Cinco mitos urbanos sobre los Glass

Según el propio Google, estos son los preconceptos más comunes (y errados) respecto a sus polémicos lentes inteligentes

Te aíslan del mundo real


Los Glass, en vez de aislarte del mundo físico, te ayudan a contactarte con el virtual y volver al real más rápido. En palabras de Google: “Los grandes momentos de tu vida (conciertos, las actuaciones de tus hijos, una vista increíble) no deberían experimentarse a través de la pantalla con la que los querés captar. Por eso Glass está apagado por defecto y se prende solo cuando querés”. Para ello apenas basta decir: “Ok, Glass”.

Filman todo el tiempo


Los lentes inteligentes no están diseñados para filmar todo el tiempo. De hecho, se programó a los videos para que duren un máximo de 10 segundos y, si uno quiere filmar de continuo, terminará sin batería en 45 minutos. “Por lo que la próxima vez que te veas tentado a preguntarle a un explorador (de Glass) si te está filmando, preguntate si no estás haciendo lo mismo con tu teléfono. Es probable que ambos respondan lo mismo”, desmitifica Google.

Ya están terminados


Los Glass actuales son un prototipo. Por ejemplo, en los últimos 11 meses, ya ha habido nueve actualizaciones de software y tres de hardware “basados, en parte, en los comentarios de usuarios como vos”, dice Google. A medida que el número de exploradores crece, el dispositivo se irá puliendo. “En el futuro, el prototipo actual podría llegar a verse tan gracioso como el celular de mediados de los años de 1980”, detalla el texto.

Tapan la visión


La pantalla aparece sobre el margen superior derecho de la vista y no encima de todo el campo visual, como suele creerse. Esto permite continuar con las actividades y comportamientos normales, como mirar a las personas a los ojos durante una conversación. Incluso cuando uno eleva y tuerce ligeramente la mirada para consultar la pantalla está siendo más discreto y educado que cuando uno baja los ojos para revisar el celular.

Son muy caros


El prototipo actual de Glass es difícil de conseguir y cuesta unos US$ 1.500, un precio poco accesible para las masas. Sin embargo, no todos los exploradores consiguieron los lentes inteligentes por ser millonarios o famosos. Hay quienes han logrado ser propietarios de sus propios ejemplares gracias a campañas de crowdfunding en Kickstarter e Indiegogo y otros lo obtuvieron como regalo.

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