Bill Gates prueba agua reciclada a partir de heces

El fundador de Microsoft financiará un proyecto para llevar una nueva forma de saneamiento a países pobres


“Vi los montones de heces subir la cinta transportadora y caer en una bandeja grande. Se abrieron paso a través de la máquina para ser hervidos y tratados. Unos minutos más tarde saboreé el resultado final: un delicioso vaso de agua”, escribió el fundador de Microsoft, Bill Gates, en su blog sobre el nuevo emprendimiento de su fundación filantrópica: Janicki Omniprocessor.

La máquina transforma desechos humanos en agua potable y electricidad. En un video que explica el funcionamiento del aparato, el propio Gates aparece bebiendo un vaso de agua que acababa de ser tratada.

El objetivo de la iniciativa es mejorar las condiciones de salubridad de países pobres y darle una utilidad a las aguas residuales para evitar la contaminación de las fuentes de agua potable.

El mecanismo del Janicky Omniprocessor consiste en extraer el agua de la carga contaminada a través de un proceso de secado. Por un lado, los desperdicios deshidratados se queman para generar vapor y generar energía eléctrica; por otro, el agua se filtra y se potabiliza. El resultado, según Gates, es totalmente seguro, tanto que dice que estará “feliz de tomarlo todos los días”.

Reinventar el saneamiento


La Fundación Bill and Melinda Gates financiará el proyecto, cuya prueba piloto se desarrolla en Dakar, en Senegal. La capacidad actualmente instalada es suficiente para gestionar los residuos de una comunidad de 100.000 personas, lo que permite producir hasta 86.000 litros de agua potable al día y 250 kw de electricidad.

En su blog, Gates recuerda que, al menos, 2.000 millones de personas en todo el mundo no tienen acceso a condiciones higiénicas adecuadas. En consecuencia, 700.000 niños mueren cada año por enfermedades relacionadas a la falta de saneamiento. El mal manejo de las aguas residuales hace que se contamine el suministro de agua potable.

Un informe elaborado de forma conjunta por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y ONU-Agua advirtió que a pesar de los miles de millones de dólares gastados en saneamiento a nivel global, 748 millones de personas no tienen acceso alguno al agua potable de forma sostenida y se calcula que 1.800 millones más usan una fuente que está contaminada con heces.

Gates ya ha expresado su interés de “reinventar el inodoro”. En 2012 ofreció un premio de US$ 400.000 a la idea más innovadora, puesto que una instalación “occidental”, es decir, una tradicional, “requiere una infraestructura masiva de líneas de alcantarillado y plantas de tratamiento que simplemente no es factible en muchos países pobres”.

Orina para el espacio


Hay más interesados en los desechos humanos. En julio de 2014, un equipo de científicos de la Universidad de Puerto Rico y la NASA anunciaron que trabajan para convertir la orina en agua potable y electricidad para abastecer futuros viajes espaciales. De lograrlo, cada astronauta podría reciclar 1,5 litros de orina cada día.

Actualmente, los astronautas reciclan solo el 85% de su orina mediante procesos de filtrado. Con estas nuevas investigaciones, este porcentaje podría llegar al 100%.

Cada vez que la Estación Espacial Internacional (EEI) requiere de abastecimiento de alimentos, agua y energía supone un gasto de US$ 33.000 dólares por kilo enviado al espacio, informó la NASA.

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