Cien billones de bichos acompañan a cada humano

El Proyecto Microbioma Humano, un estudio que involucró a 200 científicos de 80 instituciones, identificó más de mil variedades de microorganismos que cumplen funciones vitales en cada persona sana
La actitud del ser humano hacia los microbios ha estado siempre llena de suspicacias: los bichos no se ven, pero se sabe que hacen daño y se trata de eliminarlos, vivir libre de ellos. Se los puede apreciar en las propagandas de detergentes y de pasta de dientes, y ahí muestran su verdadera cara, que es siniestra, malintencionada.

Sin embargo, ahora los investigadores lograron obtener un registro detallado de un tipo de microbios que juega un papel mucho más complejo en la salud y la enfermedad: los 100 billones de pequeñísimos organismos que viven en el cuerpo humano.
Hay suficientes bacterias, hongos y otros microbios que reunidos podrían pesar más de un kilo

Nadie conocía mucho de ellos, aunque se sabe que son esenciales para la vida humana, necesarios para digerir los alimentos, para sintetizar algunas vitaminas, para formar una barricada contra otros microbios que causan enfermedades. Pero ¿cómo se ven en la gente sana y cuánto varían de persona a persona?

Viven sobre la piel o dentro de la nariz o en los intestinos. Hay suficientes bacterias, hongos y otros microbios que reunidos podrían pesar más de un kilo.

Misterioso mundo microscópico


Los científicos han definido cuántas de estas criaturas viven normalmente dentro del ser humano. El gobierno de Estados Unidos difundió el miércoles los resultados del Proyecto Microbioma Humano para definir qué es normal en este misterioso mundo microscópico.

Los científicos saben desde hace mucho que el cuerpo humano convive con billones de gérmenes, lo que llaman el microbioma, pero no sabían qué microbios vivían en qué partes de las personas sanas, y qué es lo que hacen realmente.

Unos 200 científicos de 80 instituciones de investigación trabajaron juntos durante cinco años en este estudio sin precedentes para comenzar a responder estas preguntas. Los resultados fueron publicados el miércoles en una serie de informes en la revista Nature y las publicaciones de la Biblioteca Pública de Ciencia de Estados Unidos (PLoS por sus siglas en inglés).
Un total de 242 adultos estadounidenses fueron seleccionados entre 600 voluntarios para hacerse pruebas para el proyecto

Una de las sorpresas es que el cuerpo humano alberga niveles bajos de algunos tipos de bacterias perjudiciales –agentes patógenos conocidos por causar infecciones específicas– que coexisten tranquilamente con los microbios benignos o útiles, tal vez ejerciendo una función de control.

Un total de 242 adultos estadounidenses fueron seleccionados entre 600 voluntarios para hacerse pruebas para el proyecto.

Dañinos y de los otros


El siguiente paso es explorar lo que los médicos realmente quieren saber: ¿Por qué los microbios dañinos actúan sobre algunas personas y sobre otras no? ¿Qué es lo que modifica la fauna microbiana de una persona y la pone en riesgo de contraer enfermedades que incluyen infecciones simples, el síndrome de intestino irritable y la soriasis?
Esta es una nueva forma de ver la biología humana y las enfermedades humanas, y es impresionante,” dijo el doctor Phillip Tarr, de la Universidad de Washington

Los resultados ya están cambiando las concepciones de los científicos de cómo las personas se mantienen saludables o cómo se enferman.

“Esta es una nueva forma de ver la biología humana y las enfermedades humanas, y es impresionante,” dijo el doctor Phillip Tarr, de la Universidad de Washington en St. Louis, uno de los principales investigadores del proyecto de US$173 millones, financiado por los Institutos Nacionales de Salud, que dependen del erario público.

“Estas bacterias no son pasajeros”, subrayó Tarr. “Son metabólicamente activas. Como en una comunidad, tenemos que tenerlos en cuenta, de la misma manera en la que tomamos en cuenta el ecosistema en un bosque o en una masa de agua”.

El próximo paso es un gran desafío para los investigadores. Deberán aprender cómo afecta el microbioma a la salud y la enfermedad y tratar de mejorar la salud mediante la modificación deliberada de ese equilibrio.

Lita Proctor, directora del programa científico, señaló: “El genoma humano es heredado pero el microbioma humano es adquirido y eso significa que tiene propiedades mutantes y cambiantes muy importantes”.

 


Un casting exigente


El primer problema fue encontrar gente completamente sana para el estudio. Los investigadores reclutaron a 600 personas, de entre 18 y 40 años de edad, y las examinaron con detenimiento. Llevaron dentistas y ginecólogos para examinar caries e infecciones. Examinaron la piel y las cavidades nasales. Se aseguraron que no fueran demasiado flacos o demasiado gordos. Aunque los voluntarios creían que estaban totalmente sanos, la mitad fueron rechazados por no serlo y el 80% de los que sí pasaron la prueba debieron primero ser tratados por un dentista. Finalmente fueron seleccionadas 242 personas y se tomaron 11.174 muestras.


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