Con el Galaxy Gear en la mano

Discreto, liviano, pero sobre todo, práctico: así es el reloj inteligente de Samsung, que saldrá a la venta en Uruguay la primera quincena de octubre. En Cromo probamos el único que se encuentra hoy en el país


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El Galaxy Gear no es el primer reloj inteligente del mercado, tampoco es un concepto inédito o una sorpresa. Pero sí representa todo lo que cabe esperar del gigante surcoreano Samsung y tal vez más. Porque el efecto de esta revolución en la forma de usar tecnología (vistiéndola, como si fuera un accesorio de indumentaria) se sentirá cuando los usuarios le den el visto bueno y lleguen a esperar el lanzamiento de un nuevo modelo de Gear con la expectativa febril con la que recibieron al Galaxy S4.


Con el Galaxy Gear en la muñeca, varios puntos quedan en claro. Para empezar, que el smartwatch presentado a principios de mes en Berlín es una victoria de Samsung en la pulseada contra Apple, quien todavía no ha anunciado su supuesto iWatch.


Además, el Gear sabe bien a quién quiere conquistar. Su público son los usuarios que ya guardan fidelidad a los Galaxy, tanto de la línea S como la Note. Pero, además, Samsung fue inteligente al dotar al Gear con un superpoder que nada tiene que ver con los típicos “chiches” de los gadgets sin precedentes: el ahorro de tiempo. Es que ofrece al usuario ser una herramienta útil que aumente su productividad, un valor preciado en el mundo frenético del multitasking.


Parte del combo


A grandes rasgos, el Gear está pensado para ser un “compañero del Galaxy Note 3”, dijo el key account manager de Samsung Uruguay, Gonzalo Ferrando. En otras palabras, no tiene mucho sentido comprarse un Gear si no se lo acompaña con la nueva phablet. Ambos fueron presentados en el mismo evento y saldrán a la venta en simultáneo. En Uruguay será durante la primera quincena de octubre. De todos modos, se espera que antes de fin de año el Gear también sea compatible con el Galaxy S3, S4, S4 mini y el Note 2.


A grandes rasgos, el Gear es un atajo al smartphone con el que está sincronizado. Una vez que se lo configura, recibe las llamadas que llegan al teléfono. Se habla por un micrófono ubicado en la malla y se escucha por un pequeño parlante sobre el cuerpo del reloj. Si bien la calidad de sonido es buena, no es muy útil en un ambiente de mucho ruido, además de dar una extraña sensación de James Bond que puede provocar alguna risa.


A su vez, permite llamar y recibir las notificaciones del teléfono. Se puede ver cuando llega un SMS o un correo (tiene configurada por defecto la aplicación de mail de Samsung, tal vez en un intento por popularizarla).


En más de un escenario su utilidad es evidente: durante una reunión, mientras se maneja, al caminar por la calle, cuando se tienen las manos ocupadas. En resumen, siempre que se pueda evitar sacar el smartphone, el Gear es una buena opción. Además, cuando se abre un mensaje desde el reloj, automáticamente se abre en el teléfono, por lo que siempre ahorra al menos dos pasos.


Otras funciones incluyen el sistema de reconocimiento de voz de Samsung, S-Voice, la galería de imágenes (las fotos y video que toma se guardan en el smartphone), el podómetro (herramienta que permite contar los pasos en sintonía con la aplicación S-Health del teléfono).


Como si de un teléfono se tratara, tiene lista de contactos, posibilidad de configurar tonos, volumen y apariencia de reloj.


El Gear es, además, una suerte de control remoto del smartphone. Por ejemplo, cuando se va a “Música”, el reloj no la emite, sino que desde él se selecciona la canción para que se reproduzca en el teléfono.


Lindo e inteligente


Las aplicaciones están desarrolladas especialmente para el reloj inteligente y, según Tacuabé Terradas, también key account manager de Samsung, se irán desarrollando más, sobre todo cuando el Gear salga al mercado.


Terradas aclaró que es justamente eso lo que hace que el reloj sea inteligente: el contar con un sistema operativo abierto al que se le puedan cargar aplicaciones, y no la conexión a internet. De hecho, el Gear no se puede conectar.


En cuanto a la interfaz, el smartwatch se queda dentro de los parámetros del ecosistema Samsung: tiene sistema operativo Android y mantiene la estética de los smartphones y tabletas de la firma surcoreana. Aunque eso no significa que haya que ser usuario de Samsung para poder manejarlo. Con una pantalla táctil de 1,63 pulgadas, es muy intuitivo, ya que funciona con los movimientos básicos de las pantallas touch.


Sí hay que saberse algunos trucos, fáciles de recordar. Al deslizar el dedo hacia abajo vuelve un paso atrás, a menos que el usuario esté en la pantalla de inicio, en cuyo caso abre la cámara (que, ubicada en la malla, saca fotos y filma con sonido). Cuando se desliza hacia arriba desde la home se accede al teclado (que permite discar, pero no redactar correos, por ejemplo) y, estando en cualquier sitio, al moverse para los costados se va a la pantalla de inicio.


El único botón físico que tiene, ubicado a la derecha, también lleva a la página principal. A su vez, el acelerómetro capta el movimiento de la mano, haciendo que la pantalla se encienda cuando el usuario se acerca el reloj.


En definitiva, el Gear no es independiente del smartphone y no pretende serlo. Forma parte de un “combo” al que seguramente apuesten los operadores de telefonía móvil. En Uruguay, lo comercializarán ANTEL, Claro y Movistar, informaron en Samsung.


Con sus 73 gramos, el liviano Gear casi pasa inadvertido en la muñeca. Con un diseño elegante y discreto, acompasa la tendencia de los relojes de gran tamaño y confirma que un gadget futurista no tiene que ser estrafalario y que puede ir en sintonía con la moda.


También reafirma que el presente es el de los múltiples dispositivos interconectados, un mundo donde sucede, por ejemplo, que la hora se mira en el celular y las llamadas se atienden desde el reloj.



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