¿Cómo funciona una caja negra?

Es casi indestructible y solo ofrece respuestas cuando ya es demasiado tarde: una caja negra ofrece la posibilidad de clarificar las causas de un accidente aéreo


Para los expertos de la agencia alemana de investigación de accidentes aéreos (BFU) en Braunschweig se trata de una tarea cotidiana: examinar una caja negra. “Creo que cada dos semanas tratamos un caso parecido”, explica el vocero de la agencia, Jens Friedemann, “sobre todo nos encargamos de evaluar casos con fuertes averías”. Es decir, aquellas que casi acaban en un accidente.

Una caja negra lleva en realidad color naranja y está diseñada para salir ilesa de todo tipo de accidente. Antes de ser admitida tiene que pasar una serie de tests: chocar contra una pared de hormigón con una velocidad de 750 kilómetros por hora, soportar 2,25 toneladas durante cinco minutos, resistirse a llamas de 1 .100 grados centígrados o aguantar la presión del agua a 6.000 metros de profundidad.

En cuanto toma contacto con el agua de mar, la caja negra comienza a emitir una señal que puede ser detectada a unos dos kilómetros a la redonda. Para que se pueda encontrar hay que sin embargo saber la posición más o menos exacta de la aeronave averiada.

La caja negra registra todos los sonidos en la cabina del piloto, entre otras cosas las conversaciones de la tripulación, los mensajes automáticos del ordenador, la radiocomunicación y el ruido de las turbinas.

Las conversaciones entre los pilotos solo pueden usarse para encontrar averías o molestias en el procedimiento del vuelo, por lo que tienen un tiempo máximo de grabación de 120 minutos, que son sobrescritos de manera continua.

Pueden encontrar las causas, pero no registrar el vuelo entero.

Aparte de estos datos la caja negra registra constantemente la ruta del avión, la velocidad de vuelo, la altitud, la temperatura de las turbinas y demás datos técnicos. “Hoy en día hablamos de más de mil de parámetros, que son grabados en la caja negra”, explica Friedemann.
La caja negra registra todos los sonidos en la cabina del piloto, entre otras cosas las conversaciones de la tripulación, los mensajes automáticos del ordenador, la radiocomunicación y el ruido de las turbinas. También registra constantemente la ruta del avión, la velocidad del vuelo, la altitud, la temperatura de las turbinas y demás datos técnicos.

Con estos datos los expertos pueden reconstruir las causas de un accidente y encontrar las posibles fuentes de los errores. Ahora bien, hay límites: “Las cajas negras no están diseñadas para reconstruir los vuelos enteros” señala Friedemann. Aparte de eso, mundialmente solo hay pocas agencias que puedan sacarle todos los datos a una caja negra. Friedemann explica: “Se podría contar con los dedos una mano el número de agencias con esta capacidad".

Ayer, el avión A320 de Germanwings se estrelló en los Alpes franceses con 150 personas a bordo.

 

Vía DW

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