Café, mil años antes de Starbucks

Un estudio reciente descubrió una ruta comercial de la “bebida negra” a través de lo que hoy es Estados Unidos, desde el siglo XI después de Cristo, cinco siglos antes del desembarco europeo
En el siglo XVII los exploradores europeos del sudeste de Norteamérica escribieron sobre un rito de purificación practicado por los nativos que incluía danzar, vomitar y beber en grandes cantidades lo que los viajeros llamaban té negro. El té era servido en conchas marinas y tenía un alto contenido de cafeína. Se extraía del arbusto Ilex.

En un nuevo estudio, los científicos encontraron la primera evidencia de esta bebida negra, no en conchas marinas de la costa este norteamericana sino en tazas de cerámica en la antigua ciudad de Cahokia, en las afueras de lo que hoy es la ciudad de St. Louis, en Estados Unidos.

El Starbucks antiguo


El hallazgo sugiere una red de comercio que floreció siglos antes de que Cristóbal Colón desembarcara en el Nuevo Mundo, donde las bebidas cafeinadas tenían una importancia similar a las que tiene actualmente la famosa cadena estadounidense Starbucks, y posiblemente un significado religioso.

Cahokia se formó alrededor del 1050 después de Cristo y desapareció abruptamente 300 años después. Mientras tanto fue la más grande y sofisticada metrópolis al norte de México.

La evidencia arqueológica indica que la parte central de la ciudad cubría cerca de 14 kilómetros cuadrados, lo que la hacía más extensa que Londres en la misma época.

Albergaba a unos 15 mil habitantes y tenía una especie de versión en madera de Stonehenge, donde se observaban fenómenos astrales como los eclipses. También habían edificado barreras móviles alrededor de la ciudad, que podían ser rápidamente cambiadas, dependiendo de la posición de ataque del enemigo.

Tazas de café y chocolate


Las excavaciones también encontraron una buena cantidad de tazas de cerámica con asas.

La arqueóloga Patricia Crown y sus colegas de la Universidad de Nuevo Mexico estaban analizando fragmentos de estas tazas, que les habían enviado Thomas Emerson y Timothy Pauketat, dos arqueólogos de la Universidad de Illinois, que estaban trabajando en Cahokia.

Las tazas tenían residuos de lo que se pensaba que era chocolate, que había llegado desde América Central y se bebía en el norte.
No hemos analizado todavía otros tipos de recipientes, por lo que no podemos decir que estas tazas eran las únicas en las que se tomaba la bebida negra”, dice arqueóloga Patricia Crown

Sin embargo, aunque las evidencias químicas mostraban trazas de cafeína, no se ajustaban a las que hubiera dejado el cacao, el principal ingrediente del chocolate.

El equipo de Cahokia se preguntaba si las tazas habían contenido la bebida negra, en lugar de chocolate. Como se habían encontrado en Cahokia algunas de las conchas marinas que se usaban para beber ese brebaje en el sudeste, algunos arqueólogos pensaron que los comerciantes podrían haber llevado la bebida purificadora también.

Pero como las hojas del arbusto no sobreviven como para ser encontradas por los arqueólogos siglos después, y los métodos analíticos no eran capaces de distinguir entre distintas fuentes de cafeína, no estaba claro qué era lo que bebían los cahokianos.

Para encontrar la respuesta, el equipo de la doctora Crown se asoció con el bioquímico y experto en chocolate W. Jeffrey Hurst, del Centro Técnico de Hershey Foods, en Pennsylvania.

Hurst había identificado, con anterioridad, un químico llamado teobromina, que se encuentra en el chocolate. También se sabía que las plantas sagradas contenían un compuesto llamado ácido ursólico, que no está presente en el chocolate.

Las rutas de comercio


En el nuevo estudio, que aparece online en Proceedings of the National Academy of Sciences, Crown y Hurst analizaron los hallazgos de Cahokia para encontrar estos compuestos.

En cuanto a los restos en la costa Este de Norteamérica, se demostró que la bebida sagrada tenía la proporción característica entre cafeína y obromina, además de la presencia de ácido ursólico, que la distinguía del cacao.

Usando ese perfil, el grupo de Crown y Hurst demostró que las tazas de Cahokia habían contenido, en efecto, la bebida negra, a 400 kilómetros de la planta Ilex más cercana y 500 años antes de que los europeos describieran la bebidas en sus diarios de viaje.

Crown explica que como los arbustos no eran nativos de Cahokia sino de las regiones costeras entre Texas y Florida, las hojas tenían que haber sido llevadas a la ciudad a través de rutas de comercio, lo que sugería que la bebida tenía una gran importancia cultural.

No se sabe si para los cahokianos era una bebida sagrada, pero aparece en las mejores tazas, lo que indica que era muy apreciada.

“No hemos analizado todavía otros tipos de recipientes, por lo que no podemos decir que estas tazas eran las únicas en las que se tomaba la bebida negra”, dice Crown. Pero las tazas fueron encontradas en sitios de reuniones rituales y en cementerios, y las asas refinadas. la forma cilíndrica y hasta la decoración se ven en la vajilla aparecida bien al norte del continente.

Crown sugiere que se trataría de una gran influencia de la religión cahokiana entre los siglos XI y XIII.

El paleontobotánico Gayle Fritz, de la Universidad Washington, en St. Louis, afirma que es excitante tener un método tan exacto de analizar los restos de las plantas: “Normalmente solo es alguna semilla que aparece en alguna excavación”.

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