Con 10 años, WikiLeaks pierde aliados

Los cuestionamientos éticos planteados a la plataforma impactan frente a alternativas nuevas
Ha pasado una década desde que Julian Assange fundó WikiLeaks, la página web que ha servido como el repositorio digital más prominente del mundo para información gubernamental filtrada. La organización ha estado celebrando sus 10 años de existencia en la última semana, exponiendo todo aquello que convierte a su peculiar transparencia radical en un arma tan poderosa y problemática: Debbie Wasserman Schultz renunció a su cargo como líder del Comité del Partido Demócrata por mails publicados por WikiLeaks; el académico Zeynep Tufekci escribió un artículo sobre una filtración de 300 mil mails vinculados al gobierno turco que revelaban información privada de casi todas las mujeres en el país; el New York Times reportó que Assange coordinó la filtración de Wasserman Schultz para maximizar el daño político a Hillary Clinton; y Edward Snowden, aliado natural de WikiLeaks si los hay, criticó a la organización por su insistencia en publicar la información que recibe sin procesarla.

WikiLeaks, que nunca da golpes ligeros, tomó la ofensiva. En su perspectiva, los demócratas son corruptos y están desesperados por distraer; Tufekci es cómplice del presidente Recep Tayyip Erdogan; el artículo del New York Times era "completamente falso"; y Snowden estaba maniobrando para lograr un perdón de una posible futura administración Clinton.

WikiLeaks también utilizó su cuenta en Twitter para publicar una declaración aparentemente antisemita y para pelearse con el jefe ejecutivo de la red social por la decisión de la compañía de dar de baja la cuenta de un controversial comentador de derecha, vinculado con casos de acoso web.

Historia repetida

Es un período extraño. Pero WikiLeaks siempre ha sido un fenómeno extraño. Su prominencia creció de la habilidad de aceptar y exponer información filtrada en internet sin exponer la identidad de su fuente ni sucumbir a intentos de censura de gobiernos. Esta era una tarea aparentemente sencilla que requería destrezas técnicas que no compartían los medios de comunicación, según señaló Alex Howard, analista de la Fundación Sunlight, que aboga por la transparencia gubernamental. "Era enormemente significativo, la capacidad técnica de denunciar irregularidades y mantener los documentos online a través de redes distribuidas y mirroring. Esa fue la contribución de WikiLeaks", dijo.

La organización ha sido menos sofisticada a la hora de determinar qué hacer con este tipo de información. Ha habido una tensión prolongada entre el impacto positivo de exponer información que las organizaciones poderosas quieren silenciar, y las implicaciones negativas de hacer que datos privados sean públicos. WikiLeaks ocupa una de las puntas de este debate. La respuesta, para ellos, es simple: mientras más, mejor.

Incluso gente que considera la misión más amplia de WikiLeaks ("Abrimos gobiernos") como admirable ha criticado al grupo como inconsiderado. La censura de la semana pasada espeja argumentos esgrimidos hace años.

Steven Aftergood, director de un proyecto secreto del gobierno en la Federación de Científicos Estadounidenses, dijo en 2010 que la definición de WikiLeaks como un campeón de la libertad de expresión era errónea. "La crítica a WikiLeaks se ha corroborado desde entonces", dijo. "Afortunadamente hay más gente ahora que ve a la organización por lo que es". WikiLeaks no respondió a una petición de entrevista.

Incluso aliados naturales de WikiLeaks afirman que la organización está perjudicando su propio caso. A Howard, de la Fundación Sunlight, le preocupa que la desconsideración de WikiLeaks por preocupaciones legítimas sobre privacidad pueda tener consecuencias para otros defensores que luchan por la transparencia del gobierno, porque les brinda a sus oponentes políticos un villano claro. Tufekci escribió que el gobierno de Erdogan ya ha aumentado su campaña de censura en Turquía.
Críticos de WikiLeaks dicen que la inteligencia rusa ha convertido a la organización en un arma con el hack al Comité del Partido Demócrata, al apalancar a WikiLeaks como un lugar de documentos jugosos.

La percepción seguramente disminuya el impacto de la organización con el tiempo, afirmó Paul Rosenzweig, experto en ciberseguridad que trabajó en el departamento de seguridad nacional bajo el mandato de George W. Bush. "Es la diferencia entre tomar información de delatores que puedan tener quejas legítimas, y convertirte en una plataforma para espías", afirmó. La transparencia radical pierde su atractivo una vez que se convierte en una herramienta para que los gobiernos se ataquen entre sí.
WikiLeaks debe competir para acceder a la información. En la última década, otras organizaciones mediáticas han relevado aspectos de su atractivo acercamiento periodístico. La cobertura de la filtración más grande del año pasado, los Panamá Papers, fue manejada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, que coordinó a más de 100 organizaciones mediáticas para analizar documentos de forma simultánea por el transcurso de un año. Algunos de los documentos fueron expuestos, pero sin revelar información personal.

Futuros filtradores pueden preferir este enfoque, especialmente si WikiLeaks es visto como vocero de gobiernos o como una organización irresponsable. "Si eres el próximo Snowden, ¿vas a WikiLeaks o vas a una organización mediática que tenga otro acercamiento, que tenga la capacidad y los estándares éticos para encargarse de potenciales daños?", afirmó Howard.
Fuente: Joshua Brustein / The Washington Post