Comunicados en el extremo más austral de Uruguay

La base científica ubicada en la Antártida cuenta tanto con telefonía fija como móvil, además de con internet y un canal de televisión por cable
Cuando en 1984 se fundó la Base Científica Antártica Artigas, en la isla Rey Jorge, las comunicaciones se hacían por radio HF. Era esa forma de hablar típica de las películas viejas: había interferencia, uno decía todo el mensaje de una sola vez y terminaba diciendo “cambio”. El interlocutor, por su parte, entendía lo que podía y contestaba. Si se quería hablar con alguien en Montevideo, esa conexión debía ser conectada a su vez con un teléfono y con un operador que escuchaba la conversación. Así recuerda el alférez de navío Rafael Fraga del Instituto Antártico Uruguayo los primeros pasos de la comunicación de los uruguayos en la Antártida, una situación que no cambió hasta hace unos años.

Pero aunque ahora el HF se sigue usando como respaldo y para comunicarse con el avión, los uruguayos en el continente blanco tienen teléfono fijo, internet, Wi-Fi y, desde mayo de 2013, cobertura celular. Sí, tienen Whatsapp, Skype, Facebook y Twitter en el teléfono. Pueden mandar y recibir SMS y llamadas. Y todo a un costo igual a si estuvieran en Uruguay, sin poner características de región ni pagar un servicio de roaming adicional.

Para ello, ANTEL tuvo que llevar a la Antártida la conexión de datos, que fue mejorando y que hoy ofrece un mega para toda la base. Claro, la velocidad de tránsito de datos es más baja que lo que puede ser en Montevideo (sobre todo ahora, con la fibra óptica), pero es aceptable si se tiene en cuenta que durante el año la cantidad de personas en la base uruguaya no excede la decena.

Esta conexión de datos es la que permitió también que en mayo ANTEL pusiera en marcha la cobertura celular en la base. Se trata de una red GSM (telefonía móvil digital) que fue instalada por la compañía uruguaya junto con la empresa Ericsson.

A mediados de diciembre, Marcelo Bagnoli, de la Unidad de Proyectos de Acceso Móvil que pertenece a la División Técnica de Desarrollo (DTD) de ANTEL viajó a la Antártida para evaluar los equipos y la cobertura en la base. El viaje fueel primero que se pudo realizar después del invierno, cuando los aviones no llegan a la isla. En mayo se instaló la radiobase, el mástil que se encuentra cerca de la caseta de radio y las antenas. Una de ellas cubre las habitaciones y el comedor; la otra, la ruta hacia la base chilena.

A su vez, la transmisión se da a través de una antena de enlace satelital. En la base uruguaya hay dos: la que envía las señales para el celular y la del canal uruguayo VTV, el único que se ve en la televisión de la base.

Según explicó Bagnoli, la cobertura celular es buena y cubre muy bien la zona. Alcanza cerca de la mitad de la ruta yendo hacia la base antártica de Chile. Para no interferir con la red chilena, la cobertura uruguaya no va más allá aunque pueda hacerlo, afirmó Bagnoli.

Hoy se dispone de 256 Kb/s para telefonía móvil y 768 Kb/s para telefonía fija e internet. “En este momento es algo satisfactorio, ya que todos nos podemos conectar sin problemas”, dijo Bagnoli durante su estadía en la Base Artigas.

Por su parte, Fraga explicó respecto a la conexión a internet que realizan “trabajos para que a ese mega se le pueda sacar todo el jugo posible”. Una medida es utilizar un sistema Proxy que almacena en un servidor local las webs más visitadas, lo que ayuda a reducir el tránsito. “Tener un mega hace que la percepción de velocidad sea muy baja”, dijo Fraga. El tiempo de tránsito hacia YouTube, por ejemplo, puede tardar cerca de cinco segundos más que si se hiciera en Montevideo, una eternidad si se está acostumbrado a la velocidad que permite la fibra óptica.

Balance


La evaluación del funcionamiento de los equipos de ANTEL en estos primeros meses de conexión fue positiva. “A los equipos no les ingresó nieve ni están oxidados, están en muy buen estado”, dijo Bagnoli. Aunque los equipos fueron adaptados para el clima extremo con calentadores, por ejemplo, el extremo invierno antártico suponía un riesgo.

Además de inspeccionar estos equipos, Bagnoli también dedicó la semana en la Antártida a realizar recorridos por diferentes zonas para probar la cobertura celular. “Se utiliza un programa que monitorea los decibeles de potencia y con una llamada en curso se van viendo los puntos de mayor y menor potencia. Eso se va mapeando y luego se genera una gráfica de todo el recorrido”, contó Bagnoli, quien trazó recorridos de unos nueve kilómetros a la redonda. Así, registró los puntos en los que se podría perder la señal, entre otros factores.

Trabajar afuera en pleno verano antártico, cuando la temperatura ronda los 5 °C bajo cero y el cableado puede llegar a estar cubierto por un metro y medio de nieve, fue un desafío extra para el funcionario de ANTEL, que visitaba la Antártida por primera vez. Aun así, ninguna tormenta o vientos fuertes le impidieron trabajar en el continente blanco, donde un puñado de uruguayos puede conectarse cuando quiere, entre ellos y con su propio país.

 


Antel-SAT


 

Otro de los objetivos de la visita de Bagnoli a la Antártida fue ver las posibilidades de instalar una estación terrena para el satélite uruguayo Antel-SAT, el proyecto conjunto de ANTEL y Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República. Su lanzamiento estaba previsto para fines de 2013, pero todavía no se ha realizado.

Bagnoli explicó que una estación en la Antártida estará “mejor ubicada respecto a la órbita que va a estar recorriendo el satélite”, por lo que se podrán obtener más datos. La información que se pretende recabar va desde imágenes hasta datos de distancias y temperatura, entre otros.

La idea es colocar antes del próximo invierno unas antenas que monitoreen el recorrido del Antel-SAT, para lo que Bagnoli debió hacer las tareas preliminares, como estudiar el terreno donde se podría instalar la estación en los próximos meses.

El diseño, construcción y operación del primer satélite uruguayo implicó una inversión de US$ 695 mil.


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