Conocé los riesgos de bajar con tu perro a la playa

Llevar a las mascotas a darse un baño en la costa puede causar un problema en la salubridad y está permitido en pocos lugares. Además requiere de cuidados especiales para que no sufran daños
El perro sale del agua y se sacude, llenando de gotas a todos los veraneantes que pasan cerca. Camina jadeante entre las toallas y se acuesta en la arena al lado de su dueño. Parece feliz. Pero su presencia en la orilla es un problema, tanto sanitario como de convivencia. Hay normas: hay playas a las que no se los puede llevar, pero todos los años, Prefectura tiene que hacer cumplir las normas con multas o llevándose a las mascotas, que muchas veces sufren del calor por falta de cuidados.

“Desde el punto de vista sanitario no se debe convivir con el perro, directa o indirectamente, en la misma arena”, explicó Ariel Sáez, expresidente de la Sociedad Uruguaya de Veterinarios Especialistas en Pequeños Animales. Para el animal, el paseo sí puede ser conveniente por el disfrute y la movilidad, pero “debería ser en un lugar restringido solo para ellos”, puntualizó.

El problema es que al orinar o defecar, los animales contaminan la arena. Con los desechos se diluyen diferentes agentes patógenos, en particular, parásitos. Un estudio realizado el año pasado por Madelón Silva, docente e investigadora de la Facultad de Veterinaria St. Clare’s de Punta del Este, constató que el 70% de las heces de perro que se encontraron en las calles de la ciudad de Maldonado contenían algún tipo de huevo de parásitos.
Desde el punto de vista sanitario no se debe convivir con el perro, directa o indirectamente, en la misma arena", explicó Ariel Sáez, expresidente de la Sociedad Uruguaya de Veterinarios Especialistas en Pequeños Sanitarios

Áscaris y ancylostomas son los más comunes. Las larvas de ancylostomas penetran en la piel —es así como se contagia— y se desplazan hacia los pulmones a través del torrente sanguíneo. Luego, suben a la tráquea, donde son ingeridas y pasan a infectar el intestino delgado, donde las lombrices intestinales pueden habitar por uno o más años. En el caso de los áscaris, cuando son ingeridos, se instalan en el intestino delgado y pueden afectar los pulmones. Pueden llegar a vivir entre 10 y 24 meses.

Y aunque no son mortales, los ancylostomas pueden producir hemorragias importantes tanto en humanos como en perros. Las larvas de áscaris, por su parte, pueden llegar a los ojos y producir graves lesiones, incluso la pérdida de la visión. Los más vulnerables son los niños y las personas con defensas bajas.

“A veces el perro lo elimina en la arena, queda ahí, se revuelve un poco y al otro día viene un niño, hace un pozo, se pone las manos en la cara y se contaminó”, ejemplificó Sáez.

Además, el especialista recordó que también están los parásitos externos, como las pulgas y las garrapatas, incluso el ácaro de la sarna. “Perros muy afectados pueden bajar a la playa, echarse arriba de una toalla o de algo más, donde juegan los niños”, apuntó.

Perros afuera


En Montevideo está prohibido ir a la playa con perros durante la temporada estival. Sin embargo, es un problema habitual encontrar que hay dueños que llevan a sus mascotas pese a la norma.

A pesar de las campañas, los carteles de alerta y el trabajo de la intendencia por concientizar sobre los riesgos, persiste este hábito de los montevideanos.

El coordinador del sistema de Gestión Ambiental de Playas de la Intendencia de Montevideo, Carlos Mikolic, explicó que se hizo un avistamiento para medir la cantidad de perros en las playas de la capital. La más concurrida era la de Pocitos y la segunda era la Ramírez. Esto lo sorprendió, puesto que hay que realizar un camino largo para atravesar plazas con pasto, en las que se podría pasear a los perros sin problema. “Es un tema cultural“, concluyó. Las personas “quieren disfrutar del perro en la playa“, agregó.

