Crowdfunding o cómo conseguir dinero para tu proyecto

En algunas oportunidades, las buenas ideas y los capitales no se encuentran. Gracias a sitios como Kickstarter, Indiegogo e Idea.me, los internautas tienen el poder de decidir si un plan vale su dinero y darle, así, el empujón necesario para que se convierta en realidad
"Hagamos una vaquita”, frase eternamente uruguaya que puede escucharse a la hora de pagar un asado entre amigos o reponer un vidrio que alguno rompió en el transcurso de un picado de fútbol. En internet, esa vieja práctica humana se conoce con el nombre de crowdfunding. Suena mucho mejor, pero la lógica es la misma.

Una persona o un grupo tiene un proyecto y precisa financiamiento. Para ello, se recurre a la comunidad mundial en busca de apoyo económico. Hoy existen más de 400 sitios de crowdfunding que se encargan de dar a conocer ideas y poner en manos de los internautas la posibilidad de hacerlas realidad.

El más famoso


Kickstarter es el paradigma en este tipo de emprendimientos. Nació en 2009 y su cara más visible es Perry Chen, el CEO del sitio, que con 36 años es una de las personas más influyentes de Estados Unidos, según la revista Time.

El mecenazgo online de Kickstarter abarca un arco de temáticas que van desde arte y tecnología hasta gastronomía. Es decir, todas las áreas creativas. Quedan excluidos los proyectos de caridad, de “financiación de vida”, bienes raíces, políticos, de alimentos genéticamente modificados y pornográficos, entre otros.

Todo en Kickstarter debe ser un proyecto, es decir, que ha de tener un fin determinado, por ejemplo, grabar un disco o desarrollar un videojuego.

Además, se necesita especificar qué cantidad exacta se debe recaudar para llevar adelante dicho proyecto. Si no se llega al monto fijado, los emprendedores no reciben un solo dólar y el dinero vuelve a sus dueños originales.

Otra de las condiciones para crear proyectos es ser ciudadano de Estados Unidos, Canadá o Reino Unido. Sin embargo, según dijo a Cromo David Gallagher, director de comunicación de Kickstarter: “Estamos trabajando duro para lograr que la creación de proyectos esté pronto disponible para todos”.

Un indie mecenas


Otra alternativa estadounidense es Indiegogo. Comenzó a funcionar en 2007 y tiene más proyectos en curso que su archirrival, sin embargo, las cifras le dan la derecha a Kickstarter.

El 44% de los proyectos patrocinados por Kickstarter logran recaudar los fondos fijados, mientras que en Indiegogo este guarismo desciende a 9,3%. En el primero, además, más de la mitad de las campañas alcanzan 20% del capital solicitado, como mínimo. En Indiegogo, 80% se queda en 25% de lo necesario o menos.

No es de extrañar que, con estos números, Kickstarter tenga mayor tráfico que Indiegogo. Sin embargo, un factor a favor de Indiegogo es que el emprendedor puede quedarse con el dinero recaudado para su proyecto, incluso si no se alcanzan las metas.

Pasar la gorra


Hablando en español, Idea.me es el nombre de una empresa de similares características a las anteriores, pero enfocada al mercado latinoamericano, con oficinas en Buenos Aires y alcance en Argentina, Brasil, Chile, México Uruguay y Estados Unidos. Además, según dijo a Cromo Pía Giudice, directora de comunicación y proyectos de Idea.me, la empresa llegará a Colombia en dos meses.

Esta plataforma que funciona en Uruguay y que ha logrado reunir capital para varios proyectos, prevé dos modalidades: “todo o nada” y “todo suma”.

En la primera de las dos, se plantea un objetivo monetario y si no se llega a la meta, quien presenta la idea debe devolver el dinero íntegramente a los colaboradores. Esta modalidad está recomendada para proyectos creativos, como, por ejemplo, la edición de un libro.

En “todo suma” se entiende que, si bien el dinero no es suficiente para realizar todo el proyecto, igualmente acerca a su realizador al objetivo. Esta modalidad se relaciona más con proyectos sociales, que buscan ayudar a algunas comunidades.

De 496 proyectos publicados a nivel regional a través de Idea.me en la modalidad “todo o nada”, 253 lograron superar el 100% de la recaudación solicitada, es decir que hay una tasa de éxito mayor a 50%.

Hasta el momento, se presentaron seis proyectos públicos en Uruguay, de los cuales cuatro han sido exitosos.

