Bienvenidos a la casa del futuro

Más confort, ahorro y sencillez de uso son las promesas de los hogares inteligentes. ¿Cuánto cuesta sumarse a esta tendencia tecnológica?
L a casa en la que viviremos dentro de 30 años será muy inteligente. Será un hogar automatizado en el que habrá decenas de dispositivos interconectados gracias a la capacidad de las máquinas de entenderse entre sí. En Uruguay ya existen algunas casas inteligentes que tienen desde controladores básicos, como alarmas antirrobos, hasta dispositivos más sofisticados para riego y calefacción. Pero la casa del futuro no es accesible para todos los bolsillos: el costo de un proyecto promedio ronda los U$S 150 mil. No obstante, la promesa es esta: la domótica, ahora reservada a unas pocas viviendas, será universal.

Control total

La iluminación se adaptará automáticamente en función de la luz solar y la presencia de personas; los toldos, persianas y cortinas se abrirán o cerrarán según las condiciones lumínicas, y la temperatura será siempre la idónea, puesto que la calefacción y la climatización se pondrán en marcha en función de la temperatura exterior y de la presencia humana. Un sensor de humedad activará el riego automático solo cuando sea necesario; la cafetera se pondrá en marcha en cuanto suene el despertador; la puerta de casa se abrirá sin necesidad de llaves porque se utilizarán sistemas de biometría como el reconocimiento facial y bastará pulsar un botón para pedir nuestra pizza favorita.
¿Por qué dejar que las máquinas sean las que se encarguen del control de una vivienda? El jefe de proyectos de Ingetec, Rodrigo de los Santos, sostuvo que una de las ventajas que tienen las casas inteligentes es el ahorro de energía. "En un día de lluvia no tienen por qué estar encendidos los regadores. Con controladores se puede apagar, iniciar y programar cuándo se ejecutarán las tareas vigiladas a través de una aplicación o desde la web", explicó.

Las casas inteligentes son posibles con la instalación y sincronización de varios dispositivos que luego se pueden monitorear de forma remota a través de una aplicación. El usuario crea una cuenta y la sincroniza con el aparato correspondiente: una cámara o una heladera, por ejemplo. Luego puede enviar un mensaje o un mail para que se ejecute determinada tarea, al tiempo que el aparato lo notifica si detecta irregularidades.

Ingetec, una de las empresas de domótica instaladas en Uruguay, es proveedora de distintos dispositivos para hogares inteligentes y ofrece sistemas completos. Según relató De los Santos a Cromo, los usuarios eligen sobre todo artefactos que les permitan controlar de forma automática el riego, la calefacción, la iluminación y el aire acondicionado de su vivienda.

"Algunos de los deseos de los clientes no pueden ser cumplidos por (problemas de) importación y costos", dijo el jefe de proyectos de Ingetec. Los controladores no son de industria nacional. La empresa trabaja con compañías chilenas, españolas e italianas. Por otra parte, el precio mínimo de un controlador es de U$S 300. Por esta razón, la domótica es un lujo que no todos los usuarios pueden darse todavía. "El costo de un proyecto promedio y que cubra varias tareas es de U$S 150 mil, por lo que no es algo que cualquier bolsillo pueda costear", confirmó De los Santos.

En el mercado hay ofertas más baratas pero que no tienen la misma calidad y garantía. Un daño puede causar que la reparación reporte una cifra estratosférica. "Estos equipos son muy sensibles. Un golpe eléctrico puede romper el controlador o encenderlo. Es preferible invertir y no lamentar", agregó el técnico.

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Vigilancia y alarma

La tendencia de la domótica no solo se relaciona con la innovación en aspectos básicos o rutinarios dentro de una casa. La uruguaya Piper, como otras empresas, utiliza la oferta tecnológica para conformar una casa inteligente y además segura.

La empresa instala cámaras de vigilancia e interruptores y sensores de movimiento, sonido y luz. El usuario debe crearse una cuenta y sincronizar el artefacto con una aplicación especial gratuita y disponible para iOS y Android. Si hay algún movimiento o ruido, el sistema envía una notificación sobre el hecho para que el dueño active las alarmas o para avisarle que esto ya ha sucedido si así lo tenía programado. A través de las cámaras el usuario puede visualizar todos los rincones de su casa. "El cliente puede armar el sistema a su conveniencia e incluso programar los sensores. Por ejemplo, indicar a las luces a qué hora se deben prender o apagar", dijo el director de Piper, Gabriel Vázquez.
El Piper, es decir, el sensor principal, que cuesta US$ 470, puede complementarse con varios sensores de puerta y hasta 132 switchers que se instalan dentro de los enchufes. Estos aparatos sirven para controlar que los objetos estén operativos: desde una lamparita hasta un televisor o una cafetera.

Piper también da la posibilidad de aviso si hay variaciones de temperatura en el recinto. Si la persona configura el sistema para que el ambiente se mantenga entre 25 y 30 grados y la temperatura se sale de ese rango, el celular recibirá una notificación.

"El uruguayo es muy tradicionalista; se aferra a lo antiguo y le cuesta adaptarse a lo nuevo", explicó Vázquez sobre la lentitud con la que se adopta este tipo de tecnología. Sin embargo, la domótica orientada a la seguridad tiene mucho potencial. El director de Piper indicó que el sistema puede ser utilizado no solo para estar alerta ante posibles robos, sino también para vigilar a niños cuando están solos o a algún familiar que esté enfermo o incapacitado.

Riesgos

Todo dispositivo que tenga la posibilidad de conectarse a internet tiene cierta probabilidad de ser infectado con un código malicioso. Los ciberdelincuentes se aprovechan de la ventaja que supone que los consumidores no están al tanto de las amenazas y logran sustraer datos importantes.

"Nadie piensa que será hackeado desde su heladera, pero ocurre", dijo el experto en ciberseguridad de los Laboratorios de ESET, Lucas Paus.

¿Cómo sucede? Todos los dispositivos vienen con un usuario y contraseña de fábrica que deben ser configurados por los usuarios. Muchos no lo hacen porque desconocen los riesgos o porque los minimizan dado que creen que será imposible que alguien obtenga sus datos a través de un "simple" electrodoméstico. Sin embargo, no es tan difícil como parece.

Los ciberdelincuentes solo deben investigar y averiguar cuáles son los usuarios y contraseñas más usuales para luego infiltrarse en los dispositivos. "Algo similar ocurrió con los iPhone 3 y 4. Apple registraba los mismos datos pero muchas personas no los modificaron y se produjo un número importante de ataques", contó Paus.

Además de modificar la contraseña original, otra medida que se debe efectuar es la actualización constante de los equipos. Los software cambian constantemente para mejorar sus defensas de seguridad y así mantenerse a la par de los ciberdelincuentes. Equipos como heladeras o relojes no cuentan con muchas actualizaciones por año, por lo que no adaptarse implica un riesgo. ESET ha reportado varios casos por los que los hackers se han metido con electrodomésticos y han tenido acceso a cuentas de Gmail o ingresaron a Chrome para obtener el registros de navegaciones, datos personales y bancarios.

También es necesario que se respalde toda la información; un paso fundamental si se produce un ataque cibernético y se pierden datos. Pero ante estas situaciones la primera barrera con la que se cuenta para proteger a los hogares inteligentes es la educación. "Las personas deben estar informadas de los peligros que representa la infiltración de un ciberdelincuente en sus equipos", dijo el experto respecto a lo que hay dentro de un lugar sagrado: su hogar.


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Maximiliano Latorre