¿Cómo usan Facebook los asesinos?

Según un nuevo estudio, el empleo de la red social por parte de los homicidas es distinto a lo que se sospechaba
E n noviembre de 2013, un estadounidense llamado Merrick McKoy se sacó una selfie con su hija de 19 meses y la publicó en Facebook. Tras escribir: “No me juzguen, no tenía opción”, mató a la beba y se suicidó.

El crimen fue trágico y horripilante, con o sin la publicación en Facebook. Pero la alegre y tierna selfie volvió el asesinato aún más perturbador, no solo para los amigos y conocidos de McKoy, sino también para criminólogos, sociólogos, abogados y otras personas vinculadas al estudio de la intersección entre relaciones sociales y delitos.

Para estas personas, el comportamiento de McKoy no fue un hecho aislado. Forma parte de lo que parece ser una creciente tendencia social que incluye inquietantes crímenes de Australia a Nueva York. Los medios le llamaron “asesinato Facebook” y así nació un nuevo cuco en internet.

La ciencia del crimen


“Culpar a Facebook por estos crímenes es como culpar a los cuchillos por los apuñalamientos”, ironizó la criminóloga Elizabeth Yardley. La directora del Centro de Criminología Aplicada de la Universidad de la Ciudad de Birmingham junto con su colega David Wilson acaban de publicar el primer estudio sobre el fenómeno del “asesinato Facebook” en la revista Howard Journal of Criminal Justice.

El estudio analizó 48 casos recientes de homicidios premeditados y culposos en los cuales Facebook tuvo un rol protagónico. Para sorpresa de muchos, concluyeron que la red social es una pieza más en el engranaje del asesino moderno. En otras palabras, esa plataforma de ninguna forma causa o permite la actividad criminal. De hecho, Yardley y Wilson son muy cuidadosos en evitar el término “asesinato Facebook”.
Culpar a Facebook por estos crímenes es como culpar a los cuchillos por los apuñalamientos”, ironizó la criminóloga Elizabeth Yardley

Esto se debe a que, desde el punto de vista demográfico, los asesinatos que involucran Facebook no difieren en gran medida de aquellos que se registran por fuera de la red social. En ambos casos, los perpetradores son en su mayoría hombres, los crímenes con frecuencia se desarrollan dentro de los hogares y el asesino usualmente conoce a su víctima, incluso tiene con ella una relación sentimental.

De todos modos, en esta historia hay una vuelta de tuerca. Si bien el “asesinato Facebook” no constituye un nuevo género de homicidios, los perpetradores pueden ser encasillados en uno de seis perfiles específicos. Los mismos están basados en cómo usan la red social para llevar a cabo sus crímenes (ver recuadro).

Mientras que algunos asesinos como McKoy anuncian sus intenciones en Facebook, otros lo han usado para declararse culpables. Pero la mayoría lo emplean para mantenerse al tanto de la vida de un amigo, pareja o ex, una tipología que Yardley y Wilson bautizaron como el “reactor”.

De estos tipos, el “reactor”, “informador” y “antagonista” engloban la mayoría de los casos. Otras categorías como “depredador” e “impostor” solo representan una pequeña fracción de los casos estudiados por Yardley y Wilson. Esta es la conclusión más importante de su investigación.

Cuando se trata de seguridad en las redes sociales, nos suelen enseñar que debemos cuidarnos de los voyeuristas, impostores y otras personas malintencionadas que acechan en internet. Pero, en realidad, los “depredadores” solo representan 12,5% de los homicidas estudiados. En cambio, la mayoría de los “asesinatos Facebook”, tal como los de la vida real, son perpetrados por alguien a quien la víctima ya conoce. Para bien o para mal, internet influye poco en estos crímenes.

 


Los seis perfiles de los "asesinos Facebook" según el estudio


 

Reactor (27,1%): responde a un contenido publicado en Facebook atacando a la víctima cara a cara.

Informador (22,9%): usa Facebook para informar de su intención de matar a alguien, de que ya lo hizo o ambos.

Antagonista (16,7%): se involucra en intercambios hostiles en Facebook que luego escalan a violencia cara a cara.

Fantasioso (12,5%): usa Facebook para hacer realidad o disfrutar de una fantasía y el homicidio es una forma de mantener esa ilusión viva.

Depredador (12,5%): crea un perfil falso para atraer una víctima y conocerla offline.

Impostor (8,3%): publica en nombre de otra persona para atraer a la víctima.


Populares de la sección

Comentarios