Gonzalo Deniz es la persona detrás del proyecto musical Franny Glass y utilizó Idea.me para la edición de su último trabajo. Entrevistado por Cromo, el artista dijo: “Utilicé ese medio porque ellos (Idea.me) querían empezar a trabajar con gente de Uruguay y me preguntaron si tenía algún proyecto con el cual quisiera probar el financiamiento colectivo. Como estaba componiendo canciones nuevas, decidí arriesgarme y probar con la grabación de un disco digital. No sé si me hubiese animado, en un principio, si no fuera porque me contactaron, más allá de que me parece una manera ideal de financiar emprendimientos”.

Actualmente, Franny Glass está grabando su proyecto musical, luego de haber percibido unos $ 106 mil por parte de diferentes donantes. Es por eso que para Deniz, a pesar de las dudas iniciales sobre el proceso, el crowdfunding representa “una manera ideal de continuar trabajando, abaratando costos y eliminando capas de intermediarios”.

¿Quién gana qué?


El mecanismo es solidario en su mecánica, pero los portales deben monetizar de alguna manera el contacto entre emprendedores y donantes.

Idea.me tiene una comisión para proyectos exitosos de 5% en el caso de la modalidad “todo o nada”. Por ende, solo si un proyecto llega o supera el 100% del monto solicitado, se cobra la comisión, una vez finalizada la campaña.

En el caso de la recaudación “todo suma”, la comisión corresponde al 10% de los fondos reunidos. Sin embargo, para incentivar a los creadores a concretar su proyecto, esta se reduce a 5% al llegar o superar el monto solicitado.

Algo similar hace Indiegogo. El sitio se queda con 4% de lo recaudado para quienes alcanzan la meta en el modo similar a “todo suma” (flexible funding), y 9% para quienes no lo logran. Según explican en su web, “esto incentiva a la gente a establecer metas razonables y promover sus campañas”. A dichos porcentajes hay que agregarle 3% por costos cobrados por las tarjetas de crédito y US$ 25 restados a los proyectos de afuera de Estados Unidos. En el modo “todo o nada” (fixed funding) de Indiegogo, de llegar a la meta, el sitio se queda con 4%, pero si no se alcanza, se devuelve el dinero a los inversores, sin descuentos.

Kickstarter, por su parte, obviamente no cobra cuando no se logra el objetivo. Pero si el proyecto es exitoso, el sitio se queda con 5% de lo recaudado, más lo que debiten las tarjetas y Amazon (entre 3% y 5%).

¿Y qué obtienen los donantes? Muchas veces, la mayor satisfacción es el placer de ayudar a un proyecto en el cual se cree. Sin embargo, los emprendedores dan a quienes los han apoyado “premios” originales y proporcionales a la colaboración. Por ejemplo, quienes más contribuyan para la grabación de un disco pueden recibir copias firmadas, o aquellos que aporten a una película pueden ir a la avant premiére. De aportar poco dinero, el desarrollador de una aplicación puede incluir agradecimientos a los mecenas, en su sitio, por ejemplo.

Para todo lo demás, está la web.

 


Tecnología y diseño


Pebble no solo es el proyecto que más dinero recaudó en la categoría diseño de Kickstarter, sino que es el que más dinero consiguió en su historia. Se trata de un reloj inteligente que, mediante Bluetooth, se conecta a un dispositivo con sistema operativo iOS o Android y que cuesta solo US$ 150. En poco más de un mes, la startup consiguió US$ 10,2 millones, aportados por casi 69 mil usuarios. Para hacer el reloj realidad, solicitaban 10 veces menos dinero del que obtuvieron.

Hoy, el reloj se puede comprar en su web oficial, en colores blanco, negro, rojo, anaranjado y gris, y busca posicionarse con fuerza en el mercado de los relojes inteligentes de muñeca, donde, en breve, estarán compitiendo grandes compañías, como Apple, Microsoft y Samsung, y donde ya incursionó Sony.

En la categoría juegos, de Kickstarter, hay otro proyecto que ha sacudido a la industria tecnológica. Se trata de la consola de videojuegos Ouya, que superó los US$ 8,5 millones de financiación, a pesar de buscar US$ 950 mil. Actualmente, a la venta en tiendas de Estados Unidos a solo US$ 99, Ouya está basada en Android, por lo que es probable que esta exitosa experiencia haya sido la motivación final que precisaba Google para ingresar al mundo de los videojuegos con su propia consola, uno de los ambiciosos proyectos que se rumorea que proyecta la compañía.

Una impresora 3D de alta resolución y asequible para creadores profesionales es el proyecto que obtuvo más dinero en Kickstarter en la categoría de tecnología. En 30 días obtuvo casi US$ 3 millones de los US$ 100 mil que originalmente pedía. La precompra de la llamada Form 1 está disponible en formlabs.com a US$ 3.299 y se empezará a entregar en noviembre.


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