Cazadores furtivos matan tres venados y enfrentan multas

La caza se produjo durante Semana Santa en Paysandú, en la zona de Arerunguá. Estos animales están amenazados de extinción y son patrimonio natural de Uruguay
En la tarde del pasado miércoles 27 de marzo, mientras buena parte buena parte de los uruguayos descansaban en Semana Santa, un grupo de ocho cazadores furtivos mató tres venados de campo, cuatro ñandúes y unas treinta perdices.

Según informara el diario El Telégrafo de Paysandú el domingo pasado, los cazadores se dirigían por la ruta 26 cuando en el kilómetro 197 efectivos de la seccional 10º de Tambores y 9º de La Coronilla detienen a los dos automóviles de los cazadores para realizar los controles de rutina en esas fechas. Se trata de una zona que encierra una gran reserva natural, entre Rincón de Andrés Pérez y Colonia Juan Gutiérrez, Cuchilla del Fuego y Cuchilla del Arbolito, en las Puntas del Queguay Grande. Allí hay ciervos, carpinchos, pavas de monte y otras especies muy buscadas en Semana Santa.

Al abrir el baúl de un Daihatsu con matrícula de Montevideo la Policía encuentra las piezas detalladas. Los cazadores, uno de ellos menor de edad, declararon que las habían obtenido con permiso del dueño de un establecimiento cercano donde habían acampado.

La Policía los condujo a la comisaría de Tambores, donde permanecieron hasta la noche. Al otro día, la Justicia dispuso la “desnaturalización” de las piezas (o sea, la quema de los cadáveres), frente a los propios cazadores. Además, la Policía confiscó el Daihatsu y un rifle de su propiedad. El rifle no tenía habilitación, ni propiedad ni guía. Era un calibre 22, marca CBC, de origen brasileño. También encontraron en el auto 2 o 3 cajas de proyectiles.

El dueño del auto tiene 25 años y vive en Montevideo. Declaró que con la resolución de confiscarle el auto lo “dejaban a pie”, ya que no posee otro vehículo.
El hombre es actualmente el mayor depredador de los venados, un animal que existe desde siempre en esta región, de donde es originario”, dijo Susana González, bióloga del Instituto Clemente Estable

Pero estos cazadores cometieron varias infracciones. La primera fue cazar especies prohibidas como el venado de campo (ozotoceros bezoarticus uruguayensis) y el ñandú. En el caso de las perdices, las cazaron fuera de temporada (esta comienza el 1º de mayo y va hasta el 31 de julio).

La jueza actuante de Paysandú, Karen Ramos, dispuso la libertad de los cazadores ya que ninguno de ellos poseía antecedentes penales y con esta acción no cometieron un delito, sino una infracción.

Estas infracciones tienen sus correspondientes multas, pero las cifras son de orden administrativo y le corresponden a la división Fauna de Recursos Naturales del Ministerio de Ganadería, Agicultura y pesca (MGAP).

Las piezas de venado cazadas fueron un macho adulto, una hembra adulta y una hembra juvenil.

Según explicaron fuentes del MGAP, la multa genérica por cazar venado de campo es de 150 unidades reajustables (UR), y 30 UR por cada pieza.

Para ñandú las multas son menores, de 3 UR por pieza. Pero como los cazadores mataron más de una especie prohibido, el valor genérico de la multa asciende a 300 UR.

Si a esto se le suman las multas por caza de perdiz fuera de temporada, el montó total que deberían pagar los cazadores asciende a unas 462 UR, lo que traducido a dinero da unos $ 300.000.

“Mayor presión”


Susana González es una bióloga del Instituto Clemente Estable que trabaja en la zona de Arerunguá, en el este del departamento de Salto, cercana al predio donde se produjo la caza furtiva. Trabaja para Facultad de Ciencias investigando censo, genética y parásitos de los venados.

González explicó que allí existe la mayor reserva de venados de campo los venados y que los venados comparten los mismos campos que el ganado. En “vida libre” hay en Uruguay aproximadamente 1.500 ejemplares; en cautiverio viven unos 100, principalmente en la reserva del Cerro Pan de Azúcar.

Además de Arerunguá, existen venados en vida silvestre en Rocha (en Sierra de los Ajos) y en los zoológicos de Trinidad y Salto.

“El hombre es actualmente el mayor depredador de los venados, un animal que existe desde siempre en esta región, de donde es originario”, dijo González. Charles Darwin los menciona en su diario de 1833, los charrúas hacían uso de ellos y hace 300 años era una especie común de estas tierras.

“Un zorro o un zorrillo puede llegar a matar un cervatillo, pero no a un adulto. Ellos conviven en los mismos potreros con carnívoros”, agregó la científica.

Los venados viven en predios privados y se reproducen allí porque los dueños quieren. “Algunos simplemente los toleran, porque no se puede matar esa especie, pero a muchos otros les gusta tener la presencia de estos animales”, dijoGonzález.

Para la bióloga es importante lo que sucedió y cómo la Policía actuó en la detección y la Justicia derivó al MGAP. “Sí, la Justicia actuó pero hay que ejercer mayor presión”, afirmó González.

En 1985 se decretó que el venado de campo es una especie que forma parte del patrimonio natural de Uruguay. Desde entonces su caza está prohibida en todo el territorio nacional.

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