Ciencia y tecnología al servicio de la guerra

Con los 100 años de la Primera Guerra Mundial también se cumplió un siglo de desarrollo e innovación militar. Estos ejemplos actuales prueban que las fuerzas armadas del mundo invierten millones en proteger a los propios y herir a los demás
Previo al inicio de la Primera Guerra Mundial, en 1914, la discusión bélica consistía en cuál arma era la más letal en el campo de batalla: la lanza o el sable. Para cuando este conflicto terminó, cuatro años después, la discusión la habían ganado las ametralladoras, los proyectiles que viajaban hasta 30 metros de distancia y los ataques con armas químicas como el gas cloro. A esto se sumaron los vehículos blindados, los bombardeos aéreos y dispositivos masivos de escucha.

Junto con la Primera Guerra Mundial, la ciencia y la tecnología cumplieron 100 años al servicio de los conflictos bélicos. Las fuerzas armadas más poderosas del mundo han alcanzado ese estatus gracias a inversiones millonarias en desarrollo e innovación para proteger a los propios y herir mejor a los ajenos.

El ejemplo clásico es el radar. La patente de 1935 de Robert Watson-Watt de esta tecnología es considerada una de las claves de la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial. Su uso permitía localizar aviones enemigos a 120 kilómetros de distancia, así como detectar proyectiles submarinos.

Más cerca en el tiempo, la investigación militar dio lugar a una de las grandes innovaciones del siglo XX: internet. La llamada ARPAnet nació a fines de la década de 1960 por una necesidad de comunicación interna del Departamento de Defensa de Estados Unidos, pero con los años se convirtió en la actual red de redes acéfala. La idea era que la conexión entre las líneas militares no cayera aunque varios nodos fueran destruidos. Hoy la propia internet es fuente de ataques internacionales en la llamada ciberguerra.

Hace un par de años comenzó el debate por el uso de aviones no tripulados para la guerra. Los drones tomaron vuelo y junto con ellos los interrogantes éticos que generan estos pequeños dispositivos capaces de vigilar en tiempo real y matar.

Sin embargo, la discusión sobre los drones parece historia antigua si se consideran los desarrollos más recientes. En este informe realizamos una selección de las últimas innovaciones científicas y tecnológicas para el campo de guerra.

 



                                             Balas
La capacidad de los francotiradores de darle al objetivo aumentará gracias un tipo de bala que puede cambiar su trayectoria luego de haber sido disparada. La agencia estadounidense Darpa, encargada de desarrollar tecnologías para uso militar, probó con éxito un tipo de munición de calibre 12,7 milímetros que puede redirigirse, a la cual llamó Exacto. Están hechas para tener más precisión con objetivos que se mueven o en lugares donde hay mucho viento, con lo que pueden corregir su trayectoria hasta 30 veces. Pero estas no son las únicas. El ejército estadounidense anunció en marzo de este año que está probando un rifle que dispara solamente cuando sus cálculos le anuncian que el tiro dará en el blanco.

 

Robots

Los robots son la nueva generación de soldados, pues el objetivo de las fuerzas armadas es siempre reducir la cantidad de vidas humanas en riesgo. Una de las actividades donde las máquinas ya están sustituyendo a las personas son las tareas de rescate. Este es el caso del Schaft, un robot capaz de moverse en zonas de riesgo, o el LS3 (foto), similar a un caballo que puede llevar cargas pesadas sin tener que usar tracción a sangre en las misiones de a pie. Sin embargo, en la medida en que avanza la robótica y la inteligencia artificial, surgen nuevos peligros. En mayo, Human Rights Watch advirtió sobre el uso de “robots de combate” capaces de asesinar sin intervención humana de por medio.


                                                          Realidad aumentada
El casco de la compañía inglesa British Aerospace Systems, Stirker II, mezcla las cualidades del Oculus Rift y los lentes Google Glass. Del tamaño similar a un casco de moto, pero hecho especialmente para pilotos, es capaz de proyectar información en el visor, donde muestra datos e imágenes útiles para la aviación, los cuales se actualizan en tiempo real junto con los movimientos de la persona. Están hechos para usarse las 24 horas del día ya que, por la noche, proyecta las imágenes captadas por la cámara nocturna, lo que les permite ver en la oscuridad con calidad de alta definición. Esto les da a los pilotos la posibilidad de hacer maniobras más extremas.


