Cómo ser una ciudad inteligente

Desde semáforos que se sincronizan hasta bancos de parque que se iluminan y dan información, expertos proponen su visión de cómo la tecnología puede hacer más eficientes las urbanizaciones locales
En un comando central, un operario mira una pantalla. De repente, se activa una alerta en una avenida. A través de la cámara de videovigilancia allí instalada puede ver que hubo un accidente y, de inmediato, manda a la Policía y una ambulancia. En otro extremo de la ciudad, hay una avería en el alumbrado público y en otro se desborda un contenedor. El operario lo ve y envía a un técnico y a un camión recolector para solucionar ambos problemas.

Así es como proyecta la empresa Nettra que podría funcionar Montevideo. En una oficina ubicada en pleno centro de la capital, la compañía desarrolla tecnología para mejorar el tránsito, la iluminación y, en un futuro, también la recolección de residuos y la calidad del aire con el objetivo de que las ciudades uruguayas sean más inteligentes.

El transporte es uno de los factores clave de la ciudad inteligente, un concepto que define a las localidades que utilizan la tecnología para optimizar sus recursos a través de la información que generan sus habitantes.

Uruguay entró en la lista de los 50 países líderes en tecnología, según el Foro Económico Mundial y eso, junto a su nivel de conectividad y pequeño tamaño, inspiran a ingenieros, arquitectos y artistas a pensar en un futuro más inteligente para los centros urbanos del país, especialmente la capital, que concentra casi a la mitad de la población del país.

Chicas pero inteligentes


Recientemente, Nettra recibió el apoyo de la ANII para desarrollar un sistema de gestión urbana. Se trata de aplicar algunas de las herramientas tecnológicas de las grandes ciudades en aquellas que son pequeñas o medianas, tanto en Uruguay como en la región.

“Nuestro objetivo fue desarrollar un sistema para transformar a una ciudad en inteligente pero que se adapte a los problemas locales”, indicó el director de Nettra y también director de la carrera de ingeniería eléctrica de la Universidad Católica del Uruguay, Daniel Perciante.

A través de sensores, el sistema diseñado por Nettra obtiene datos de la ciudad. Estos datos son enviados a una central que los procesa y a través de una aplicación los muestra en un mapa en la pantalla de una central.

En el caso del tránsito, los sensores pueden medir el tráfico de autos en diferentes horarios para así controlar y sincronizar los semáforos y disponer que estén en verde en las avenidas importantes en los momentos clave. De esta forma, la ciudad puede ser más eficiente, las personas pueden gastar menos combustible y se contaminará menos; además de ahorrarse el disgusto de las largas esperas. Por ahora, la versión piloto del sistema se va a probar en San José, donde ya hay equipos de semáforos de Nettra instalados.
Nuestro objetivo fue desarrollar un sistema para transformar a una ciudad inteligente pero que se adapte a los problemas locales", indicó Daniel Perciante, director de Nettra

La empresa se plantea ampliar el sistema –ya ha avanzado en el desarrollo de hardware –para el alumbrado público. El objetivo es identificar las luces defectuosas. La tecnología también podría combatir los contenedores de residuos llenos al colocarle un sensor que avise cada vez que se colma su capacidad. Así, los recorridos de recolección podrían organizarse en función del estado del basurero para evitar la frustración y los inconvenientes que generan las calles sucias.

La idea es que “esté todo integrado, que desde un mismo centro de control se maneje toda la ciudad”, apuntó Perciante a Cromo. Esto no es barato, pero la tecnología es cada vez más accesible. El presupuesto estimado de la Intendencia de Montevideo para el desarrollo de un Centro de Movilidad para gestionar el tránsito, que está en proceso en este momento, por ejemplo, es de US$?5 millones.

En la calle


El estacionamiento es otra de las fuentes de estrés para todo aquel que ande en auto por la capital. Por eso, la empresa Ganifox trabaja para ayudar, a través de la tecnología, a solucionar algunos de sus problemas.

En Punta Carretas Shopping, por ejemplo, aplicaron un sistema de estacionamiento inteligente que, según explicó Nicolás Pereira, director de la compañía, redujo en un 50% el tiempo de demora en estacionar.

La solución utiliza sensores que informan cuándo hay un lugar libre de forma que los visitantes lo puedan ver y evitarse la pérdida de tiempo que insume la búsqueda en lugares tan concurridos como un centro comercial. Ganifox también está trabajando en soluciones tecnológicas que permitan mejorar el tránsito en las calles.

Sentate un poco


Desde París, Francia, la diseñadora, investigadora y docente uruguaya Carola Mouján va más allá de la optimización y eficiencia y propone una nueva forma de tomarse un respiro en la capital. Su proyecto se llama Lumiole y fue presentado dentro de la falsa campaña electoral Ghierra Intendente, que propone ideas para mejorar la capital. Se trata de un banco que sirve de luminaria y además puede interactuar con las personas al darles los horarios del transporte urbano y otros datos útiles.

