¿Cómo acabar con las noticias falsas en internet?

Mark Zuckerberg quiere desterrar las noticias falsas de Facebook para atajar la crisis de confianza tras la victoria de Trump. Estas son las medidas que propone el fundador de la red social

Ni el Papa Francisco pidió el voto para Donald Trump, ni Hillary Clinton reconoció ser la fundadora del Estado Islámico, ni Barack Obama ha firmado un decreto para invalidar el resultado de las elecciones. Basta aclarar esto porque en los últimos meses noticias falsas, con un marcado carácter conservador, han arrasado en internet y se han viralizado hasta el punto de dejar en el aire una inquietante pregunta: ¿decidieron las redes sociales la victoria de Trump en las pasadas elecciones en Estados Unidos?

La sospecha la levantó la semana pasada Paul Horner en una entrevista en The Washington Post en la que aseguraba que, probablemente, él fuera el responsable de que el próximo 20 de enero el magnate republicano se mude al 1600 de la Avenida de Pensilvania. Mentiroso de profesión, Horner cuenta con una decena de páginas webs desde las que ha difundido informaciones inventadas durante la última campaña electoral estadounidense que han sido compartidas por millones de personas, sobre todo a través de Facebook, pero también en Twitter y WhatsApp.

Impacto

Según un estudio de Buzzfeed, en los últimos tres meses de campaña, las noticias falsas compartidas en la red social de Mark Zuckerberg, con más de 1.700 millones de usuarios, generaron más impacto que las principales noticias publicadas por medios de referencia como The New York Times, The Washington Post o la NBC. Las 20 informaciones falsas más virales sobre las elecciones generaron casi 9 millones de reacciones y comentarios en Facebook frente a algo más de 7 millones de las piezas reales.

"Solo porque no sea verdad, no significa que no se haga viral", resumió el pasado jueves el periodista Lance Gould durante una jornada sobre comunicación digital organizada por el Parlamento Europeo, informa Aroa Pérez. El debate sobre la responsabilidad de la red social en la formación de la opinión pública es un exponente más de lo que The Economist ha definido como la era de la posverdad. Un neologismo, entronizado como palabra del año por el Diccionario Oxford, que viene a describir la conmoción que han supuesto acontecimientos como el Brexit o la llegada al poder de la primera potencia mundial del magnate neoyorquino. La posverdad -entendida como "afirmaciones que se 'sienten verdad' pero no se apoyan en la realidad"- ha encontrado en Facebook un caldo de cultivo excepcional, en tanto que la red social no diferencia entre las informaciones verídicas y aquellas que no lo son.

¿Qué es verdad?

En esa búsqueda tan periodística de la verdad anda inmerso el conglomerado social de Mark Zuckerberg que, alarmado por el revuelo que han generado los bulos, y con el objetivo de atajar la desconfianza generalizada en su plataforma estrella, ha declarado la guerra a las noticias falsas. En un mensaje publicado ayer en su muro, el fundador de la red social aseguró "tomarse en serio la desinformación". "Nuestra meta es conectar a las personas con las historias que tienen más sentido para ellos y sabemos que quieren información certera", añadió.

Entre las medidas que Zuckerberg se ha comprometido a implantar en Facebook para acabar con los bulos está reforzar su sistema de detección, muy cuestionado después de que sustituyera a los moderadores por un algoritmo, encargar a "organizaciones de reconocido prestigio" la verificación de las informaciones, advertir a los usuarios que terceros ya han etiquetado esas historias como falsas y, quizá la más importante, cortar la publicidad -y con ello los ingresos- a webs que difundan contenidos engañosos.

Una medida que también llevará a cabo el buscador Google con cambios en su plataforma de publicidad Ad Sense, su principal fuente de ingresos.


Fuente: Expansión