Celular: ¿amigo o enemigo de los alumnos?

Los centros educativos utiilzan distintas estrategias para combatir el abuso de los dispositivos móviles durante las clases; para los expertos, la clave está en su incorporación, pero con las normas claras
Parece que no hubiera en Uruguay un preadolescente o adolescente que no contara con su propio celular. Lo llevan a todas partes, lo utilizan para todo y le sacan el máximo provecho a las redes sociales y las aplicaciones.

Con el inicio de las clases, las escuelas y liceos ponen en marcha mecanismos para evitar que esta herramienta tecnológica se convierta en un elemento de distracción en los salones. Buscan que, en caso de permitir su uso, se convierta en un verdadero aliado en el aprendizaje.

Las maneras de encarar este fenómeno van desde la prohibición total de su utilización, la colocación de los móviles en una caja y el uso restringido, hasta la libre posibilidad de manipulación. Y las normas no solo comprenden a los alumnos, sino también a los docentes, que además son alcanzados por la tentación de ingresar a las redes sociales, navegar en internet o chatear en horario curricular.

Una distracción


Algunos centros educativos han optado por convocar a los padres para intercambiar ideas sobre el asunto y también definieron las normas sobre el empleo del celular y otras tecnologías en los códigos internos de convivencia y conducta. Otros, en tanto, se limitan a informar de manera verbal que en horario de clase no puede utilizarse el aparato.
El ADN de la escuela tradicional no está preparado para dispositivos que tiran abajo muros y distancias", dijo el psicólogo Roberto Balaguer

El psicólogo e investigador Roberto Balaguer sostuvo que hay preocupación en los centros de enseñanza por la distorsión que los móviles pueden provocar en las aulas. “Los celulares forman parte de la cotidianeidad de los jóvenes pero no de la cotidianeidad de la tarea escolar (...) El ADN de la escuela tradicional no está preparado para dispositivos que tiran abajo muros y distancias”, dijo a Cromo. A su juicio, los móviles generan una tensión que “debe resolverse para que sean provechosos”.

“El tema son las personas”


El Colegio Zorrilla de San Martín incluye en su código de convivencia que “el celular debe estar en silencio y fuera de la vista” durante el horario de clase. “Significa que los alumnos no pueden utilizarlo en clase. No les exigimos que esté apagado”, dijo a Cromo Luis Correa, director de Secundaria de la institución, quien ironizó que sería “algo utópico” que los jóvenes pudieran desprenderse del dispositivo durante toda la jornada curricular.

En los recreos no hay limitaciones para el uso y la misma norma se aplica para los docentes. “En principio está mal para las normas del colegio que un profesor atienda o mande un mensaje cuando está dando clase. ¿Ocurre? Puede ser que ocurra. Si estamos al tanto, se lo señalamos. No pasa de manera generalizada”, apuntó Correa.

En este colegio, los alumnos y los docentes pueden “de manera excepcional” tener encendidos los celulares ante una “urgencia o situación especial”, pero se pide que las autoridades estén enteradas. Además, en el caso de los docentes, se pide que al inicio de la clase se informe a los estudiantes que el celular podría llegar a sonar.

Para Correa, “el tema son las personas y no los celulares”. En ese sentido, dijo que el cuerpo docente y los alumnos deben tener claro que el dictado normal de clases se ve distorsionado.

Respecto a los padres, el director del Colegio Zorrilla de San Martín indicó que algunos de ellos “lejos de solucionar el problema, lo empeoran” ya que “prefieren que el celular de su hijo esté disponible todo el tiempo para ellos”.

Contrato pedagógico


La directora de Secundaria del Pocitos Day School, Isabel Vomero, explicó que no hay una norma escrita en la institución sobre los aparatos, pero que “la política consiste en que los docentes y los estudiantes los apagan al ingresar al aula”.

Algunos docentes propusieron lo que ya se emplea en otros liceos: la colocación de una caja de plástico en la puerta de ingreso del salón para que los estudiantes depositen los celulares. Hasta el momento, esa idea no prosperó.

