Cinco mitos de internet

Aunque nuestro mundo sin duda ha sido transformado por las capacidades de la web, su historia incluye algunos mitos persistentes y predicciones cómicamente ingenuas

Sabemos quién la inventó y cuándo

Pregúntele a Google quien inventó la web e internet y le dará una respuesta. Pero el concepto de "invención" no se correlaciona bien con las historias reales de estas tecnologías que surgieron como consecuencia de la colaboración entre un gran número de personas e instituciones.

Su historia tiene una figura singular, Tim Berners-Lee, autor del lenguaje de marcas de hipertexto (HTML) para dar formato a los documentos basados ​​en texto y el protocolo de transferencia de hipertexto (HTTP) para enviar los documentos a través de internet, además de un programa de software para navegar por páginas.

Pero Berners-Lee no se sentó un día y creó la www. Hubo muchos precursores: Paul Otlet, Vannevar Bush y Ted Nelson, entre otros.

Otros hitos incluyen la publicación de la primera página web el 20 de diciembre de 1990; el anunció del proyecto web en una lista de correo pública el 6 de agosto de 1991; y la declaración, el 30 de abril de 1993, de que el código de la web sería público.

La web es una invención estadounidense

El Departamento de Defensa gastó cientos de millones de dólares desde finales de 1960 hasta mediados de la década de 1980 en el desarrollo de las tecnologías básicas de internet. A través de entidades como la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada (ARPA) y la Agencia de Comunicaciones de Defensa, las inversiones en defensa jugaron un papel importante en la creación de la infraestructura digital que se utiliza para navegar por la web. Y, por supuesto, muchos iconos son estadounidenses: Yahoo, AOL, Google y otros.

Sin embargo, los orígenes de la web son claramente europeos. Berners-Lee, un inglés, trabajaba como consultor de software junto Robert Cailliau, un ingeniero belga, en un laboratorio suizo. Los protagonistas estadounidenses de ARPA, Vint Cerf y Robert Kahn, trabajaron en estrecha colaboración con los investigadores europeos a partir de los conceptos construidos por el científico de la computación francés Louis Pouzin. Y cuando Gore promovió la "autopista de la información", lo hizo en el contexto de una visión globalista de forma explícita.

Internet todo lo perturba

En la música, las publicaciones académicas y en otros lugares, internet, en realidad, no ha generado las revoluciones predichas. Los principales sellos discográficos se ajustaron a los modelos de distribución y de ingresos basados en la web, como lo hicieron los antiguos gigantes de la publicación académica y popular. Otras ideas de lo que prometía "perturbar" ya se han desinflado, como los MOOC (los cursos masivos y abiertos en línea) por los que algunos eruditos habían predicho que iban a ser "el final de la universidad tal y como la conocemos".

El mejor ejemplo fue la caída de las punto-com. Empresarios e inversores idealistas habían alimentado la burbuja, con ganas de creer que el ascenso de la web cambió todas las reglas. Para el año 2000 todos habían aprendido la dura realidad: las buenas prácticas comerciales no se vieron afectadas. Y a pesar de las predicciones de que la web augura una nueva era económica, incluso las empresas de la llamada "economía colaborativa", como Uber y Airbnb, tienen enormes gastos de capital.

El poder del gobierno es obsoleto

Durante las últimas tres décadas, los gobiernos a todos los niveles –local, estatal, nacional e internacional– han reivindicado y ejercido jurisdicción sobre el comportamiento en línea. Los ejemplos incluyen filtrado y censura como el Gran Cortafuegos de China, las resoluciones judiciales que obligaron a Yahoo a eliminar objetos nazis de su servicio de subastas en línea en Francia y los tratados internacionales de protección de la propiedad intelectual, por no hablar de vastos sistemas de espionaje como los expuestos por el ex contratista de la Agencia de Seguridad Nacional Edward Snowden.

Se acerca un ciberataque masivo

Una constante en la historia de la web ha sido la expectativa de que un acontecimiento importante va a cambiarlo todo. Las figuras políticas a menudo emiten advertencias sobre un "Pearl Harbor digital". Hasta ahora, no sucedió nada de eso. A pesar de que no se ha materializado un ataque a gran escala, los expertos siguen utilizando esta amenaza para sacudir de la web algunos malos hábitos. Mientras tanto, la mayoría de los usuarios se acostumbró a las intrusiones de hackers y virus y se asume que no hay manera de garantizar la privacidad y seguridad. Pero a pesar de las vulnerabilidades y la aparición regular de las violaciones de datos significativos, la predicción de un "Pearl Harbor digital" no se ha hecho realidad.


Fuente: Andrew L. Russell / The Washington Post