Buscando a Dory podría matarla, como casi mata a Nemo

Los peces payaso se han extinguido en algunos lugares luego de la película; científicos temen ahora por el destino de los cirujanos azul

Encontrar el mensaje en muchas películas puede ser un reto, pero la moraleja de Buscando a Nemo es parece bastante sencilla: "Deje a los peces en el océano, donde pertenecen".

En la película, el padre de un joven pez payaso viaja a través del oceáno Pacífico en busca de su hijo, que ha sido pescado y vertido en un acuario en el consultorio de un dentista. La película termina -spoiler alert- con el joven Nemo fuera de la jaula de cristal y en su camino hacia casa.

Bastante simple, ¿verdad? La película recaudó U$$ 936,7 millones en el mundo. Y con el éxito, las ventas de peces payaso, que a menudo son capturados desde el océano, se incrementaron hasta en un 40%, según la revista Hakai. Está bien. Los aficionados decidieron encontrar su propio Nemo.

"Creo que fue una gran sorpresa, ya que el mensaje de la película era sobre la conservación", dijo Karen Burke da Silva, profesora asociada en biodiversidad y conservación de la Universidad de Flinders en Australia del Sur a The Washington Post. "Se trataba de no sacar a Nemo del mar pero ocurrió lo contrario", añadió.

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De acuerdo con el Fondo de Conservación Salvando a Nemo, más de 1 millón de peces payaso son tomados de los arrecifes para acuarios caseros cada año. Da Silva dijo al Post que más de 400.000 se envían a Estados Unidos. "Los peces payaso se han extinguido localmente en Filipinas, en partes de Tailandia y en partes de Sri Lanka", señaló.

La organización ayuda a criar la especie en cautiverio e introducirla en el medio natural; pero no es fácil. Quien esté familiarizado con Buscando a Nemo sabrá que mantienen una relación simbiótica con la anémona de mar. Los peces viven en sus tentáculos tóxicos, lo que los mantiene a salvo de los depredadores. Los peces payaso que se crían en cautiverio no se ha acostumbrado a las toxinas y tienden a evitar las anémona de mar cuando se liberan en el océano. Una vez más, como se ve en la película, cuando los peces dejan la anémona, están en un riesgo mucho mayor.

La sobrepesca para convertirlos en animales domésticos, junto con el aumento de temperatura de los océanos y la acidificación del medio, han llevado a los expertos a pedir que los peces payasos sean incluidos en la lista de especies amenazadas en 2012.

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El 17 de junio se estrena Buscando a Dory, la secuela de Buscando a Nemo. Los científicos están preocupados de que se repita el efecto de la primera película, esta vez con el pez cirujano azul. A diferencia del pez payaso, da Silva dijo que los cirujanos azul son mucho más difíciles de criar en cautiverio. Liberan esperma y huevos en una columna de agua; el pez payaso, en cambio, fija sus huevos a algo, ya sea un arrecife de coral o una roca. "La mayor preocupación es ahora con la especie de Dory, ya que el 100% de estos peces se capturan en el medio silvestre", comentó.

Por el momento, alrededor de 300.000 cirujanos azules son importados en Estados Unidos cada año. A da Silva no le sorprendería si ese número aumenta por la nueva película.


Fuente: The Washington Post