Ciencia en la pasarela

Los diseñadores de la Madrid Fashion Week experimentan con tejidos poco vistos sobre la pasarela e incluso para afrontar el reto de inventar otros nuevos


"Siempre me han llamado la atención los nuevos tejidos, incluso me gustan aquellos tejidos que a veces practicas y que no son impecables cuando están en proceso", explica el diseñador Carlos Díez, quien participa de la semana de la moda en Madrid.  Su colección para la próxima temporada otoño-invierno responde a esta filosofía.

Utiliza un tejido similar al de "un cortavientos", explica, que "en principio es un tejido muy difícil de trabajar porque hay que coserlo muy delicadamente ya que se agujerea enseguida".
En mi caso, sí es una exposición de laboratorio", dijo la diseñadora Elena Martín

En su desfile, un sonido de viento invernal ambienta la presentación de maxijerseys de lana y gorros con borlas y orejeras. De pronto, cambia la música para recibir a dos modelos enmascarados, vestidos con unos ajustados monos naranjas de charol. Se trata de un material que "en cuanto entra en calor con el cuerpo humano, se cede y queda como un guante", explica el diseñador.

Pero Díez no es el único al que la semana de la moda de Madrid le sirve para experimentar.

"En mi caso, sí es una exposición de laboratorio", reconoce Elena Martín, la creadora de Martín Lamothe. "Si alguien me compra la patente de un tejido o me compra la sensación, entonces lo retiro de mi colección", afirma.

"Prefiero vender la patente, que eso me mantenga para hacer una colección nueva y para inventarme más cosas, que utilizarlo en Martín Lamothe, que al final es una marca de vanguardia minoritaria", agrega.

Su gran apuesta en esta 59ª edición de la pasarela madrileña es un nuevo material, que no es ni cuero ni polipiel, aunque tiene su caída, pero con "la sensación futurista del neopreno". "La colección va sobre la mujer y el mundo del instinto, el mundo más místico, y quería que hubiese una sensación de piel", explica.

Así ideó un "tejido de base de jersey, de punto, y con un tipo de engomado x", seguido de un proceso de "sublimación con otro tejido de base para darle el peso típico de la piel", explica, precisando que este material se puede lavar y es "pro animal".

El resultado nutre toda la colección, en la que predomina el negro, desde abrigos y levitas a pantalones, shorts, camisetas, vestidos e incluso un cuerpo que simula una armadura de guerrera medieval, una de esas mujeres fuertes surgidas a lo largo de la historia a las que rinde homenaje su colección.

Otra diseñadora, María Escoté, que inició su carrera "trabajando la materia prima", se centra ahora en los estampados. "Hemos conseguido estampar las sudaderas de algodón 100%. La calidad es perfecta", señala.

El resultado son sudaderas y vestidos cortos y ceñidos con estrellas, que comparten protagonismo con piezas cosidas en chaquetas de piel para simular el efecto de las llamas.

Tejidos indomables


Las innovaciones, sin embargo, a veces llevan al éxito y otras al fracaso.

"Me ha pasado muchas veces, comprar un tejido y decir: 'a la basura' porque no lo manejo, no hay manera ni de coserlo, ni de termosellarlo ni de hacerle nada que funcione como tú quieres", reconoce Díez.

Como ejemplo: "una especie de polipiel plateada que era rígida" y "un pelo de mono sintético -no me gusta utilizar pieles de animales naturales- en color amarillo y en un naranja huevo que fue muy difícil" de trabajar, recuerda.

¿Próximos retos? En la cabeza de Carlos Díez ronda la idea de volver a probar "con los materiales acolchados que se utilizan para las zapatillas de deporte", mientras María Escoté tiene pendiente desarrollar el neopreno.

Entre las jóvenes promesas, Leandro Cano, ganador del premio Samsung Ego Innovation Project, presenta este martes una colección titulada "083º" en la que utiliza "la tecnología aplicada a la moda", con diseños que, explica, "interactúan de alguna manera y crean un movimiento especial".

Acerca del autor

Comentarios