Vomero explicó que existe en el colegio un “contrato pedagógico” con los profesores y alumnos para limitar el uso de los smartphones. “Es conversado y consensuado con el propio estudiante de que eso es bueno para ellos. En general, son estudiantes dóciles en esos aspectos; comprenden que se está interrumpiendo la clase si suena el celular”, afirmó.

Si se constata que un alumno utiliza el móvil en clase, se le llama la atención. No está previsto, hasta el momento, ninguna sanción ante la repetición de la conducta. Hasta ahora no hubo desacatos. Si un día sucedieran, lo primero sería dialogar con el adscripto o la dirección, antes de una observación por escrito.

Acuerdos y consensos


La instrumentación de este tipo de tecnologías en el ámbito educativo hoy es una realidad y debemos integrarlas a nuevas formas pedagógicas de aprendizaje en aula”, afirmó el jefe de Relaciones Institucionales de la institución, Joaquín Guillén

En la Escuela y Liceo Elbio Fernández se está evaluando un protocolo de uso de la tecnología, ya sea por dispositivos de los alumnos o por materiales de la institución. “Es un camino que necesariamente debemos recorrer. La instrumentación de este tipo de tecnologías en el ámbito educativo hoy es una realidad y debemos integrarlas a nuevas formas pedagógicas de aprendizaje en aula”, afirmó el jefe de Relaciones Institucionales de la institución, Joaquín Guillén.

También sostuvo que, para evitar conflictos, se busca “lograr acuerdos y consensos entre alumnos y docentes” sobre la utilización y prohibición de los celulares.

“Dependiendo de la dinámica, actividad, curso o tarea, las reglas de comportamiento a seguir varían: por ejemplo, en acciones de integración, realizamos lo que llamamos ‘filtros tecnológicos’: no se pueden utilizar elementos electrónicos. Se busca incentivar la construcción de equipo e integración”, declaró Guillén.

El Elbio Fernández implementó un taller con los padres para reflexionar sobre el uso de la tecnología en el aula y en el hogar. Además, se han desarrollado entrevistas personales y grupales para hablar de las redes sociales y cómo evitar que distorsionen el proceso pedagógico.

Un aliado


Más allá de las normas y las restricciones, los responsables de los locales educativos coincidieron en que el celular puede ser empleado de manera positiva si el docente permite su uso. Por ejemplo, puede ser utilizado para descargar información o acceder a un texto en clase, o para tomar fotografías del pizarrón. Asimismo, pueden utilizarse aplicaciones para tomar nota o para realizar operaciones matemáticas. También puede ser utilizado para acceder a sitios web particulares dentro del aula y mapas para el estudio de sitios geográficos. Algunos docentes también recurren al GPS del dispositivo en salidas de campo y en visitas.

 


Tres razones por las que se debe encender el teléfono en clase


 

1- El alumno lleva toda la información encima
“Llegará un día en el que el profesor diga a los alumnos al inicio de la clase: ‘Enciendan los móviles, en lugar de decirles que los apaguen’”, sostuvo el director de Educación de la Fundación Santillana, Mariano Jabonero durante la XXIX Semana Monográfica de la Educación sobre el uso de los smartphones y computadoras en clase.

2- La clase ya no es el único lugar donde se aprende
Se calcula que existen más de 80.000 aplicaciones móviles educativas; muchas de ellas son gratuitas.

3- El profesor sabe usar la tecnología como el alumno
“El tópico de que los alumnos usan más la tecnología y están más familiarizados con ella que los profesores se ha roto”, afirmó Jabonero.

 

En cifras


 

850.000 uruguayos tienen un smartphone, según el perfil del internauta uruguayo(2014)

84% de jóvenes de entre 18 y 29 años tiene al menos un celular

4 adolescentes de cada cinco tiene uno o más celulares

12-29 años. La mayor cantidad de celulares activos que se utilizan en el país están en manos de jóvenes en este rango de edad *

 

*Encuesta del Ministerio de Industria de julio de 2014


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