¿Cómo saber si su hijo es adicto a los videojuegos?

Si bien esto no despierta grandes preocupaciones entre los padres, puede tener un impacto social importante en la vida del joven

El pasado mes de julio, pocos días después del lanzamiento de Pokémon GO, la exitosa aplicación de realidad aumentada desarrollada por Niantic, que en apenas dos meses y medio ha sumado más de 500 millones de usuarios registrados, el presidente de la Asociación Catalana de Adicciones Sociales (Acencas), Francesc Perendreu, alertaba: "La adicción a los videojuegos puede causar graves riesgos para la salud".

Aunque la palabra adicción es algo que asociamos normalmente con el tabaco, las drogas o el alcohol, en los últimos años los casos de dependencia asociados a las nuevas tecnologías se han multiplicado. De hecho, según un estudio sobre conductas patológicas en internet, realizado por la ONG Protégeles, que colabora con programas de la Comisión Europa, el 21,3% de los jóvenes está en riesgo de convertirse en adicto a las nuevas tecnologías. Y el 1,5% ya lo es.

Un fenómeno que afecta especialmente a los gamers. Así lo confirma un estudio llevado a cabo por ESET, la mayor empresa de seguridad informática con sede en la Unión Europea, en el que se destaca que uno de cada diez jóvenes admite haber estado delante de la pantalla, ya sea de computadora, televisión o smartphone, entre 12 y 24 horas sin parar de jugar. "No son casos que abunden, aunque es cierto que cada vez acuden más pacientes a la consulta con estos problemas. Lo que más suele venir son padres preocupados por el uso que hacen sus hijos de los videojuegos", explica José Antonio Molina, doctor en Psicología y autor del libro SOS... Tengo una adicción.

Síntomas

El estudio, llevado a cabo entre 500 aficionados a los videojuegos el pasado mes de agosto, revela que el 83% de los encuestados suele pasar un par de horas con sus títulos favoritos, mientras que el 10% llega a las cinco horas y un 3% supera las diez horas diarias. Una adicción extrema, cuyos síntomas no distan mucho de los que puede tener una persona adicta al alcohol o las drogas. "Una persona que juega tantas horas con videojuegos puede desarrollar síntomas similares a los que siente un alcohólico como irritabilidad, ansiedad o ira", afirma Molina.

Pero, ¿cómo saber si mi hijo o hija tiene un problema o se trata sólo de un hobby? El experto recomienda atender al comportamiento del joven y observar si "a nivel social tiende a irse aislando o a relacionarse sólo con personas que también juegan a ese videojuego". "A nivel familiar, ese aislamiento puede hacerle no participar en comidas o reuniones y, en lo que respecta a los estudios, se produce una progresiva desatención del colegio o la universidad, lo que conlleva una caída en el rendimiento académico", añade.

Testimonio

Un cóctel de noches sin dormir, cansancio constante y malas notas que llevó a Miguel (nombre ficticio), de 21 años, a recurrir a un profesional para tratar su adicción. "Al principio jugaba sólo dos o tres horas pero con el tiempo fue a peor. Estuve dos semanas sin salir de casa y parando sólo para comer y dormir", explica. Pasar todo ese tiempo transitando mundos virtuales le distanció tanto de la vida real que incluso llegó a perder la noción del tiempo. "Había días que me despertaba y no sabía ni qué día era ni si era de día o de noche", afirma.

Los enfrentamientos con sus padres eran constantes y eso, unido a problemas relacionados con la ansiedad, fue lo que le llevó a buscar ayuda. "Al principio, juegas por diversión, como todo el mundo, pero llega un momento en que sólo necesitas avanzar y avanzar. No sabes por qué. En casa tus padres no te entienden y en la universidad tus amigos te miran como a un bicho raro. Al final te preguntas: joder, ¿será verdad que tengo un problema?".

Pero no todos los que juegan con videojuegos son adictos ni estar varias horas delante de la Play Station es peligroso. Para considerar a una persona adicta, el individuo tiene que encadenar estas maratonianas jornadas de inmersión virtual durante un periodo de seis meses o un año. "Porque un día te sientes a jugar 30 minutos y acabes delante de la pantalla tres horas no quiere decir que tengas una adicción", concluye el psicólogo.


Fuente: Expansión

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