Las multas oscilan entre una y cinco unidades reajustables ($ 763 la unidad a valores actuales). La dificultad para sancionar es que es imposible verificar quién es el dueño del perro. “Nadie deja que lleven al animal. Cuando se le dice que lo retire, se va, pero espera que el marinero se aleje para volver a entrar”, indicó.
Las multas oscilan entre una y cinco unidades reajustables

La solución para Mikolic es la implementación de chips bajo la piel de las mascotas para determinar quién es el dueño. Esto ya sucede, por ejemplo, en Tacuarembó, donde la intendencia usa la tecnología para identificar a los perros que ya han sido castrados.

En Maldonado hay algunas playas a las que se puede concurrir con perros. En Punta del Este son las paradas 17 a 18 y 38 a 40 de la Mansa y 15, 16, 25, 26 y 27 de la Brava. En el balneario Buenos Aires, el permiso va desde la calle 13 a calle 20, mientras que en Piriápolis es desde la avenida Artigas y Julián Laguna.

A partir del pasado miércoles, las autoridades comenzaron a multar a los dueños que se resisten a sacar al perro de las playas donde está prohibida su presencia. Hasta ahora, solo se les alertaba a los bañistas y se les daba información. El asesor de higiene y bromatología de la Intendencia Municipal de Maldonado dijo a El Observador que, hasta el momento, se ha realizado un promedio de 40 notificaciones por día solo en Punta del Este.

Cuidado con el perro


Si bien pueden disfrutar del paseo, “no hay ningún perro que necesite como medicina ir a la playa”, indicó Sáez. En caso de que se los lleve a las playas permitidas, se debe tener en cuenta varias precauciones por su salud.

El principal riesgo para el perro es el calor. Así como para los humanos no es recomendable bajar a la playa en las horas más intensas del sol —entre las 11 y las 17 horas— tampoco lo es para ellos. Además, es importante darles agua para que no se deshidraten. “Hay que respetar la fatiga del animal”, dijo Sáez. “Hay gente que lo incita a correr y después eso lo hace entrar en shock”, explicó. Cuando esto le ocurre al animal, se lo ve decaído, no puede caminar y sus mucosas quedan pálidas. Como consecuencia, puede llegar sufrir leves convulsiones o algún problema encefálico. Hay que darle suero, hacerle análisis de sangre e incluso puede llegar a no salir del shock.
Hay que respetar la fatiga del animal", explicó Sáez

Los perros también desarrollan cáncer de piel. Para proteger a los que tienen pelo corto y pieles claras, algunos expertos recomiendan ponerles protector solar en las zonas donde no tienen pelo, como la nariz o parte de las orejas. Los veterinarios no están de acuerdo en cómo pueden reaccionar los animales a un producto hecho para humanos, por lo que ya hay algunos especializados.

Si el perro se dio un baño en el agua, también es recomendable bañarlo luego de regresar de la playa. La veterinaria Alicia Brancato explicó que la arena le puede causar alergias a los perros con pieles sensibles; además, cuando está muy caliente, puede quemarles las patas.

El otro problema grave tiene que ver con la convivencia. Pueda pasar que los perros, al estar fuera de su ambiente se trencen en una pelea y que esto ponga en riesgo a otras personas.

Sáez advirtió otro punto: “Siempre cuando una persona camine por una calle, un parque o lo que sea, debe hacerlo con una correa. Porque puede generar un problema en segundos”.




Cómo cuidarlos




Profesionales: Visitar regularmente al veterinario, más aún cuando se trata de cachorros.

Mal síntoma: Pérdida de apetito, rechazo de agua, disminución o aumento de peso, rechazo a jugar, vómitos, salivación excesiva o respiración irregular son síntomas a vigilar.

Desparasitar: Hasta los tres meses de edad desparasitar cada dos semanas; hasta los seis meses se debe hacer cada un mes, y los adultos cuatro veces al año.

Vacuna: La primera se debe dar cuando el cachorro tiene de 6 a 8 semanas, y luego cada dos meses hasta que cumplen el año; cuando son adultos, es una vez por año.

Higiene: Bañarlos solamente de ser muy necesario. Cepillar su pelo regularmente, elimina la suciedad y los parásitos.

Saludable: Un pelo brillante, buen apetito, buen ánimo y nariz fría y húmeda son buenos síntomas.


Acerca del autor

Comentarios