Crónica de un conflicto anunciado

Un grupo de manifestantes dieron patadas en la puerta de la casa de remates que subastaba trofeos de caza mayor, grafitearon la cortina de metal de la entrada y pintaron algunos vidrios


Al menos 10 personas se presentaron en el local de la rematadora Bavastro e hijos para protestar por la subasta de 130 trofeos de caza de animales. Los manifestantes estuvieron gritando con megáfonos en la puerta del remate, exigiendo a los dueños que los dejaran pasar y gritando consignas como "asesinos, queremos animales libres". Desplegaron una pancarta con el mensaje: "Repudio a Bavastro y todos los consumidores de industrias violentas y asesinas".

Frente a la negativa de la rematadora, los manifestantes dieron patadas en la puerta del local, grafitearon la cortina de metal de la entrada de Bavastro e hijos y pintaron algunos vidrios. También tomaron a golpes de puño en el rostro a un policía, que tuvo heridas leves y fue trasladado para curar sus lesiones.

Según los miembros de la manifestación, no pertenecen a una organización proanimales específica. La empresa está realizando el remate a persianas y puertas cerradas. La rematadora no iniciará ninguna denuncia por este hecho. Los manifestantes se dispersaron, aunque en las inmediaciones se encuentra un miembro entregando folletos.

Amenazas, escrache y algo "muy positivo"


El encargado de la subasta y director de Bavastro e hijos Casa de Remates, Héctor Bavastro, admitió que recibió “amenazas anónimas” de supuestas organizaciones y personas defensoras de los derechos de los animales. “No quise entrar en polémica y puse el tema en manos de la policía”, agregó.

La organización defensora de animales Acción y Reacción organizó en su página de Facebook una protesta y escrache en la puerta de la casa de remates. “Porque todos desde el asesino inicial hasta los intermediarios sin escrúpulos y los potenciales compradores son responsables de que estos animales hoy no estén con vida”, explican.

Sin embargo, también ha habido algo “muy positivo” como fue la visita de 45 escolares uruguayos no videntes que recorrieron la exhibición. Se trató de una “iniciativa” del director de Safari Club Internacional que se contactó con las autoridades de la educación uruguaya.

Así los niños ciegos pudieron “tocar y conocer” como es un león, un hipopótamo, un mono o un ciervo, destacó Bavastro.

El rematador dijo que la expectativa que genera la subasta se notó en que la exhibición fue visitada por unas 2.000 personas en dos semanas cuando lo habitual en un remate de muebles, joyas o similar es de unas 300 personas.

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