Cinco tecnologías para llegar a Marte

Con la llegada a la Luna ya conquistada, la niña de los ojos de la NASA es Marte, el planeta rojo que si bien ha demostrado ser inhóspito, presenta elementos que permitirían vivir en él
La primera pisada de un astronauta en la Luna ya es anécdota de las generaciones que superan los 50 años de edad. Muchos recuerdan dónde se encontraban en el momento en que Neil Armstrong dejó su icónica huella en el satélite en 1969, con quiénes y en qué televisor lo estaban mirando. Ahora, la generación siguiente quiere tener sus anécdotas propias con la llegada a Marte.

Tanto la NASA como proyectos universitarios como Mars One se encuentran realizando investigaciones de todo tipo para garantizar la vida en el planeta rojo. Estos son algunos de ellos.

El paso previo


La sonda simpática llamada Curiosity llegó a Marte el 6 de agosto de 2012 para estudiar si el planeta tenía las características del ambiente que permitieran la vida en él, o si alguna vez las tuvo. Luego de un aterrizaje al que los científicos de la NASA nombraron “Los siete minutos de terror”, debido a las dificultades, Curiosity emprendió una de las misiones más ambiciosas de la NASA.

En su misión, la sonda ha descubierto elementos como sulfuro, nitrógeno, hidrógeno, oxígeno, fósforo, carbón y metano que, si bien no evidencian la existencia de vida ni la garantizan, son noticias muy importantes para los científicos que se encargan de las misiones marcianas. Los trabajadores de la NASA también obtuvieron datos en diciembre de 2013 de los niveles de radiación máximos del planeta, que podrían ser tolerados por misiones con personas. Además, con sus 17 cámaras, la sonda ha enviado numerosas imágenes de sus exploraciones, que han permitido acercar un poco más a las personas corrientes a la vida en el espacio.

Este año, la sonda cumplirá dos años en Marte. Este es el tiempo de vida que se estimó en un principio que tendría, pero parece que Curiosity aún tiene energías para seguir enviando información del planeta rojo a la Tierra.

Un año en el espacio


El pasado viernes se supo que dos astronautas, uno estadounidense y uno ruso, pasarán un año entero en la Estación Espacial Internacional (EEI), con el fin de estudiar los efectos fisiológicos y psicológicos de estar por un tiempo extendido en el espacio. Con esto se busca comenzar las preparaciones para futuras misiones a Marte con humanos. Esta será la estadía ininterrumpida más larga en la EEI desde que recibió a su primer visitante en el año 2000. Normalmente, las expediciones duran alrededor de seis meses.

Ambos astronautas, que ya habían tenido una experiencia previa de seis meses en la EEI, llegarán a la plataforma espacial el 27 de marzo a bordo de la nave rusa Soyouz, y volverán en 2016.

Comida fresca


También hay proyectos que buscan que los astronautas puedan comer comidas frescas. Este es el caso de Veggies, un programa que está siendo llevado adelante por la Expedición 39 a la EEI. Se trata de un sistema que permitiría que se puedan cosechar vegetales en el espacio.

El sistema se basa en “almohadas” de plantas, en las que se insertaron semillas de lechuga crespa y se regaron con 100 mililitros de agua cada una antes de ser enviadas al espacio. Una vez en la estación, se les conectó un dispositivo que inyecta fertilizantes y una arcilla que permite la oxigenación de la planta. Por otro lado, las mismas son iluminadas con luces led rojas, verdes y azules. Los científicos se encargargan de regarlas periódicamente.

Una vez que las plantas crezcan de forma correcta, se debe corroborar si el hardware está funcionando bien, y si la planta es efectivamente comestible.

Un traje especial


La NASA no pierde tiempo: si bien la llegada de personas a Marte no se espera hasta 2020, los trajes que utilizarán ya se encuentran en una etapa avanzada de su desarrollo. Debido a las características del planeta, estos trajes no pueden ser iguales a los de los astronautas que van a la EEI o a cualquier otro que se hayan utilizado antes en expediciones espaciales anteriores.

Los trajes, diseñados por la empresa ILC, serán más flexibles y podrán utilizarse para distintos tipos de misiones. Esta es la principal diferencia con los que se utilizan en la EEI, que son menos articulados. Además, en vez de separarse en dos partes, el astronauta entrará en el traje desde atrás.

El vehículo


Neil Armstrong tuvo al transbordador Apolo y los astronautas que se encaminen hacia Marte, seguramente lo hagan en Orión. Esta cápsula ya tuvo su primer vuelo de prueba no tripulado en diciembre de 2014 y fue todo un éxito.

Esta es la primera nave espacial diseñada para ser tripulada por astronautas y que podrá llegar al espacio lejano, mientras que sus predecesores no podían ir más allá que la Luna. La diferencia radica en que Orión, que puede alojar hasta seis astronautas, contiene tecnología avanzada que permitiría abortar misiones fallidas y, además, soportaría velocidad es de entrada a la atmósfera de hasta 32 mil kilómetros por hora.




Un viaje de ida


El proyecto privado Mars One, que investiga todos los aspectos para que la vida en Marte sea posible, hizo un llamado en 2012 a personas que quisieran emprender en un viaje “solo de ida” al planeta rojo, ya que la tecnología para volver “no existe”.  Los fondos para costear el proyecto se conseguirían de realizar un reality show de la experiencia. Desde el llamado, la compañía recibió más de 200 mil currículums de personas con la esperanza de ser los primeros humanos en Marte, de los cuales solo dos hombres y dos mujeres, cada uno de un continente diferente, viajarán al planeta rojo en 2025.


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