estrepitosamente ante los cambios de costumbres de los fotógrafos amateurs que inundan este planeta. En otras palabras, la historia de la película de rollo a la imagen digital.

Pero Kodak volvió, incluso a pesar de la debacle que hizo que en 2012 la empresa anunciara su bancarrota y reestructura. Y lo hizo con un conjunto de nuevas cámaras digitales que apuestan a lo que siempre apuntó esta marca: conformar al amateur que ama tomar fotografías. Este fue siempre el objetivo y por eso uno de los eslóganes más populares de Kodak fue: “Usted apriete el botón, que nosotros hacemos el resto”. Lo que pregonaba la empresa era un nuevo sistema de revelado por el cual el usuario recibía la cámara con 100 disparos. Una vez realizados, se devolvía la cámara a la Kodak para luego recibirla nuevamente cargada junto con las imágenes reveladas.

La nueva PixPro AZ251, lanzada en julio junto a otros modelos similares, es una buena cámara para quienes prefieren dispositivos más sólidos que las pequeñas y livianas opciones pocket que ofrecen todas las marcas, a veces a igual precio.

Cuestión de números


Con un valor de US$ 339 en Uruguay, su principal atractivo es que, en el molde de una cámara primordialmente automática, ofrece una serie de opciones manuales que permiten ampliar el rango de fotografías y situaciones posibles. Si a eso se le agrega un buen zoom, un buen sensor y rango de amplitud en el lente, video HD en 720p y ciertas funciones que, más allá del juego, resultan útiles para el amateur, la nueva Kodak parece entrar con el pie derecho a la hora de competir en el complejo mercado de las cámaras digitales compactas, es decir que no son DSLR (réflex).

Hoy en día elegir una cámara de fotos es tarea difícil para cualquier persona que no tenga demasiado claro qué es lo que necesita, salvo sacar fotos de la familia, los niños, paisajes y mascotas. La oferta es enorme y el trabajo de comparar resulta agotador incluso antes de abordarlo. Por eso, el fotógrafo amateur promedio suele basarse en su experiencia previa con alguna marca, en la recomendación de un amigo o, en los últimos tiempos y de forma creciente, en las críticas de sitios especializados o de venta de dispositivos electrónicos.

A nivel técnico, la AZ251 se ubica en el rango de las buenas cámaras compactas: permite tomar imágenes de 16 megapíxeles, tiene un zoom óptico 25x, un sistema ideal para “muñecas temblorosas” que estabiliza la imagen, y deja optar entre controles automatizados o manuales.

Sencillo y con opciones


Entre todas las opciones que ofrece esta Kodak, una en la que vale la pena detenerse es la SCN (modo de escena), en la que se incluyen diversas situaciones posibles con las que puede encontrarse el fotógrafo. Deportes, playa, atardecer, mascotas, niños, fuegos artificiales (la cámara se programa para captar el milisegundo en el que explota el artificio), paisaje nocturno (sin flash y con buena definición de las siluetas), retrato, toma movimiento, vidrio (para eliminar los reflejos) y nieve son algunas de estas opciones.

Con algunas hay que experimentar más. Tal es el caso de “documento de identificación”, que permite hacer un encuadre de la persona para que luego la máquina genere los recortes necesarios para producir las fotos exigidas para pasaportes y cédulas, por ejemplo.

En cambio, otras funciones son puro efecto y mucho juego, como sucede con “boceto” (genera una foto que parece un dibujo a lápiz) o “marco de foto” (crea un marco lleno de dibujitos de dudoso gusto, pero se sabe que sobre gustos no hay nada escrito). Por su parte, “ojo de pez” genera una imagen que simula haber sido tomada con el lente gran angular que lleva ese nombre y que incluye una leve curvatura. Los amantes de las mascotas pueden elegir entre las opciones “perro” o “gato”, tan básicas como imprescindibles.

Entre las alternativas curiosas, que a algunos usuarios podrán resultarles útiles, hay una función para tomar imágenes panorámicas con ayuda del software de la cámara. Permite ir “pegando” cada parte de la imagen que se ve en la realidad para que se convierta en una fotografía amplísima.

Otra opción permite usar filtros en los videos que se generan con esta cámara, moda que iniciaron redes sociales tales como Instagram. En este caso, los efectos son en tonos de sepia, blanco y negro y vívido. Para los no profesionales más puristas y detallistas, la posibilidad de tomar imágenes en alta resolución (HDR) les permite subir en calidad, sobre todo si el objetivo final es la impresión en papel y en gran tamaño (consejo extra: para HDR conviene usar un trípode).

A medida que el usuario navega por todas estas opciones comenzará a discriminar entre aquellas que realmente aportan calidad o sencillez a la hora de tomar una fotografía y las que son puro artificio. Pero, en cualquier caso, elegir estas funciones es tarea sencilla en la pantalla LCD de 3 pulgadas, que permite visualizar adecuadamente todas las posibilidades de esta cámara.

Buen precio, razonables especificaciones técnicas y un cuerpo sólido que ayuda a estabilizar la imagen son las tres patas de este resurgimiento del abuelo que busca recuperar el sitial de honor que supo ganar en su larga historia hecha de imágenes, cámaras y películas.

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