Como siempre, a los tiros

Battlefield prepara la edición de una nueva versión y se consagra como uno de los mejores juegos de su tipo


Corría el año 2002 (o tal vez 2003) y el Centro de Montevideo se había llenado de cibercafés. Al igual que había ocurrido con la explosión de canchas de paddle o de videoclubs, los cibercafés pululaban como moscas y en ellos podía encontrarse una curiosa fauna nocturna. Entre consumidores ávidos de porno y extranjeros desnorteados que contestaban emails, los jugadores de juegos online pasaban allí horas y horas, incluso noches enteras, con la mano sobre el mouse, los auriculares puestos y largando cada tanto gritos como “¡ahí! ¡ahí!!, o “¡qué botón!, ¡me mató con el sniper!”

El juego más popular por aquellas noches era el Counter Strike; al menos fue el primero que se consagró de forma masiva en Uruguay. Pero el Counter (como se le decía familiarmente) tenía un problema a la hora del juego colectivo: entre la muerte del personaje y el inicio de una nueva partida podían pasar varios minutos. Por muy entretenido que fuera el juego que seguía, el jugador ya no formaba parte. La solución a este problema no la trajo el Counter Strike, sino su competidor directo, el Battlefield.

La esencia del shooter


En esencia, el Battlefield 1942, como se llamó el primer juego de esta franquicia, no se diferenció ni del Counter Strike ni de cualquier otro First Person Shooter (FPS), pero ofreció la posibilidad de que el jugador reencarnase en otro soldado, lo que reducía el impaciente tiempo de espera de minutos a escasos segundos.

No solo el “reenganche” fue la peculiaridad del Battlefield. El juego se distinguía, además, por incluir mapas o escenarios más extensos y amplios, así como por la reconstrucción de manera más precisa de particularidades geográficas o del armamento usado en batallas reales. La primera entrega transcurría en la Segunda Guerra Mundial y las sucesivas secuelas se desplazaron a la guerra de Vietnam y a varios conflictos modernos.

De soldados a poliladron


Para el próximo 17 de marzo EA Digital Illusions y Electronic Arts han confirmado el lanzamiento de una nueva edición de la saga, llamada Battlefield Hardline, pero entre el 3 y el 8 de febrero se pudo jugar de manera gratuita a una versión beta liberada para PC, PlayStation 3, PlayStation 4, Xbox One y Xbox 360 en todo el mundo.

La convocatoria superó la asombrosa cifra de más de seis millones de jugadores, esto es más de lo que cosechó la prueba de Destiny en 2014 (4,6 millones). Uno de los integrantes del estudio de desarrollo, Ian Milham, publicó en Twitter un detalle curioso: 79 personas jugaron a la beta conectados desde el Vaticano.

Entonces, ¿cuánto ha cambiado el juego que en 2002 fue revolucionario? Lo primero que se nota es la apuesta a la renovación. Algo que sus fans han cuestionado -pero no al punto de criticarle- era la falta de cambios que presentaba el Battlefield edición tras edición. Sin embargo, para este Hardline se han implementado varias novedades.

Por ejemplo, el juego consta ahora de tres posibles variaciones: Conquista, Hotwire y Heist. La primera es la clásica forma del Battlefield. La conquista en cuestión es la de una bandera enemiga que, para llegar a la misma, el jugador debe pasar entre las líneas enemigas. Hasta aquí no hay grandes cambios, salvo el uso de escenarios más pequeños y que incorporan distintas alturas para poder utilizar las tirolesas o hacer rappel.

El Hotwire es una variación de la Conquista pero con el aditivo de vehículos en movimiento, lo que cambia radicalmente el desarrollo. El Heist, por último, trata sobre un robo a un banco o similar, donde el Battlefield utiliza recursos de otros juegos, tales como el Payday o las variantes del Grand Theft Auto.

En esta variable aparece el que probablemente sea el cambio más radical con respecto a las versiones anteriores: en ella ha desaparecido por completo el tema militar. Los soldados son sustituidos por policías y ladrones y no hay reconstrucción de ninguna batalla o período histórico. Este cambio puede deberse a cierto agotamiento que varios fans de la saga ya venían denunciando, pero también a una decisión de ampliar el público.

En cuanto a la jugabilidad no hay variaciones importantes y sigue siendo uno de los FPS más fáciles de utilizar. El aditivo de varios vehículos -imprescindibles para la variable Hotwire- no presenta problemas ya que su manejo y utilización no tienen mayor complejidad.

Sin dudas, Battlefield Hardline es un soplo de aire fresco y un reencuentro para aquellos que supieron descubrir en el Battlefield una manera distinta de dar tiros a lo loco.

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