Dependiendo de qué tipo de datos abiertos tenga una ciudad, Lumiole puede, por ejemplo, dar información sobre los horarios del transporte público o la disponibilidad de bicicletas. “Con la tecnología uno puede mejorar o llevar a otro nivel prácticas urbanas que ya existen”, explicó.

Datos y más datos


Las personas y los dispositivos que se usan a diario generan miles de datos. Solo con pensar en los smartphones alcanza para ver toda la información que se crea. De dónde y hacia dónde se mueve una persona, qué tan rápido lo hace, si sube escalones, si corre o va en auto y ahora que los dispositivos móviles se están enfocando en la salud se abre toda una nueva gama de información.

La clave está en si estos datos permiten optimizar recursos y hacer de la ciudad un lugar mejor gestionado. “La ciudad tiene una capacidad enorme de recibir esa información y todavía no está siendo utilizada”, explicó el arquitecto y director del Departamento de Informática Aplicada al Diseño de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de la República, Marcelo Payssé.

Un ejemplo cotidiano que citó el académico es el de las paradas de ómnibus. Si se dispusiera de la información a tiempo real de los horarios, atrasos, entre otros sucesos, se podría mostrar en pantallas en cada parada. A su vez, en la facultad han experimentado con aplicaciones de realidad aumentada para ubicar lugares importantes de la ciudad y agregarle los datos a los diferentes edificios con importancia histórica o arquitectónica. “Nos interesa la incorporación de información en el espacio público interior y exterior desde la visión del arquitecto”, indicó.
La ciudad tiene una capacidad enorme de recibir información y todavía no está siendo utilizada", explicó el arquitecto Marcelo Payssé

Esto puede ser interesante desde el punto de vista turístico, pero también para los edificios. Conocer cómo el sol calienta las paredes de un edificio en cada momento del día puede ayudar a tomar decisiones para aprovechar esta temperatura y calefaccionarlo de forma más eficiente. Los sistemas de reciclaje, de uso de la luz, incluso la acústica de los lugares pueden beneficiarse. Las aplicaciones son tan amplias como lo permite la imaginación y el internet de las cosas, el hecho de que los dispositivos cotidianos estén conectados a internet, es una herramienta básica.

Aplicaciones


En el mundo, estos datos se están usando en todo tipo de áreas. Radu Popescu-Zeletin es profesor en la Universidad Técnica de Berlín y trabajó en un sistema que recibe la información de sensores sobre la concentración de polen en el aire. A través de una app, las personas pueden trazar su recorrido por la ciudad evitando esos lugares para ahorrarse las alergias.

Esto es posible gracias a una base de datos abierta, de la que cualquiera puede nutrirse para inventar una nueva solución a los problemas de todos los días.

Radu-Popescu participó también en la creación de Katwarn, un sistema que permite a las autoridades avisar a la población sobre diferentes desastres que ocurren en la ciudad, como puede ser un incendio, un terremoto o una tormenta. Radu-Popescu trabaja en llevar esta tecnología a países como Chile o Perú.

El concepto detrás de su trabajo es utilizar mejor los recursos ya existentes dentro de la ciudad, para mejorar el consumo de energía, gobierno electrónico, medio ambiente, la salud, el tránsito y cualquier problema que enfrente. Es que las ciudades más importantes del mundo están buscando formas de organizarse mejor, usando la tecnología para optimizar y darle más eficiencia a la vida diaria.

Desde todas las formas de concebirla, la ciudad inteligente ya no es una idea que aplica solo a las grandes urbes y, poco a poco, las propuestas empiezan a adaptarse a las situaciones locales. Los datos abiertos y transparentes sumados a la creatividad para combinarlos son las claves para aprovechar la tecnología accesible y crear nuevas herramientas.




Un momento de pausa conectada




Como parte de la propuesta de campaña electoral falsa para Montevideo, Ghierra Intendente reune diferentes propuestas para mejorar la capital. Una de ellas es Lumiole, de la diseñadora Carola Moujan. Lumiole es un asiento envuelto por una estructura con fibra óptica. Según su creadora, un “capullo luminoso” que brillará de forma más intensa cuando las personas se sienten y dará información de transporte, en principio a través de su cuenta de Twitter, aunque se evalúa si llevará una pantalla, sonido o códigos QR. El primer prototipo se hizo para probar su funcionamiento con la red local, explicó Moujan. El objetivo es generar un ambiente donde tomarse una pausa dentro de la ciudad sin que sea un dispositivo costoso.



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