Cerebro

Las fuerzas militares también trabajan a lo largo del mundo para tratar los efectos psicológicos de la guerra en aquellos que sobreviven. Una vez más, Darpa encabeza un proyecto tan pionero y revolucionario como cuestionable desde el punto de vista ético. Se trata de la creación de un sofisticado estimulador de la memoria, que podría restaurar los malogrados recuerdos de soldados y pacientes neurológicos.

La investigación, que es parte de una iniciativa de US$ 100 millones a cuatro años, pretende profundizar la comprensión del cerebro humano y eleva la pregunta de si la mente puede ser manipulada. “Si resultaste herido en el cumplimiento de tu deber y no puedes recordar a tu familia, queremos ser capaces de restaurar este tipo de funciones”, dijo el gerente del programa del Darpa, Justin Sánchez, en mayo.

 

Armas

Una de las últimas tendencias en armas son las inteligentes, en las cuales trabajan diferentes fabricantes de armamento como las estadounidenses Colt y Mossberg, la irlandesa TriggerSmart, la australiana Metal Storm y la alemana Armatix (foto). Las armas inteligentes incluyen tecnología como sensores, microchips y detectores biométricos para asegurar que solo su dueño la dispare. A su vez, el mes pasado la Oficina de Investigación Naval de EEUU informó que trabaja en un arma láser que permitirá desviar proyectiles y bajar drones del aire. Estos aviones no tripulados son cada vez más comunes en el campo de batalla, así como también más peligrosos, publicaron.

 

Prótesis

La inversión del Darpa en prótesis, que alcanza los US$ 150 millones, tiene como uno de sus últimos logros un brazo prostético que permite a personas con cierto tipo de amputación sostener objetos, usar llaves, comer, cocinar o peinarse. Aprovechando los nervios sanos, esta prótesis electrónica traduce las señales del cerebro en acciones concretas, demostrando ser efectiva en el 90% de los casos, según las pruebas realizadas hasta el momento. Les llevó ocho años crearlo y recién en mayo obtuvieron la aprobación gubernamental para su uso comercial.

 

Camuflaje

La capa de invisibilidad de Harry Potter es una línea de investigación en la que trabajan varios gobiernos y universidades. En los últimos meses, por ejemplo, se dio a conocer un dispositivo alemán que impide sentir lo que se está tocando y medios chinos publicaron que, durante los últimos tres años, 40 equipos de investigadores han estado recibiendo financiación de su gobierno para crear tanto aparatos que hagan a las personas invisibles como a los objetos incapaces de ser detectados por sensores de calor o metal. Según informaron, están cerca de lograrlo. También se han desarrollado formas de ocultar la luz visible, las microondas, ondas de sonido y varias formas de radiación.

 

Vigilancia

EEUU trabaja en un nuevo tipo de nave espacial, una suerte de avión capaz de hacer vuelos suborbitales a velocidades hipersónicas y de desplegar sus satélites de forma más fácil y barata. Esto aumentará su capacidad de vigilancia en todo el mundo, encabezada por NSA (ver página 2). Planifican el primer vuelo de prueba para 2018. A su vez, esta semana el primer ministro británico, David Cameron, anunció una inversión millonaria en seguridad, US$ 1.300 millones de los cuales serán destinados a equipamientos de inteligencia y vigilancia, lo que incluye “lo último en ciberdefensa”, dijo.

 

Exoesqueleto

Parece propio de una película de Hollywood y, de hecho, lo es. Un proyecto del Comando de Operaciones Especiales de EEUU conocido como Talos (sigla en inglés para “uniforme ligero para misiones de asalto táctico”) pretende cambiar la forma en que los soldados estadounidenses pelean, mediante el uso de exoesqueletos que les darán habilidades extras, tal como sucede con Iron Man. Aunque aún no se conoce cómo va a ser, se sabe que permitirá cargar cientos de kilos, regulará la temperatura de sus cuerpos y los protegerá de las balas. También incorporarán un casco que aportará información sobre posibles amenazas a través de sus sensores, algo así como un sexto sentido para la guerra. Uno de los desafíos del proyecto es resolver qué fuente de energía utilizará. Ya hay tres empresas de las más importantes trabajando en prototipos (Raytheon, Lockheed Martin y General Dynamics), además de Legacy Effects, el estudio que equipó a guerreros de películas como Terminator, Robocop y Iron Man, y que ahora lo hará en la realidad.


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