Cinco candidatos a hacer historia

¿Qué nos deparará la ciencia en 2015? Un viaje al fin del sistema solar, más vueltas en el colisionador de hadrones y la revelación de lo que oculta un ADN de hace 400.000 años asombrarán a la humanidad
La decodificación del genoma de restos humanos de 400.000 años de antigüedad, la reapertura del acelerador de partículas, la llegada de una nave espacial a Plutón, la confirmación de la Teoría de la Relatividad y el fin de la epidemia del ébola figuran en la lista de las mayores promesas científicas para 2015, según la revista especializada Nature. De producirse descubrimientos en estos campos, la humanidad conocerá más sobre sí misma.

El colisionador arranca de nuevo


El mundo científico espera la reapertura del Gran Colisionador de Hadrones de Ginebra (LHC), que volverá a funcionar en marzo tras dos años detenido.

La instalación, ubicada en el Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN), será capaz de producir colisiones entre partículas a energías de 14 teraelectronvoltios (TeV), cerca del doble que hasta ahora.

Se considera que a ese nivel de energía se podrá confirmar el descubrimiento del Bosón de Higgs (popularmente llamado “la partícula de Dios” que no se había vuelto a crear desde el momento inmediatamente posterior al “Big Bang”) e incluso observar partículas no vistas hasta ahora que nos ayudarían a comprender cuestiones fundamentales sobre la naturaleza de la materia.

Además, la teoría de la supersimetría, que relaciona las propiedades de los bosones y los fermiones (otro tipo de partículas), podría perder apoyo científico si las nuevas colisiones a altas energías no producen las partículas pesadas que predicen las ecuaciones.

El genoma de Atapuerca


Los paleontólogos esperan completar durante el próximo año la secuencia del genoma del fósil humano más antiguo en el que se ha encontrado ADN, un fémur que fue desenterrado en la Sima de los Huesos de Atapuerca (en Burgos, España) y que data de hace 400.000 años.

A finales de 2013 se publicó ya el genoma mitocondrial de esos restos, una labor “hercúlea” dado el deterioro de las muestras, según Nature, que señala que decodificar el resto del genoma será “aún más complicado”.

Los resultados de ese trabajo ayudarán a clarificar las relaciones evolutivas entre el hombre moderno, los neandertales y el grupo conocido como los denisovanos que vivieron en gran parte de Asia durante la época del Pleistoceno, hace 30.000 años.

Fin al ébola


La revista Nature sostiene que el fin de la epidemia de ébola que ha causado hasta ahora cerca de 7.000 muertos en África Occidental será uno los logros científicos de 2015.

Los brotes de enfermedad por este virus tienen una tasa de letalidad que puede llegar al 90%. Los primeros ensayos de vacunas están planeados para principios de año y sus resultados se conocerán en junio, mientras que ya están en marcha pruebas para comprobar la eficacia de diversos medicamentos para combatir la enfermedad que utilizan sangre rica en anticuerpos de pacientes que han superado la infección para ayudar al sistema inmune de los enfermos.

Viajes a planetas enanos


En cuanto a la exploración espacial, en el próximo año la atención estará centrada en las misiones a planetas enanos. La sonda Dawn de la NASA alcanzará en marzo el protoplaneta Ceres, el cuerpo más masivo en el cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter, del que se cree que alberga una capa de agua helada bajo su corteza. Además, la nave New Horizons, también de la NASA, llegará tras un viaje de 5.000 millones de kilómetros a Plutón -el único “planeta” que aún no ha sido visitado por una nave terrestre- iniciado hace 9 años para estudiar su atmósfera. La sonda despertó de su hibernación hace unas semanas, cuando se encontraba a 261 millones de kilómetros de la Tierra. La fecha fijada para su arribo es el 14 de julio. La información que llegue a la Tierra desde Plutón tardará 4 horas en llegar.

Ondulaciones del espacio-tiempo


Albert Einstein predijo la existencia de ondas gravitacionales, es decir, distorsiones del espacio-tiempo que se propagan por el universo, hace casi 100 años. Hacia finales de 2015, el proyecto Advanced LIGO se preparará para ponerle el broche de oro a la teoría: captar esas ondulaciones. Los físicos a veces llaman a estas ondas gravitacionales “murmullos en el espacio-tiempo”. El espacio-tiempo incluye el tiempo además de las tres dimensiones espaciales a las que estamos acostumbrados. De lograrlo, la ciencia entenderá un poco más sobre las colisiones de agujeros negros, los estallidos de rayos gamma o las explosiones de supernovas. El problema de estos cataclismos es que suceden a millones de años luz y cuando llegan a la Tierra son imperceptibles. Expresado en términos físicos, una onda gravitacional intensa produciría desplazamientos mil veces más pequeña que el diámetro del protón. Los científicos creen que es alta la probabilidad de detectar las ondulaciones con la nueva tecnología disponible.

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