Consenso, la "regla de oro" contra el mercurio

Hoy comienza la quinta y última sesión del Comité Intergubernamental de Negociaciones sobre este elemento contaminante, donde los países buscarán llegar a un acuerdo definitivo, bajo el mandato de Uruguay
En 2010, decenas de países se reunieron en Estocolmo para hablar y discutir acerca del mercurio. Era la primera vez que se dedicaba un evento de este tipo a un único elemento contaminante, pero ya en ese entonces la evidencia científica que confirma sus efectos perjudiciales, tanto para la salud como para el medio ambiente, era suficiente: había que hacer algo. Así, las naciones emprendieron un camino de negociaciones, acuerdos y discrepancias al respecto del mercurio, que hoy llega a su fin.

Desde el principio se previeron cinco reuniones del Comité Intergubernamental de Negociaciones (INC), todas ellas presididas por el diplomático uruguayo Fernando Lugris. Este domingo 13 de enero comenzará la quinta y última sesión en Ginebra, Suiza, donde los países darán los últimos ajustes al texto final de un acuerdo legalmente vinculante para todas las partes que lo ratifiquen.

¿Cómo evitar que el mercurio, que produce enfermedades que van desde náuseas hasta la muerte, se siga liberando al ambiente? ¿Cómo impedir que se prpopague? ¿Dónde guardar los desechos? ¿De dónde conseguir recursos para implementar esas medidas? Desde hace ya tres años los países han debatido estas preguntas. Ahora, es momento de alcanzar las respuestas definitivas.

Punto de partida


Tras la cuarta sesión del INC, celebrada en julio en Punta del Este, se le solicitó a Lugris redactar un nuevo borrador, que sirva como nueva base para esta última instancia.  En eso ha trabajado el presidente en los últimos meses; en la elaboración de un texto que resuma las negociaciones hasta la fecha y que ayude a concluir el tratado global final, que se firmará recién en octubre en Minamata, Japón.

Así, Uruguay es el autor del "texto del Presidente", redactado por los equipos del Ministerio de Relaciones Exteriores y de Medio Ambiente, y que ya se encuentra disponible en cinco idiomas.
Un tercio de las emisiones de mercurio vienen de la actividad humana; otro se origina de fuentes naturales, y otro tercio es "re emitido" luego de la liberación original

El texto global, no obstante, es el que deberá estar firmado por todos los países y que incluirá el "paquete final de la negociación", explicó Lugris. En él se contemplarán los diversos temas de la discusión; algunos más complejos y complicados, como el aspecto financiero y la asistencia técnica que recibirán los países en desarrollo para implementar las medidas, señaló el diplomático.

Otros puntos claves incluyen "el nivel de ambición para las medidas de control, especialmente para las emisiones atmosféricas de mercurio", agregó. Y es que este elemento se encuentra de forma natural en la Tierra, y siempre lo estará. De ahí la necesidad de controlar las "emisiones antropogénicas" del mercurio, es decir, aquellas realizadas por el ser humano.

Según un artículo del diario estadounidense The New York Times, un tercio de las emisiones vienen de la actividad humana, como las plantas a carbón o la minería de oro de pequeña escala (esta última es la principla fuente de contmainación de mercurio al ambiente y a los seres humanos). Mientras otro tercio se origina de fuentes naturales, como los volcanes o incendios forestales, el otro tercio es "re emitido" luego de la liberación original.

También existen otros temás "muy delicados", como el uso de amalgamas dentales en el sector de la salud, las cuales contienen mercurio y han dividido a la comunidad de odontólogos en todo el mundo. También el tema del manejo de desechos peligrosos, "uno de los más complejos de la gestión ambiental". Estas cuestiones "estarán presentes en los debates de la sesión final", adelantó Lugris.

El desafío


Las divisiones deben ser superadas si se quiere llegar a la meta. "El consenso es la regla de oro", aseguró el presidente, que confía en la cooperación internacional "para dar pasos innovadores en temas tan serios y delicados". Por eso el jerarca guarda expectivas altas respecto a la última sesión del INC. El texto que resulte de esta será presentado a los ministros de Medio Ambiente del mundo en la sede del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) en febrero, en Nairobi. En junio, la comunidad científica se reunirá en Edimburgo con el mismo fin.
El consenso es la regla de oro", aseguró el presidente de las negociaciones, Fernando Lugris, que confía en la cooperación internacional "para dar pasos innovadores en temas tan serios y delicados"

Luego de estas instancias, la entrada en vigencia del tratado dependerá de la voluntad política, explicó por su parte el abogado especialista en Derecho Ambiental de la firma Ferrere, Julián Ruiz. "Debemos partir de la base de que los gobiernos negocian de buena fe y que todos están interesados en cumplir con las medidas que se habrán de autoimponer", explicó el experto. Sin embargo, aclaró que no se puede asegurar que todos firmarán y ratificar este acuerdo.

Lugris aclaró que el tratado final que se firmará en octubre no tendrá vigencia legal hasta que al menos 50 países lo ratifiquen. Para eso, casa país deberá cumplir una serie de instancias internas en sus parlamentos. Además, es necesario que lo ratifiquen los países que son "grandes emisores", como Estados Unidos, explicó Ruiz, que cree que esta potencia es clave en el proceso.

Este nuevo proceso podría tardar varios años: se estima que el tratado entrará en vigor recién en 2017 o 2018.

La hora es ahora


Solo con los años se notarán los efectos de las medidas que ahora se tomen, explicó Lugris. Mientras algunos se verán en el más largo plazo, otros podrán verse en un futuro más cercano, como los pasos para contar con hospitales libres de mercurio y los procesos de manejo de desechos, por ejemplo.

Otros efectos se notarán por su ausencia. Y es que lo fundamental sigue siendo la prevención, afirmó el presidente: "Como en toda protección ambiental, los efectos más importantes habrán de ser los impreceptibles: los que se evitaron".

 


Uruguay y el mercurio


Según un informe elaborado por PNUMA para Uruguay y Argentina, en 2010 las emisiones de mercurio al ambiente por parte de nuestro país se estimaron en un mínimo de 2.201 y un máximo de 3.616 kilogramos. A su vez, el sector de cloro alcalí fue la categoría más significativa, seguido por las amalgamas dentales. Los bombitas de luz y los termómetros eran los siguientes.

El mismo informe destaca la voluntad de ambos países por mejorar el tema del mercurio, pero advierte que Uruguay no cuenta con las herramientas legales suficientes. A nivel internacional, el país es parte de las convenciones de Basilea sobre desechos peligrosos, de Rotterdam sobre el comercio de ciertos plaguicidas y químicos de alta toxicidad, y de Estocolmo, sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes, recordó el abogado Julián Ruiz.

A nivel nacional, existen prohibiciones a la introducción de desechos peligrosos y residuos radioactivos, entre otras normas, como aquellas que regulan la disopsición final de baterías de plomo y ácido, por ejemplo.


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